A Dirsia Noguera le ofrecieron la posibilidad de que su casa
se convirtiera en la próxima unidad de rehidratación
oral en Recta de Apolonio (p10320)

En todas las comunidades en donde trabaja la Cruz Roja Venezolana,
uno de los principales problemas es la falta de sistemas de
abastecimiento de agua potable (p10319)

En las escuelas, los niños y niñas reciben información
sobre preparación para desastres (p10323)

Beatriz (de blanco) se siente orgullosa de lo que ella y su
comunidad han logrado (p10318)
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Programas que estimulan la autosuficiencia
comunitaria en Venezuela
29 de agosto de 2003
por Cristina Estrada en San Felipe
“He aprendido mucho”,
dice Beatriz, vecina de la Recta de Apolonio, una “invasión”
(ocupación de terreno) en las afueras de San Felipe, capital
de la provincia de Yaracuy. “Aprendí a desenvolverme
en una institución, a defenderme y a hablar con la gente. Allá
donde voy digo que soy una promotora comunitaria”.
“Se están sintiendo cambios en el ambiente. Las personas
se han ido preocupando por sus hogares y ahora recogen la basura.
Han tomado conciencia”, añade.
La Cruz Roja Venezolana (CRV) decidió iniciar un programa de
educación comunitaria en preparación para desastres
en la Recta de Apolonio debido al alto riesgo de inundación
a causa de las fuertes lluvias que periódicamente afectan esa
zona. Sin embargo, cuando los voluntarios de la CRV preguntaron a
los vecinos cuales son sus prioridades, la respuesta unánime
fue “salud”. Es por ello que el tema de salud comunitaria,
el cual incluye hogar y ambiente saludable, atención primaria
en salud, primeros auxilios, etc., forma parte integral del programa.
“Con este programa tratamos también de canalizar las
necesidades de las comunidades con los centros de salud. De esta forma,
se ha logrado establecer alianzas importantes con los centros”,
añade Krisbel Morillo, coordinadora del programa.
Recta de Apolonio, una comunidad con aproximadamente 700 familias,
tiene un gran problema de agua, escasa, restringida, y la mayor parte
llega en cisternas sin el adecuado control higiénico. El centro
de salud se encuentra lejos y es por ello que en la casa comunitaria
se ofrecen servicios, tales como los de una unidad de rehidratación
oral. Ahora está previsto abrir la segunda unidad. “Nuestra
idea es abrir cuatro en total, una por cada sector de la comunidad”,
explica Beatriz.
Además de servir como centro de capacitación, poco a
poco se ha extendido su radio de acción y ahora realizan tareas
de prevención de VIH/SIDA y trabajan con el grupo de jóvenes
en mayor riesgo (14 a 28 años), aunque se está pensado
ampliar el margen de acción ya que, desgraciadamente, también
tienen madres de 13 años. La casa comunitaria cumple también,
de lunes a viernes, función de comedor social donde dan de
comer a ancianos carentes de medios de subsistencia.
En esta comunidad existe un alto índice de violencia. Varias
veces se han tenido que suspender las capacitaciones por falta de
seguridad. “Esta es una de las razones por las que costó
mucho trabajo involucrar a las personas en el proyecto”, menciona
Krisbel. El éxito del proyecto se debe a que ha sido la propia
comunidad la que ha corrido la voz de la existencia de una casa con
las puertas abiertas para todos.
“La gente llega y se va cuando quiere”, dice orgullosa
Beatriz. El trabajo, con apoyo de la CRV, lo realizan diez promotoras
de salud coordinadas por Beatriz.
“El éxito del programa depende del compromiso de la comunidad
y de cómo se hayan apropiado del proyecto”, enfatiza
Magda Pinilla, Delegada regional de preparación y prevención
en desastres.
Asimismo afirma que el impulso del proyecto va más allá
de la sensibilización en preparación para desastres
y salud comunitaria; le da esperanzas a la gente de que con una mejor
organización pueden solucionar parte de sus problemas. Después
de conseguir que les pusieran una red de alcantarillado, ahora la
población de Recta de Apolonio se ha acercado a la municipalidad
para solicitar la construcción de un tanque de agua potable.
“Existen indicadores que no se pueden medir. Con este programa
la gente ha empezado a tomar control de su vida y de sus derechos”,
afirma Pinilla. “En Brisas de Yaracuy, una comunidad de la provincia
de Yaracuy, las mujeres han tomado conciencia y están registrando
legalmente a sus hijos, la mayoría de los cuales no estaban
inscriptos”, añade.
En total hay cerca de 1,500 beneficiarios en las siete comunidades
de las provincias de Yaracuy y Caracas, que se benefician del proyecto
de educación comunitaria de la Cruz Roja Venezolana. Actualmente,
es el único proyecto en Venezuela que combina preparación
para desastres y salud comunitaria.
“En un principio se trabajaba sólo desde el punto de
vista de la preparación para catástrofes, pero se detectó
que en todos los mapas de riesgo siempre figuran elementos de salud”,
explica Krisbel.
Este proyecto cumple un año y aunque la financiación
del mismo termina ahora, la Cruz Roja Venezolana va continuar apoyando
el trabajo de Beatriz y sus compañeras, nos dice Amalia Farias
de la oficina técnica nacional de proyectos de la CRV: “Ellas
han asumido la responsabilidad y nosotros las apoyamos”.
Enlaces:
Venezuela: Llamamiento,
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Cruz Roja Venezolana
Preparación para
Desastres
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