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Sri Lanka. Un fin de año sin celebraciones en una isla desconsolada

1 de enero de 2005
Bandula Jayasekara, de Sri Lanka, fotografías de Till Mayer
Para Sri Lanka, en otras circunstancias, el 31 de diciembre representaría un momento especial. Al igual que en otros países, la gente se reúne en las casas, hoteles, playas y terrazas para dar la bienvenida al nuevo año.

A los nativos de Sri Lanka les gusta festejar, y la noche de fin de año es la ocasión perfecta para divertirse. Este año no.

La capital, Colombo, está a oscuras, y el tráfico es escaso. Los hoteles que deberían estar derrochando vida están vacíos, excepto por un sinnúmero de periodistas y socorristas. Los fuegos artificiales, los vendedores de helados y los grupos de música que en épocas normales estarían animando este evento están ausentes.

La tristeza está escrita en los rostros de los habitantes de la isla. Este no es un día para festejos sino un día de duelo. El mundo se ha sumado al pueblo de Sri Lanka y de los demás países afectados por el tsunami del 26 de diciembre para llorar a los muertos, los heridos y los desplazados.

Se celebran ceremonias religiosas, se encienden lámparas de aceite y amigos y enemigos están unidos. Hay unión en la pena y el dolor.

La cifra total de víctimas mortales a causa del terremoto y la marejada gigante asciende a 123.000 personas, de las cuales más de 27.000 eran de Sri Lanka.

El Galle Face, en donde año tras año se reúnen pobres y ricos, poderosos y mendigos a anunciar el nuevo año, está cubierto por una nube oscura.
Comienza a sonar el arrullo del mar como si nada hubiese ocurrido pues para él se trata sencillamente de otro día.

Le pregunto: “¿Qué has hecho? ¿Dónde has escondido a todas esas criaturas? ¿Por qué te enojaste? ¿Quién te impulsó a hacer lo que hiciste? ¿Y por qué? ¿Por qué?”

El mar no responde, pero la brisa marina envuelve mi cuerpo y mi alma con un manto de tristeza. Pienso en los saludos que envié a mis amigos antes de venir a la isla de vacaciones a visitar a mi madre. Les escribí lo siguiente:

“La belleza de una brisa danzante,
y árboles de sombra fresca,
Mares apacibles,
Y los galones fugitivos de
Momentos de libertad...para disfrutar
es mi deseo para todos”


Muchos de mis amigos me envidiaban porque podía regresar a la isla. Un amigo de la fría Suiza me escribió: “Te envidiamos. Qué forma de pasar tus vacaciones.”

Pero he aquí que mis vacaciones se evaporaron cuando corría a reunirme con mis colegas que trabajan para la Cruz Roja Internacional de Sri Lanka. Todo el mundo trabaja sin cesar: escolares y amas de casa, médicos y enfermeras, turistas y diplomáticos.

Todos se reunieron. Nadie ha podido dormir mucho, pero no hay quejas. Me sentí mal cuando el 29 me recordaron que era mi cumpleaños. ¿Cómo es posible celebrar cuando estamos rodeados de personas muertas y agonizantes y hemos perdido amigos y familiares?

Algunos amigos querían ayudar y se mostraban desolados por no poder hacer algo más. En mi caso era diferente; puedo aportar mi granito de arena a través de la Cruz Roja, y hacer saber al mundo la tragedia que atraviesa mi país. Sé que cuanto más sepan, mayor será la ayuda que llegue a mi isla, un paraíso asolado por el mar.

Mi correo se llenó de mensajes de amigos de todo el mundo que compartieron el dolor que habían sentido por el pueblo de Sri Lanka. Algunos no podían creer que lugares que habían visitado hubiesen sido asolados por el mismo mar que amaban. Cada vez que recibía un mensaje de correo electrónico, las lágrimas se agolpaban en mis ojos y quería ocultarlas.

Sin embargo, me reconforta ver que esta isla quebrantada está siendo colmada de amor y de afecto.

Antes de retirarme, le hablo al mar que tanto amo: “Mar, recuerda, cada vez que el mundo oiga el rugir de tus olas oirá gritos, el clamor de los jóvenes, los inocentes, los débiles, los tristes. ¿Por qué?”
Comunidades de Sri Lanka, como ésta, en Galle, han quedado traumatizadas por el tsunami que azotó este país el 26 de diciembre. (p12346)
ENLACES RELACIONADOS
Llamamiento internacional de ayuda (en inglés)
Operación tsunami
Comunicado de prensa relativo al tsunami
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El grado de destrucción que han sufrido las regiones costeras de Sri Lanka es enorme. Más de 27.000 personas han perdido la vida en la tragedia. (p12347)
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