Sentados
en el patio de la Cruz Roja Indonesia y las oficinas de la Federación
Internacional hay 16 estudiantes.
Provienen de diferentes partes de Indonesia: Palang, Java oriental,
Yakarta y Sulawesi. Son pocos los que alguna vez habían
estado en Banda Aceh.
Se trata de voluntarios de SATGANA, siglas con las que se identifica
el equipo de preparación para desastres, elemento clave
de la respuesta de la Cruz Roja Indonesia al devastador tsunami
que costó la vida a más de 200.000 personas.
Lo que han visto estos jóvenes en las últimas
semanas supera todo lo que alguna vez hayan visto en su vida
y todo lo que pudieran haber imaginado. “Esto supera completamente
todo lo imaginable”, señala Aris Budiman, estudiante
de psicología de 20 años, sentado en el piso del
almacén.
A diario, indica, él y sus compañeros voluntarios
de la Cruz Roja Indonesia encuentran a personas que sobrevivieron
al tsunami y que ahora están padeciendo las consecuencias
de su traumática experiencia.
El viernes 21 de enero, día feriado de Hari Raya Idul
Adha, la mayoría de las personas no trabajaban, pero
los voluntarios de la Cruz Roja Indonesia sí. Los equipos
se turnan en sus tareas para poder responder a los llamados
de ayuda.
Pronto se acercan siete de los miembros del quipo, todos tienen
alrededor de 20 años. Setiawan estudia ingeniería,
Yuan, quiere ser maestro y Muji, la única mujer, aspira
a convertirse en contable. Akhmad estudia estadísticas,
Mirza, de Yakarta, estudia dirección de empresas y Otgman,
al igual que Setiawan, estudia ingeniería. También
está Hamza, que estudia leyes. “Estoy completamente
estresado”, afirma, y todos se echan a reír.
Bromean acerca de lo bueno de tomarse un receso durante sus
estudios, pero todos están de acuerdo en que la principal
razón por la que están allí es que están
consagrados a la labor de la Cruz Roja.
Los equipos llegan a Banda Aceh a trabajar durante un período
de tres semanas, tras lo cual regresan a su casa y son reemplazados
por otro equipo. Este equipo llegó el 10 de enero.
Hay varios equipos trabajando al mismo tiempo y todos realizan
tareas diferentes. Se turnan para hace guardia en la distribución
de artículos de socorro en cualquier momento del día,
o para ir por la mañana a recoger cadáveres en
las zonas más afectadas.
Pocos habían visto un cadáver en su vida, sin
embargo, el día antes, este equipo ha recogido 106.
“El primer día que tuvimos que hacerlo fue muy
difícil. Jamás me hubiese imaginado, ni remotamente,
algo semejante. La primera noche seguía recogiendo cadáveres
en sueños”, afirma Aris Budman.
Todos los voluntarios de la Cruz Roja Indonesia tienen acceso
a apoyo psicológico y lo utilizan, señalan, pero
también comparten lo que piensan con otros miembros del
equipo.
Sin embargo, a pesar de los desafíos a los que deben
enfrentarse, no dudan en que volverían a hacerlo si debieran.
“Creemos que la labor que estamos realizando aquí
es muy importante, incluso cuando en ocasiones tenemos que hacer
frente a situaciones difíciles”, coinciden.
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Estos
voluntarios de la Cruz Roja Indonesia, Akhmad (al frente)
y Otgman, han venido a Aceh como miembros de equipos SATGANA
de respuesta a desastres. (p12562)
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Centro
de distribución de la oficina principal de la Cruz
Roja Indonesia en Banda Aceh.
(p-IDN0199)
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Voluntarios
de la Cruz Roja Indonesia cargan en camiones artículos
de socorro que serán distribuidos en Banda Aceh.
(p-IDN0197)
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Al
igual que sus compañeros de SATGANA, Muji ha interrumpido
sus estudios para ayudar a las personas de Aceh, afectadas
por el desastre. (p12563)
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