Informe Mundial sobre Desastres 2008: afrontar el reto del VIH en crisis y desastres
Todos los programas humanitarios deben integrar la naturaleza compleja y prolongada del VIH y el sida para combatir efectivamente la epidemia
26 de junio de 2008
A fin de abordar efectivamente lo que en el Informe Mundial sobre Desastres de este año se califica de desastre complejo y prolongado, en los programas de gestión de desastres ha de darse mucha más prioridad al VIH, ya se trate de preparación en previsión de desastres, reducción del riesgo o intervenciones en las etapas de emergencia y recuperación.
En el Informe, presentado a la prensa hoy, 26 de junio, por la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, se subraya la necesidad de que las organizaciones humanitarias, trabajando en asociación con gobiernos y comunidades locales, aumenten la escala y el alcance de los programas de prevención, tratamiento y asistencia en relación con el VIH, así como aquellos destinados a combatir el estigma y la discriminación asociados al virus.
Según ONUSIDA, casi 7.000 personas contraen el VIH cada día y, sin un cambio radical en la trayectoria de la epidemia, el sida se seguirá cobrando millones de vidas. Desde 1981, más de 25 millones de personas han muerto de sida y, actualmente, 33 millones viven con el VIH.
El VIH es un desastre por muchos motivos. En los países más afectados del África subsahariana donde las tasas de prevalencia ascienden al 20 por ciento, los logros en términos de desarrollo se vieron menoscabados y la esperanza de vida se redujo a la mitad. En el caso de grupos marginados –consumidores de drogas por vía intravenosa, trabajadores del sexo y hombres que mantienen relaciones sexuales con hombres– las tasas mundiales van en aumento. Aún así, estos grupos suelen ser objeto de estigma y penalización y tener poco o ningún acceso a servicios de prevención y tratamiento. Los desastres naturales y provocados por el ser humano interrumpen los servicios básicos, exacerban otros factores de propagación de la epidemia y pueden aumentar la vulnerabilidad a la infección del VIH. Quienes viven con el VIH forman parte de los grupos más vulnerables en situaciones de crisis o desastre pero, a la vez, tienen mucho que ofrecer y su plena participación es crucial para combatir la epidemia.
“El Informe Mundial sobre Desastres de este año es el primero quese centra en una enfermedad y por un buen motivo. Indudablemente, para las sociedades del África subsahariana destrozadas por el virus y para numerosos grupos marginados del mundo entero a los que se deja solos frente a la muerte, la enfermedad y la indigencia, el VIH es un desastre”, sostuvo Markku Niskala, Secretario General de la Federación Internacional, y añadió: “La comunidad humanitaria debe afrontar el reto del VIH, sobre todo en el contexto de los demás retos que conllevan el cambio climático, la migración y la cultura de violencia que impera en muchas sociedades.”
En el Informe no sólo se analiza el enorme costo económico, social e intelectual del VIH y el sida, también se detallan los vastos retos que plantea la epidemia a gobiernos, organizaciones humanitarias y comunidades locales. El VIH debe incorporarse como cuestión transversal en todas las formas de asistencia humanitaria, incluidos la atención de salud, la nutrición, los programas sociales y de seguridad, ya sea en operaciones de emergencia o en programas de desarrollo a largo plazo. En el Informe se afirma que el VIH no debería dejarse de lado a causa de otras prioridades que parezcan más importantes.
“La epidemia del VIH y el sida es un desastre cuya escala y alcance podrían haberse prevenido. Ignorancia, estigma, inacción política, indiferencia y negación redundaron en millones de muertes”, explicó Lindsay Knight, redactora del Informe Mundial sobre Desastres, y añadió: “El Informe acaba con los mitos acerca de esos ‘otros’ que propagan el VIH, es decir, refugiados, migrantes y personas que huyen de la pobreza y los conflictos armados. Todos nosotros debemos hacer mucho más para erradicar el estigma. También es importante reconocer que abordar el VIH requiere una acción a más largo plazo que la habitual intervención frente a emergencias pero también ofrece la oportunidad de cimentar la resiliencia y dotar de medios a las comunidades.”
Combatir la burocracia, simplificar procedimientos, mejorar la coordinación, abordar las desigualdades por consideraciones de género y contar con la participación de las comunidades locales, y en particular con la de quienes viven con el VIH, son algunas soluciones que se proponen en el Informe para mejorar la eficacia y la eficiencia de los programas sobre VIH. Además, se examinan temas como una mejor preparación en previsión de emergencias, la reducción del riesgo y ulteriores investigaciones sobre el impacto del VIH en quienes viven en zonas expuestas a desastres.
El último capítulo trata de la financiación de los programas sobre VIH y se detallan medidas correctivas que podrían tomar los gobiernos donantes y demás asociados. “Necesitamos dinero inteligente y no forzosamente cada vez más dinero”, sostuvo el Dr. Mukesh Kapila, Representante Especial de la Federación Internacional, y copresidente de la Alianza Mundial de la Cruz Roja y la Media Luna Roja contra el VIH. “La retórica de la donación y la asociación idóneas debe ponerse en práctica plenamente. Hay que reducir aún más la ayuda condicionada y con fines determinados, ayuda que con frecuencia es cara, a corto plazo y no se ajusta a las necesidades locales. La financiación de la lucha contra el VIH debe basarse en pruebas, orientarse por resultados y llegar más rápido y plenamente a quienes la necesitan. Hacer menos seguirá costando vidas.”
Además, el Informe Mundial sobre Desastres incluye una sección sobre estadísticas de los desastres y análisis de las tendencias mundiales, proporcionados por el Centro de Investigación sobre Epidemiología de los Desastres (CRED por su sigla en ingles) con sede en la Universidad Católica de Lovaina (Bélgica).
Globalmente, en 2007, el número de desastres fue levemente inferior y éstos mucho menos mortíferos que en años anteriores pero el número total de damnificados por desastres naturales –incluidos desastres geofísicos, inundaciones, tormentas y sequías– se disparó respecto a 2006.
En 2007, se registraron 405 desastres naturales en el mundo entero; en 2006 habían sido 423. A pesar de que según la información recibida, el número de muertos (16.679) fue el más bajo de la década, el número de damnificados por dichos desastres ascendió a 201 millones, es decir, se produjo un aumento de 40 por ciento respecto al año anterior.
En cambio, el número y el impacto de los desastres tecnológicos, que incluye accidentes industriales, de transporte y otras estructuras, fue el más bajo en una década.
Se registró un total de 252 desastres tecnológicos; el número de muertos disminuyó cifrándose en 6.488 y el número de damnificados, 47.000 según la información recibida, acusó una disminución significativa de 70 por ciento respecto a 2006.
El total de muertos en desastres tanto naturales como tecnológicos (23.167) también fue el más bajo en una década y muy inferior a la media de esta última, que se cifra en 113.000.
Nota para redactores
El 1 de diciembre de 2006, la Federación Internacional lanzó la Alianza Mundial contra el VIH con el objetivo de duplicar la magnitud de la programación de la Cruz Roja y la Media Luna Roja en los países de bajos y medianos ingresos, a fines de 2010. En noviembre de 2007, se habían incorporado a la Alianza Mundial unas 60 Sociedades Nacionales de la Cruz Roja y la Media Luna Roja, es decir, casi un tercio de las que integran la Federación.
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