El
apoyo psicosocial a personas afectadas por años de conflicto
armado en Sri Lanka se está adaptando para ayudar a los
supervivientes del tsunami.
Desde 2003, la Cruz Roja Danesa es asociada de la Cruz Roja
de Sri Lanka en el programa de asistencia a los niños
afectados por el conflicto armado en la ciudad de Jaffna, extremo
norte del país.
Karin Eriksen, asesora de la Cruz Roja Danesa en Jaffna, explica
que dicho programa ha comenzado a utilizarse para ayudar a los
damnificados a sobreponerse de la trágica experiencia
del tsunami.
“Tras el tsunami, constatamos los mismos problemas psicosociales
que después del conflicto, sólo que ahora el dolor
y el sentimiento de culpa son mayores. Por ejemplo, unos se
preguntan por qué tuvieron que ir al mercado y dejar
a los hijos solos, o bien, le reprochan a otros no haber protegido
a los hijos. En la guerra hay algo más tangible que condenar,
pero es difícil despotricar contra el mar, cuando ese
mismo mar aporta día tras día los ingresos de
muchas familias”, explica.
Comenzar a sanar heridas
En el nuevo edificio de la escuela Colombuthurai en Jaffna,
17 niños con uniformes blancos están sentados
sobre esterillas en el suelo. Es la hora del almuerzo y sonríen
felices con la boca llena de arroz y curry. Afuera, las ruinas
de la vieja escuela son otras tantas cicatrices de años
de conflicto armado.
“Cierren los ojos y piensen lo que sienten a lo largo
del día. Dibujen una impresión que no pueden olvidar”,
les dice V. R. Gnanapragasam, la maestra. Algunos dibujan rostros
felices. Muchos dibujan rostros de rabia o con lágrimas
que les caen por las mejillas.
Los niños de Colombuthurai fueron desplazados cinco veces
durante los 20 años de conflicto armado en Sri Lanka.
En 2003, volvieron para quedarse, pero como señala Gnanapragasam,
el regreso no resolvió todos los problemas.
“Antes, los alumnos estaban acostumbrados a estudiar,
pero después de los desplazamientos tuvieron un montón
de problemas y el nivel ha bajado. No hacen los deberes, ni
escuchan”, afirma Gnanapragasam.
Según las Naciones Unidas, más del 90 por ciento
de la población de Jaffna se desplazó al menos
una vez debido al conflicto armado y todavía hay 65.000
personas que no han podido volver a su casa. El desplazamiento,
la pérdida de seres queridos, propiedades e ingresos,
así como la destrucción de las estructuras sociales
causan estrés tanto a los adultos como a los niños.
“De por sí, un nuevo entorno es causa de estrés
y adaptarse siempre cuesta. Además, el alcoholismo en
la familia afecta a muchos niños de Jaffan. Muchos adultos
sufren de trastornos por estrés postraumático
y los problemas de los padres también aquejan a los hijos”,
comenta Kohila Mahendran, consejera instructora de Shanthiham,
una ONG local de ayuda psicosocial.
Atender las nuevas necesidades
A partir de la experiencia adquirida en los Balcanes y Oriente
Medio, la Cruz Roja Danesa, en acuerdo con la Cruz Roja de Sri
Lanka, inició un programa psicosocial en 2003 para niños
de Jaffna, afectados por el conflicto armado.
Hasta la fecha, se han impartido cursos básicos de formación
psicosocial a 85 docentes de 19 escuelas que aprendieron a utilizar
el juego, el arte, la danza y las tareas escolares habituales
con fines terapéuticos. Se prevé que 2.800 niños
y 4.000 padres participen en las actividades de 2005 y 2006.
Después del maremoto, la Cruz Roja Danesa y la Cruz Roja
de Sri Lanka reorientaron sus esfuerzos y establecieron un curso
de formación de 10 días para responder a las nuevas
necesidades. En el curso participaron 69 voluntarios de Trincomalee,
Batticaloa, Ampara, los distritos más afectados, y cuatro
de Jaffna, que luego iniciaron actividades psicosociales para
ayudar a la gente a sobreponerse de sus experiencias. También
se iniciaron actividades en el distrito de Hambantota.
Karin Eriksen de la Cruz Roja Danesa señala que los habitantes
de la zona ya eran vulnerables desde el punto de vista psicológico
y añade: “Una cosa es tener que hacer frente a
un dolor como la pérdida de un familiar o al desplazamiento
debido al conflicto, y otra muy distinta, tener que atravesar
situaciones difíciles una tras otra, pues eso puede hacer
mermar la capacidad de resistencia y provocar estrés
psicológico.”
Docentes y padres aceptaron de buen grado el programa de la
Cruz Roja y opinan que el comportamiento de los niños
ha mejorado desde que comenzaron las actividades. En algunas
escuelas incluso hay más horas de clase debido al programa.
“Alumnos que no hablaban con sus compañeros ni
con los maestros, ahora lo hacen. Las actividades son idóneas
porque permiten que los niños se desahoguen más
que en su casa.
Ahora, vienen y nos cuentan sus problemas”, comenta Gnanapragasam,
la maestra de la escuela de Colombuthurai.
Los expertos estiman que después de un desastre, entre
el cinco y el 10 por ciento de la población puede sufrir
problemas psicológicos y el porcentaje puede aumentar
considerablemente si no recibe apoyo apropiado. En 2003, Cooperación
Técnica Alemana (GTZ) informó que 25 por ciento
de los niños de Jaffna sufría de problemas psicológicos
debido al conflicto armado.
En la última hora de clase, se pide a los niños
de Colombuthurai que modelen figuras de arcilla. Algunos hacen
animales u objetos del hogar, en cambio, Gajenthan, de 13 años,
modela una figurilla de alguien que perdió un brazo y
una pierna. “Es una víctima del tsunami”,
dice. Su hermana resultó herida en el desastre.
Gajenthan gana el premio del día por haber compartido
lo que siente y los demás niños le aplauden. Dio
un pequeño paso en el proceso que le permitirá
superar lo que le perturba. Es de esperar que, poco a poco,
todos estos niños dejen de sufrir esas heridas que les
causaron el conflicto armado o el desastre natural.
|
 |
 |
|
En
la escuela de Colombuthurai, los niños expresan
lo que sienten en dibujos y manualidades. (p12746)
|
|
|
|
|
 |
|
Karin
Eriksen de la Cruz Roja Danesa habla del programa psicosocial
con la Hermana Antonita Mark, directora de una de las
escuelas de Point Pedro, Jaffna, afectadas por el tsunami.
(p12747)
|
|
 |
|
V.
R. Gnanapragasam de la escuela de Colombuthurai (segunda
de la fila) con otras maestras que participan en el programa
psicosocial de la Cruz Roja de Sri Lanka y la Cruz Roja
Danesa. (p12748)
|
|