El
trauma que ha sufrido salta a la vista al relatar a un voluntario
de la Media Luna Roja sus recuerdos aún frescos y trágicos
de ese día, hace un mes, cuando el tsunami se abatió
sobre la costa de Puntland, al noreste de Somalia. La ciudad
en que vivía Abdirisak, Hafun, fue una de las comunidades
más golpeadas por la marejada.
La voz del muchacho de 11 años de edad está llena
de tristeza. “Mi hermano mayor y yo estábamos en
nuestra pequeña barca pesquera a la orilla del mar. De
repente, ocurrió algo inusual, primero vi cómo
el agua retrocedía hacia el interior del océano
dejando atrás de sí montones de peces grandes
y pequeños en la arena.
"Mi hermano saltó entonces de la barca para atrapar
una langosta. Mientras se iba alejando del bote, vi unas olas
enormes como montañas que se venían sobre nosotros
a gran velocidad, mi hermano no pudo volver a la barca y la
ola lo arrebató junto con su red de pescar", dice
Abdirisak.
"Me quedé solo en el bote y no sabía qué
hacer. Fue entonces que me di cuenta que flotaba sobre la ciudad,
a la que el mar ya se había tragado. Fue una pesadilla
ver el cuerpo de mi hermano flotando sobre el agua detrás
de mí", recuerda.
Su bote terminó atascándose entre las vigas del
techo de una casa, allí quedó hasta la mañana
siguiente.
"Hasta ese momento, estaba convencido de que yo era el
único sobreviviente del desastre, sin embargo, en la
mañana vi a gente que buscaba a sus familiares y miraba
la destrucción increíble ocasionada en la ciudad.
Ahí estaba mi padre. No lo podía creer. Le dije
que la última vez que había visto a mi hermano,
su cuerpo flotaba en el agua. Nos llevó tres días
encontrar su cuerpo tierra adentro", dice el muchacho.
El tsunami marcará la vida de Abdirisak para siempre
y necesitará toda su fortaleza y el cuidado de los adultos
para superar la pesadilla de haber presenciado la muerte de
su hermano.
Como él, muchos chicos de la costa somalí han
vivido situaciones igualmente traumáticas. La marejada
gigante se cobró la vida de 150 personas en Somalia y
miles de sobrevivientes que quedaron sin hogar están
viviendo en alojamientos provisionales en aldeas esparcidas
por la costa de Puntland.
“El caso de Abdirisak representa el sufrimiento de muchos
niños que se han visto en medio de desastres naturales
en África”, afirma Nur Hassan Hussein, Secretario
General de la Sociedad de la Media Luna Roja Somalí.
“Si se desea que se recuperen y vivan una vida normal,
es necesario que tengan acceso a apoyo psicológico. Sin
embargo, con un pequeño esfuerzo es posible prevenir,
al menos en parte, este tipo de sufrimiento.”
Los voluntarios y los miembros del personal de la Media Luna
Roja Somalí siguen adelante con su trabajo de socorro
y prestan una amplia gama de servicios, desde apoyo psicológico,
atención básica de salud, distribución
de alimentos y artículos no alimentarios, hasta limpieza
de basura y escombros.
Durante la emergencia, así como en la fase de recuperación,
la Sociedad de la Media Luna Roja Somalí ha trabajado
estrechamente con la Federación, el Comité Internacional
de la Cruz Roja y los demás asociados presentes en el
país, con inclusión de organismos de las Naciones
Unidas como UNICEF, la OMS y el PMA, bajo la coordinación
de la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios.
Mientras los voluntarios de esta Sociedad continúan ayudando
a quienes lo necesitan, ya han comenzado las tareas para mejorar
la gestión de desastres en África.
Diversos componentes del Movimiento de la Cruz Roja y la Media
Luna Roja, entre los que se cuentan autoridades de las Sociedades
Nacionales de África oriental, la Plataforma de Intervención
Rápida en el Océano Índico, las Sociedades
Nacionales hermanas con base en la región, el Comité
Internacional de la Cruz Roja y la Secretaría de la Federación
Internacional, se reunieron la semana pasada en la capital de
Kenya y elaboraron la “Iniciativa de Nairobi”, una
serie de diez compromisos encaminados a mejorar y perfeccionar
las estructuras de reducción de riesgos en la región.
"Debemos conseguir que no sólo nuestros voluntarios,
sino también las poblaciones en situación de riesgo
estén bien preparadas para hacer frente a todos los posibles
y, a menudo impredecibles, arranques de la naturaleza",
dijo Richard Hunlédé, Jefe de la Federación
Internacional del Departamento para África. “De
lo contrario, los sistemas de alerta temprana por sí
solos podrían resultar insuficientes.”
Con su red de millones de voluntarios a nivel de las bases,
la Federación Internacional ocupa un lugar privilegiado
para llegar incluso a las comunidades más remotas, e
influir en ellas.
En el África oriental, la región más propensa
a desastres del continente, las Sociedades de la Cruz Roja y
la Media Luna Roja no van a empezar desde cero. Un sistema de
alerta temprana para ciclones y tormentas tropicales conectada
a la Plataforma de Intervención Rápida en el Océano
Índico de la Cruz Roja y la Media Luna Roja, con base
en la Reunión, así como los programas vigentes
de preparación para desastres y de intervención
en caso de desastre; en los últimos años han permitido
realizar intervenciones rápidas en las islas Seychelles,
Madagascar y Comoros.
En Somalia, voluntarios de la Media Luna Roja de las filiales
de Garowe y Galkayo, que se contaron entre los primeros en actuar
cuando el tsunami se abatió sobre la costa de Puntland,
habían recibido formación en reducción
de riesgos apenas unas semanas antes de la emergencia.
No obstante, tal como explican Bisharo Awil Qambil, Secretario
de la filial de la Sociedad de la Media Luna Roja Somalí
en la región de Bari de Puntland y Ed Cooper, Jefe de
la Delegación de la Federación en Somalia, hay
mucho más por hacer para lograr crear una cultura de
la preparación entre las comunidades en situación
de riesgo.
“Al principio, la gente vio que el agua retrocedía
y cómo quedaban los peces y las langostas esparcidas
al descubierto sobre la arena. Al ver esto, los pescadores regresaron
a la playa a recoger las langostas. Varios minutos después,
las olas gigantes volvieron con tal fuerza que todos los que
estaban en la playa fueron barridos mar adentro. Si por lo menos
hubiesen sabido cómo reaccionar antes estos signos”,
dice Bisharo.
A lo largo de esa franja de la costa somalí, para la
gran mayoría de los pobladores la pesca es su fuente
de subsistencia y la mayoría posee redes de pesca y embarcaciones.
Sin embargo, casi todos los botes quedaron destruidos, lo que
dificulta mucho más la supervivencia de la población.
“Es importante no olvidar que los afectados también
han sido víctimas de catástrofes anteriores. En
los últimos meses han padecido una prolongada sequía
y tormentas tropicales que entorpecieron su medios de vida”,
agrega Cooper.
Con la Iniciativa de Nairobi se aspira reforzar la capacidad
de las comunidades para hacer frente a los desastres. En ella
“se consigna el claro empeño de la Federación
Internacional y las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja y
la Media Luna Roja para intensificar y mejorar los mecanismos
de gestión de desastres y fortalecer los lazos con las
comunidades a las que pertenecen nuestros voluntarios”,
señala Anitta Underlin, jefa de la Delegación
Regional de la Federación en Nairobi.
Está muy avanzada la elaboración del borrador
de un plan de acción para ejecutar la Iniciativa de Nairobi,
en el que se prevén tres etapas distintas, de uno, dos
y cinco años de duración respectivamente. La primera
prioridad sigue siendo responder a las necesidades urgentes
de las víctimas del tsunami. Durante el resto de la segunda
y tercera etapa, se establecerán y pondrán en
marcha programas de rehabilitación y la tercera etapa
está dedicada a la reconstrucción, fortalecimiento
de capacidades y proyectos de desarrollo a largo plazo.
"Nos aseguraremos de que todos los programas y actividades
que se organicen en el próximo período en Somalia
y en la región de África oriental den lugar a
una mayor cooperación transfronteriza entre las Sociedades
de la Cruz Roja y la Media Luna Roja, idónea para cualquier
tipo de catástrofe que pueda afectar a nuestros países",
dice el Dr. Ahmed Hassan, Presidente de la Media Luna Roja Somalí
y miembro de la Junta de Gobierno de la Federación.
"Nos gustaría que nuestros colegas del resto del
continente africano reprodujesen estas iniciativas en beneficio
de las poblaciones que viven en zonas de alto riesgo."
Un mes después de que el desastre asolara la costa somalí,
un equipo de la Federación compuesto de miembros del
personal de la Cruz Roja y la Media Luna Roja procedentes de
Kenya, Uganda y Somalia ha iniciado una misión de una
semana de duración en toda la región damnificada.
La evaluación que realizan se centra en la respuesta
de la Media Luna Roja Somalí y sentará los fundamentos
de la ejecución de programas a corto y largo plazo en
ese lugar.
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La
Media Luna Roja Somalí está prestando una
ayuda muy necesaria, en particular, atención de
salud a los damnificados por el tsunami. (p12550)
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La
ciudad de Hafun, en la región de Puntland, fue
devastada por el desastre. (p12551)
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Voluntarios
de la Media Luna Roja Somalí ayudan en las tareas
de limpieza en Hafun. (p12552)
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