El
26 de diciembre de 2004, cuando Sumitra Sumi, trabajadora de
la salud, se enteró del tsunami a varios kilómetros
de su casa, supo que sus competencias en primeros auxilios serían
necesarias; esta madre de 27 años trabaja en un centro
de salud, apoyado por la Cruz Roja Canadiense y el Comité
Internacional de la Cruz Roja (CICR), donde se prestan primeros
auxilios y se imparten nociones de higiene a la comunidad de
Ootu Pulam, Sri Lanka. Ese día, Sumitra corrió
hacia la costa y junto con otros 48 trabajadores de la salud
de centros similares de la Cruz Roja administró primeros
auxilios a los heridos.
Además de tratar las heridas físicas, pronto podrá
tratar otro peligro de talla para los supervivientes: el impacto
psicológico del tsunami.
La Cruz Roja Canadiense imparte formación a Sumitra y
sus colegas para que, además de prestar primeros auxilios
e instruir sobre higiene, den apoyo psicosocial a las personas
desplazadas que viven en campamentos de tránsito.
La coordinación de los cursos está a cargo de
Judi Fairholm, Directora de los Servicios de Prevención
del Abuso, de la Cruz Roja Canadiense, y la Dra. Lily Montano,
Delegada de Salud, de la misma Sociedad Nacional, que cumplen
una misión que permitirá establecer los programas
de recuperación a largo plazo para miles de damnificados.
El pasado mes de marzo, Judi y Lily iniciaron la evaluación
relativa a la programación de salud en el norte de la
isla.
Fred Robarts, jefe de operaciones del CICR en Jaffna, afirma
que el desastre ha provocado serios trastornos psicológicos.
Antes del tsunami, más del 90 por ciento de la población
del norte había tenido que desplazarse, por lo menos,
una vez, debido a los enfrentamientos entre las fuerzas armadas
y los Tigres para la Liberación de Tamil Eelam (LTTE).
Luego, sufrieron la devastación y la muerte de seres
queridos, así como la pérdida de sus medios de
subsistencia y de una parte de su propia existencia.
“Quienes fueron afectados directamente por el tsunami
vivían cerca del mar y pensaban conocerlo; habían
vivido en carne propia los efectos del conflicto armado y, entonces,
descubrieron que tampoco estaban a salvo de los fenómenos
naturales. Actualmente, se preguntan qué les queda.”
El Dr. Daya Somasundaram de la Universidad de Jaffna confirma
que la asistencia psicosocial es determinante para que la gente
se sobreponga a las devastadoras pérdidas sufridas.
Según el Jefe de Psiquiatría del Departamento
de Medicina, los principales peligros que acechan a las comunidades
damnificadas por el tsunami son una honda depresión,
trastornos del sueño, suicidio y alcoholismo.
Este es un problema grave en un país que, según
la Organización Mundial de la Salud (OMS), ocupa el séptimo
lugar en la estadística mundial de tasas de suicidio.
Los hombres son un grupo de alto riesgo.
Muchos vivieron la desaparición de sus seres queridos,
pues mujeres y niños representaron una alta proporción
de las víctimas mortales. En una sociedad donde los roles
de hombres y mujeres están claramente definidos, actualmente,
los hombres deben cargar con el doble peso de ser jefes de hogares
monoparentales. A esa dolorosa pérdida se suma la destrucción
de los medios de subsistencia, lo que les expone a un gran riesgo
por el impacto psicológico del desastre.
El Dr. Somasundram explica que niños y jóvenes
también sufren como lo demuestran sus continuas pesadillas,
temores y emociones exacerbadas.
Además, señala que las organizaciones dispuestas
a ayudar deben tener en cuenta el tipo de asistencia psicológica
que hace falta y el contexto cultural donde se presta.
Puntualiza que menos del 10 por ciento de quienes sufren de
depresión o traumas provocados por el desastre necesita
ayuda profesional; en cambio tienen necesidad de intervenciones
basadas en la comunidad en las que se les den muestras de amistad,
se les escuche y se compartan actividades.
“Los supervivientes se debaten con el sentimiento de culpa
y vuelven a vivir una y otra vez lo sucedido. Hacen falta grupos
de apoyo, así como comprender el estrés y la tensión
que les aqueja y saber aliviarlos.” También recomienda
ritos y ceremonias de recuerdo que ayudan a superar el duelo.
De ahí que el Dr. Somasundaram adaptara el programa de
formación que había elaborado para prestar apoyo
psicosocial a personas afectadas por el conflicto armado a fin
de que responda a las necesidades de los damnificados por el
tsunami.
Voluntarios de las secciones de Ampara, Batticoloa, Tricomalee
y Jaffna de la Cruz Roja de Sri Lanka acaban de terminar el
curso que les habilita a prestar apoyo a sus comunidades.
En marzo, la Cruz Roja Canadiense y el CICR apoyaron a Sumitra
y sus colegas para que iniciaran la formación y prevén
formar a 1.000 trabajadores de la salud que prestarán
asistencia en todo el país.
Padre Damien concuerda en que es fundamental que la formación
se ajuste al contexto cultural. Este sacerdote, licenciado en
psicología por la Universidad de Ottawa, dirige el Centro
de Salud Holística, organización no gubernamental
que lleva a cabo programas de ayuda psicosocial para escolares
y sus padres.
Él supervisa a los 60 trabajadores comunitarios que se
ocupan del programa en la región de Jaffna. “Hubo
casos de personas bien intencionadas que vinieron a prestar
ayuda psicológica y llevaron a los niños al mar,
lo que les traumatizó una vez más”, cuenta.
Desde 2003, la Cruz Roja Danesa, junto con el CICR, apoya un
programa de ayuda psicosocial para los niños de esta
región, afectados por la guerra. La Cruz Roja formó
a maestros de 20 escuelas para que organizaran sesiones fuera
del horario escolar, destinadas a niños de sexto y octavo
grados. Cada alumno participa en el programa todas las semanas
durante seis meses y adquiere conocimientos sobre cuestiones
tales como cooperación y reconciliación.
El equipo de la Cruz Roja Canadiense prosigue su evaluación
y la próxima escala será Ampara en la costa oriental.
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Una
vez que acabe el curso de 10 días, Sumitra Sumi,
trabajadora de salud de la Cruz Roja, podrá prestar
asistencia psicosocial a los damnificados por el tsunami.
(p12809)
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Muchos
hombres tienen que desempeñar roles no tradicionales
porque sus esposas perecieron en el desastre. (p12811)
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La
Dra. Lily Montano y Judi Fairholm de la Cruz Roja Canadiense
consultan al Dr. Dayo Somasundram acerca del impacto psicosocial
del tsunami y la forma de abordar esa cuestión
tan crítica. (p12812)
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