Primero
su padre dijo que no, pero Eka no estaba dispuesta a ceder.
Hace dos años que es voluntaria de la sección
de Yogyakarta de la Cruz Roja Indonesia (PMI) y sintió
que debía ir a Banda Aceh para ayudar a la población
damnificada por el tsunami devastador del pasado mes de diciembre.
Su padre terminó por aceptar y Eka, de 22 años,
se quedará otras dos semanas en Banda Aceh.
"Poquito a poco, mis padres terminaron por entender que,
en realidad, esta labor no es peligrosa", dice Eka con
una sonrisa. Su nombre significa “la primera” y
es la mayor de cuatro hermanos.
Acaba de diplomarse en la Universidad Ahmad Dahlan de Yogyakarta,
y fue la mejor de su promoción en inglés. “Me
gusta leer libros en inglés y pienso que es el primer
idioma internacional para poder comunicarse con propiedad”,
comenta.
Cuando vuelva a su pueblo, le gustaría enseñar
inglés en algún instituto. En su tiempo libre,
le gusta viajar con sus amigos y escalar montañas.
“Escalamos Merbabu, la montaña más alta
que está cerca de mi casa”, añade.
Eka oyó hablar de la PMI a un amigo de la universidad;
consideró que hacía una buena labor y, entonces,
decidió saber más sobre la Sociedad Nacional y
el Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna
Roja.
En los dos últimos años ha sido una más
de los miles de voluntarios de la PMI.
No es la primera vez que viene a Aceh, ya que en 2003, participó
en una reunión de estudiantes voluntarios de la PMI.
Pero, según ella, esta vez es diferente y la ciudad no
es la misma.
Al igual que otros voluntarios, Eka come y duerme en el recinto
de las oficinas de Banda Aceh de la PMI. Desde que llegó
sirve de intérprete a los expertos de logística
destacados en esta ciudad diezmada y facilita la coordinación
entre la PMI y la Federación Internacional.
También es administradora de logística de la PMI
en el edificio donde la Federación y la PMI compartieron
instalaciones por varias semanas.
Por otra parte, los voluntarios salen a diario a recuperar cadáveres.
Cuando le pregunté si ella y sus amigos tendrían
pesadillas acerca de esta parte de su labor, me respondió
que no inmediatamente.
“Esta es la realidad. Cuando uno se percata de eso, no
le afecta en forma negativa”, me dice y repite lo mismo
que otros voluntarios de la PMI: “Ser capaz de ayudar
es importante.”
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Eka,
voluntaria de la Cruz Roja Indonesia, sintió que
debía ir a Banda Aceh para ayudar a la población
damnificada por el tsunami. (p12603)
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En
Aceh, Eka presta servicios de intérprete y administradora
a los equipos de logística. (p12605)
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