Miles de refugiados que huyen de la renovación del conflicto
en el sur de Angola se dirigen hacia el norte de Namibia. Alrededor
de 8.000 refugiados ya han cruzado la frontera desde diciembre y
se esperan, en total, 12.000 refugiados. Los servicios de los campamentos
están abrumados. La Cruz Roja de Namibia y la Federación
Internacional colaboran con el ACNUR y necesitan el apoyo inmediato
de los donantes para suministrar la asistencia que se requiere con
urgencia. La mayoría de los refugiados son mujeres y niños
pequeños. La situación de seguridad en la frontera
se deteriora, y se han recibido denuncias de tiroteos y ataques
contra civiles y trabajadores humanitarios. Se están instalando
dos nuevos campamentos de tránsito, y el campamento de Osire,
establecido originalmente en 1992 con capacidad para 2.000 refugiados,
aloja ahora a casi 8.000 refugiados. Como cada día llega
hasta un centenar de personas, las condiciones sanitarias en el
campamento son deficientes, hay hacinamiento en las tiendas y se
carece de agua y servicios sanitarios para atender a las necesidades
inmediatas y urgentes. La Cruz Roja Británica y el Departamento
para el Desarrollo Internacional del Reino Unido suministraron 700
tiendas, que llegaron recientemente a Windhoek. Algunas de esas
tiendas se armaron inmediatamente para dar albergue a nuevos refugiados.
Richard Hunlédé, jefe del equipo de la región
de África meridional, dice que "De continuar la afluencia
de refugiados, habrá una necesidad apremiante de aumentar
la capacidad geográfica del campamento de Osire. Esa ampliación
será prioritaria y esencial".