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Trabajadores de la salud de Sri Lanka adquieren conocimientos para prestar apoyo psicológico

26 de abril de 2005
Pamela Davie, Cruz Roja Canadiense
El 26 de diciembre de 2004, cuando Sumitra Sumi, trabajadora de la salud, se enteró del tsunami a varios kilómetros de su casa, supo que sus competencias en primeros auxilios serían necesarias; esta madre de 27 años trabaja en un centro de salud, apoyado por la Cruz Roja Canadiense y el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), donde se prestan primeros auxilios y se imparten nociones de higiene a la comunidad de Ootu Pulam, Sri Lanka. Ese día, Sumitra corrió hacia la costa y junto con otros 48 trabajadores de la salud de centros similares de la Cruz Roja administró primeros auxilios a los heridos.

Además de tratar las heridas físicas, pronto podrá tratar otro peligro de talla para los supervivientes: el impacto psicológico del tsunami.

La Cruz Roja Canadiense imparte formación a Sumitra y sus colegas para que, además de prestar primeros auxilios e instruir sobre higiene, den apoyo psicosocial a las personas desplazadas que viven en campamentos de tránsito.

La coordinación de los cursos está a cargo de Judi Fairholm, Directora de los Servicios de Prevención del Abuso, de la Cruz Roja Canadiense, y la Dra. Lily Montano, Delegada de Salud, de la misma Sociedad Nacional, que cumplen una misión que permitirá establecer los programas de recuperación a largo plazo para miles de damnificados. El pasado mes de marzo, Judi y Lily iniciaron la evaluación relativa a la programación de salud en el norte de la isla.

Fred Robarts, jefe de operaciones del CICR en Jaffna, afirma que el desastre ha provocado serios trastornos psicológicos. Antes del tsunami, más del 90 por ciento de la población del norte había tenido que desplazarse, por lo menos, una vez, debido a los enfrentamientos entre las fuerzas armadas y los Tigres para la Liberación de Tamil Eelam (LTTE).

Luego, sufrieron la devastación y la muerte de seres queridos, así como la pérdida de sus medios de subsistencia y de una parte de su propia existencia.

“Quienes fueron afectados directamente por el tsunami vivían cerca del mar y pensaban conocerlo; habían vivido en carne propia los efectos del conflicto armado y, entonces, descubrieron que tampoco estaban a salvo de los fenómenos naturales. Actualmente, se preguntan qué les queda.”

El Dr. Daya Somasundaram de la Universidad de Jaffna confirma que la asistencia psicosocial es determinante para que la gente se sobreponga a las devastadoras pérdidas sufridas.

Según el Jefe de Psiquiatría del Departamento de Medicina, los principales peligros que acechan a las comunidades damnificadas por el tsunami son una honda depresión, trastornos del sueño, suicidio y alcoholismo.

Este es un problema grave en un país que, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), ocupa el séptimo lugar en la estadística mundial de tasas de suicidio.
Los hombres son un grupo de alto riesgo.

Muchos vivieron la desaparición de sus seres queridos, pues mujeres y niños representaron una alta proporción de las víctimas mortales. En una sociedad donde los roles de hombres y mujeres están claramente definidos, actualmente, los hombres deben cargar con el doble peso de ser jefes de hogares monoparentales. A esa dolorosa pérdida se suma la destrucción de los medios de subsistencia, lo que les expone a un gran riesgo por el impacto psicológico del desastre.

El Dr. Somasundram explica que niños y jóvenes también sufren como lo demuestran sus continuas pesadillas, temores y emociones exacerbadas.

Además, señala que las organizaciones dispuestas a ayudar deben tener en cuenta el tipo de asistencia psicológica que hace falta y el contexto cultural donde se presta.

Puntualiza que menos del 10 por ciento de quienes sufren de depresión o traumas provocados por el desastre necesita ayuda profesional; en cambio tienen necesidad de intervenciones basadas en la comunidad en las que se les den muestras de amistad, se les escuche y se compartan actividades.

“Los supervivientes se debaten con el sentimiento de culpa y vuelven a vivir una y otra vez lo sucedido. Hacen falta grupos de apoyo, así como comprender el estrés y la tensión que les aqueja y saber aliviarlos.” También recomienda ritos y ceremonias de recuerdo que ayudan a superar el duelo.

De ahí que el Dr. Somasundaram adaptara el programa de formación que había elaborado para prestar apoyo psicosocial a personas afectadas por el conflicto armado a fin de que responda a las necesidades de los damnificados por el tsunami.

Voluntarios de las secciones de Ampara, Batticoloa, Tricomalee y Jaffna de la Cruz Roja de Sri Lanka acaban de terminar el curso que les habilita a prestar apoyo a sus comunidades.

En marzo, la Cruz Roja Canadiense y el CICR apoyaron a Sumitra y sus colegas para que iniciaran la formación y prevén formar a 1.000 trabajadores de la salud que prestarán asistencia en todo el país.

Padre Damien concuerda en que es fundamental que la formación se ajuste al contexto cultural. Este sacerdote, licenciado en psicología por la Universidad de Ottawa, dirige el Centro de Salud Holística, organización no gubernamental que lleva a cabo programas de ayuda psicosocial para escolares y sus padres.

Él supervisa a los 60 trabajadores comunitarios que se ocupan del programa en la región de Jaffna. “Hubo casos de personas bien intencionadas que vinieron a prestar ayuda psicológica y llevaron a los niños al mar, lo que les traumatizó una vez más”, cuenta.

Desde 2003, la Cruz Roja Danesa, junto con el CICR, apoya un programa de ayuda psicosocial para los niños de esta región, afectados por la guerra. La Cruz Roja formó a maestros de 20 escuelas para que organizaran sesiones fuera del horario escolar, destinadas a niños de sexto y octavo grados. Cada alumno participa en el programa todas las semanas durante seis meses y adquiere conocimientos sobre cuestiones tales como cooperación y reconciliación.

El equipo de la Cruz Roja Canadiense prosigue su evaluación y la próxima escala será Ampara en la costa oriental.
Una vez que acabe el curso de 10 días, Sumitra Sumi, trabajadora de salud de la Cruz Roja, podrá prestar asistencia psicosocial a los damnificados por el tsunami. (p12809)
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