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Lucha
contra las desigualdades de salud en las Américas
23
de abríl de 2003

Abel
Peña y Lillo*
A primera vista,
parece que la salud de los latinoamericanos los latinoamericanos
gozan de mejor salud. Las estadísticas oficilales de salud
indican una mejora sostenida, prácticamente, en todos los
indicadores de salud.
En las dos últimas décadas, la esperanza de vida aumentó
casi seis años, cifrándose en 68,5 años, lo
que obedece en gran medida a la disminución de la tasa de
mortalidad por enfermedades transmisibles, que pasó de 95
por 100.000, en 1980, a 57 por 100.000, en 2000.
Las tasas de mortalidad infantil también han bajado porque
el número de muertes por enfermedades transmisibles en niños
menores de 12 meses disminuyó a la mitad en casi todos los
países de la región.
Hay de qué alegrarse? Sí, pero...
Estas estadísticas alentadoras esconden una tendencia alarmante
porque aun cuando los indicadores mejoran, las desigualdades no
cesan de acentuarse de un país a otro, en cada país,
de una zona a otra y entre las capas sociales. Una sóla palabra
resume el mayor reto que se plantea a los actores de salud pública
de nuestro continente: equidad.
Porque los logros en el campo de la salud son desiguales. Un 25
por ciento de la población de la región no tiene acceso
permanente a servicios de salud. Las investigaciones demuestran
que estas desigualdades están ligadas a un acceso desigual
a los recursos de la sociedad: educación, atención
de salud, empleo, etc. Por lo general, los factores que determinan
el acceso a todo lo anterior guardan relación con la condición
de la mujer y la clase social o el grupo étnico a los que
se pertenece.
Colmar la brecha de las desigualdades en el campo de la salud no
es sólo una cuestión de justicia e igualdad social.
A mi juicio, lograr la equidad en salud, o al menos, bregar por
ella, es crucial para el desarrollo de las sociedades latinoamericanas.
En todos los países del hemisferio occidental hay Sociedades
Nacionales de la Cruz Roja y el mandato de la Cruz Roja es mejorar
la situación de las personas vulnerables movilizando el poder
de humanidad conlleva un empeño fundamental con la equidad.
Por lo tanto, el Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la
Media Luna Roja, que con su amplia red de voluntarios y su experiencia
presta servicios de salud comunitaria, se encuentra en una posición
sin parangón para servir de catalizador y colmar la brecha
de la desigualdad en nuestro continente. No sólo debemos
abogar por los marginados sino también darles voz, propiciando
la diversidad y la inclusividad en nuestro Movimiento.
A tales efectos, la Sociedades Nacionales de la Cruz Roja, apoyadas
por la Federación Internacional, continuarán colaborando
estrechamente con ministerios de salud y organismos regionales como
la Organización Panamericana de la Salud (OPS). Ahora bien,
todos ellos tendrán que analizar detenidamente los programas
de salud en curso y decidirse a abordar cabalmente la cuestión
de la equidad.
En la región, hay múltiples programas de salud que
van de la salud comunitaria a los servicios de ambulancia, pasando
por la gestión de programas nacionales de sangre y las escuelas
de enfermería.
Luchar contra la desigualdad debería ser el pilar de todo
programa de salud que lleve a cabo cualquier Sociedad Nacional de
la Cruz Roja. Debemos preguntarnos si nuestras intervenciones tendrán
un verdadera repercusión en la salud pública.
Creo que la Cruz Roja puede aportar una verdadera diferencia en
lo que se refiere a la salud de mujeres y niños, y el VIH/SIDA.
El número de muertes por parto traduce una de las principales
desigualdades que afectan a nuestro continente. Si bien es cierto
que las soluciones técnicas son importantes, ninguna intervención
será realmente eficaz mientras no haya igualdad entre hombre
y mujeres.
Además, cada año, más de 170.000 niños
menores de cinco años mueren de enfermedades que pueden prevenirse
o tratarse fácilmente. La estrategia Atención Integrada
a las Enfermedades Prevalentes de la Infancia (AIEPI) es una intervención
técnica que da resultado, pero sólo si logramos llegar
a los más vulnerables, incluidos los niños, contribuirá
a reducir las desigualdades en el campo de la salud. La Cruz Roja
puede, y debe, hacer un aporte significativo.
Según estimaciones, en América hay 2.800.000 personas
que viven con el VIH/SIDA, pero de un punto a otro de la región
hay diferencias considerables en la incidencia de la pandemia y
los medios de transmisión. En América Latina hay 1.400.000
personas que viven con el VIH/SIDA; en América del Norte,
940.000, y en el Caribe, 420.000. En el Caribe, la incidencia en
adultos supera el 2% por lo que es la segunda región más
afectada del mundo; el África subsahariana es la primera.
La marginación y la exclusión de los grupos más
vulnerables, incluidos quienes viven con el VIH/SIDA, alimentan
la pandemia. Sólo si aplicamos políticas claras de
lucha contra el estigma y la discriminación, y estrechamos
lazos con las organizaciones de personas que viven con el VIH/SIDA,
conseguiremos fomentar la equidad y controlar la pandemia.
Nuestra iniciativa de obrar por la equidad en salud exigirá
que muchas Sociedades Nacionales de la Cruz Roja de nuestra región
cambien su estrategia y adopten un enfoque mejor coordinado. Por
ese motivo, dicha estrategia se presentará en la XVII Conferencia
Interamericana de la Cruz Roja que tendrá lugar en Santiago
de Chile.
La salud es responsabilidad del Estado. La Cruz Roja es meramente
un auxiliar de los gobiernos, pero puede influir en la política
de salud, detectando las lagunas del sistema, proponiendo soluciones
y bregando por la salud para todos.
Si la estrategia que se presentará en Santiago de Chile es
adoptada, supondrá un aporte significativo en la consecución
de la equidad en salud. Puesto que su red de voluntarios trabaja
a nivel de las bases, la Sociedades Nacionales de la Cruz Roja se
encuentran en buena posición para determinar las intervenciones
concretas que hacen falta para combatir las desigualdades en sus
propias comunidades.
Sinceramente, espero que esta Conferencia sea recordada como la
ocasión en que nuestro Movimiento enarboló la bandera
de la equidad y se comprometió a lograrla.
* Abel Peña y Lillo es el Presidente de la Cruz Roja
Boliviana y del CORI (Comité Regional Interamericano)
Enlaces
:
XVII Conferencia
Interamericana de la Cruz Roja, Santiago de Chile
Mejorar los servicios de salud en la
comunidad
Cruz Roja
boliviana
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