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Los somalíes aprenden del tsunami
27 de enero de 2005
Josephine Mumukunde, Cruz Roja Rwandesa y Andrei Neacsu
El trauma que ha sufrido salta a la vista al relatar a un voluntario de la Media Luna Roja sus recuerdos aún frescos y trágicos de ese día, hace un mes, cuando el tsunami se abatió sobre la costa de Puntland, al noreste de Somalia. La ciudad en que vivía Abdirisak, Hafun, fue una de las comunidades más golpeadas por la marejada.

La voz del muchacho de 11 años de edad está llena de tristeza. “Mi hermano mayor y yo estábamos en nuestra pequeña barca pesquera a la orilla del mar. De repente, ocurrió algo inusual, primero vi cómo el agua retrocedía hacia el interior del océano dejando atrás de sí montones de peces grandes y pequeños en la arena.

"Mi hermano saltó entonces de la barca para atrapar una langosta. Mientras se iba alejando del bote, vi unas olas enormes como montañas que se venían sobre nosotros a gran velocidad, mi hermano no pudo volver a la barca y la ola lo arrebató junto con su red de pescar", dice Abdirisak.

"Me quedé solo en el bote y no sabía qué hacer. Fue entonces que me di cuenta que flotaba sobre la ciudad, a la que el mar ya se había tragado. Fue una pesadilla ver el cuerpo de mi hermano flotando sobre el agua detrás de mí", recuerda.

Su bote terminó atascándose entre las vigas del techo de una casa, allí quedó hasta la mañana siguiente.

"Hasta ese momento, estaba convencido de que yo era el único sobreviviente del desastre, sin embargo, en la mañana vi a gente que buscaba a sus familiares y miraba la destrucción increíble ocasionada en la ciudad. Ahí estaba mi padre. No lo podía creer. Le dije que la última vez que había visto a mi hermano, su cuerpo flotaba en el agua. Nos llevó tres días encontrar su cuerpo tierra adentro", dice el muchacho.

El tsunami marcará la vida de Abdirisak para siempre y necesitará toda su fortaleza y el cuidado de los adultos para superar la pesadilla de haber presenciado la muerte de su hermano.

Como él, muchos chicos de la costa somalí han vivido situaciones igualmente traumáticas. La marejada gigante se cobró la vida de 150 personas en Somalia y miles de sobrevivientes que quedaron sin hogar están viviendo en alojamientos provisionales en aldeas esparcidas por la costa de Puntland.

“El caso de Abdirisak representa el sufrimiento de muchos niños que se han visto en medio de desastres naturales en África”, afirma Nur Hassan Hussein, Secretario General de la Sociedad de la Media Luna Roja Somalí.

“Si se desea que se recuperen y vivan una vida normal, es necesario que tengan acceso a apoyo psicológico. Sin embargo, con un pequeño esfuerzo es posible prevenir, al menos en parte, este tipo de sufrimiento.”

Los voluntarios y los miembros del personal de la Media Luna Roja Somalí siguen adelante con su trabajo de socorro y prestan una amplia gama de servicios, desde apoyo psicológico, atención básica de salud, distribución de alimentos y artículos no alimentarios, hasta limpieza de basura y escombros.

Durante la emergencia, así como en la fase de recuperación, la Sociedad de la Media Luna Roja Somalí ha trabajado estrechamente con la Federación, el Comité Internacional de la Cruz Roja y los demás asociados presentes en el país, con inclusión de organismos de las Naciones Unidas como UNICEF, la OMS y el PMA, bajo la coordinación de la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios.

Mientras los voluntarios de esta Sociedad continúan ayudando a quienes lo necesitan, ya han comenzado las tareas para mejorar la gestión de desastres en África.

Diversos componentes del Movimiento de la Cruz Roja y la Media Luna Roja, entre los que se cuentan autoridades de las Sociedades Nacionales de África oriental, la Plataforma de Intervención Rápida en el Océano Índico, las Sociedades Nacionales hermanas con base en la región, el Comité Internacional de la Cruz Roja y la Secretaría de la Federación Internacional, se reunieron la semana pasada en la capital de Kenya y elaboraron la “Iniciativa de Nairobi”, una serie de diez compromisos encaminados a mejorar y perfeccionar las estructuras de reducción de riesgos en la región.

"Debemos conseguir que no sólo nuestros voluntarios, sino también las poblaciones en situación de riesgo estén bien preparadas para hacer frente a todos los posibles y, a menudo impredecibles, arranques de la naturaleza", dijo Richard Hunlédé, Jefe de la Federación Internacional del Departamento para África. “De lo contrario, los sistemas de alerta temprana por sí solos podrían resultar insuficientes.”

Con su red de millones de voluntarios a nivel de las bases, la Federación Internacional ocupa un lugar privilegiado para llegar incluso a las comunidades más remotas, e influir en ellas.

En el África oriental, la región más propensa a desastres del continente, las Sociedades de la Cruz Roja y la Media Luna Roja no van a empezar desde cero. Un sistema de alerta temprana para ciclones y tormentas tropicales conectada a la Plataforma de Intervención Rápida en el Océano Índico de la Cruz Roja y la Media Luna Roja, con base en la Reunión, así como los programas vigentes de preparación para desastres y de intervención en caso de desastre; en los últimos años han permitido realizar intervenciones rápidas en las islas Seychelles, Madagascar y Comoros.

En Somalia, voluntarios de la Media Luna Roja de las filiales de Garowe y Galkayo, que se contaron entre los primeros en actuar cuando el tsunami se abatió sobre la costa de Puntland, habían recibido formación en reducción de riesgos apenas unas semanas antes de la emergencia.

No obstante, tal como explican Bisharo Awil Qambil, Secretario de la filial de la Sociedad de la Media Luna Roja Somalí en la región de Bari de Puntland y Ed Cooper, Jefe de la Delegación de la Federación en Somalia, hay mucho más por hacer para lograr crear una cultura de la preparación entre las comunidades en situación de riesgo.

“Al principio, la gente vio que el agua retrocedía y cómo quedaban los peces y las langostas esparcidas al descubierto sobre la arena. Al ver esto, los pescadores regresaron a la playa a recoger las langostas. Varios minutos después, las olas gigantes volvieron con tal fuerza que todos los que estaban en la playa fueron barridos mar adentro. Si por lo menos hubiesen sabido cómo reaccionar antes estos signos”, dice Bisharo.

A lo largo de esa franja de la costa somalí, para la gran mayoría de los pobladores la pesca es su fuente de subsistencia y la mayoría posee redes de pesca y embarcaciones. Sin embargo, casi todos los botes quedaron destruidos, lo que dificulta mucho más la supervivencia de la población.

“Es importante no olvidar que los afectados también han sido víctimas de catástrofes anteriores. En los últimos meses han padecido una prolongada sequía y tormentas tropicales que entorpecieron su medios de vida”, agrega Cooper.

Con la Iniciativa de Nairobi se aspira reforzar la capacidad de las comunidades para hacer frente a los desastres. En ella “se consigna el claro empeño de la Federación Internacional y las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja y la Media Luna Roja para intensificar y mejorar los mecanismos de gestión de desastres y fortalecer los lazos con las comunidades a las que pertenecen nuestros voluntarios”, señala Anitta Underlin, jefa de la Delegación Regional de la Federación en Nairobi.

Está muy avanzada la elaboración del borrador de un plan de acción para ejecutar la Iniciativa de Nairobi, en el que se prevén tres etapas distintas, de uno, dos y cinco años de duración respectivamente. La primera prioridad sigue siendo responder a las necesidades urgentes de las víctimas del tsunami. Durante el resto de la segunda y tercera etapa, se establecerán y pondrán en marcha programas de rehabilitación y la tercera etapa está dedicada a la reconstrucción, fortalecimiento de capacidades y proyectos de desarrollo a largo plazo.

"Nos aseguraremos de que todos los programas y actividades que se organicen en el próximo período en Somalia y en la región de África oriental den lugar a una mayor cooperación transfronteriza entre las Sociedades de la Cruz Roja y la Media Luna Roja, idónea para cualquier tipo de catástrofe que pueda afectar a nuestros países", dice el Dr. Ahmed Hassan, Presidente de la Media Luna Roja Somalí y miembro de la Junta de Gobierno de la Federación.

"Nos gustaría que nuestros colegas del resto del continente africano reprodujesen estas iniciativas en beneficio de las poblaciones que viven en zonas de alto riesgo."

Un mes después de que el desastre asolara la costa somalí, un equipo de la Federación compuesto de miembros del personal de la Cruz Roja y la Media Luna Roja procedentes de Kenya, Uganda y Somalia ha iniciado una misión de una semana de duración en toda la región damnificada. La evaluación que realizan se centra en la respuesta de la Media Luna Roja Somalí y sentará los fundamentos de la ejecución de programas a corto y largo plazo en ese lugar.
La Media Luna Roja Somalí está prestando una ayuda muy necesaria, en particular, atención de salud a los damnificados por el tsunami. (p12550)

ENLACES RELACIONADOS
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La ciudad de Hafun, en la región de Puntland, fue devastada por el desastre. (p12551)

Voluntarios de la Media Luna Roja Somalí ayudan en las tareas de limpieza en Hafun. (p12552)

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