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El tsunami crea más problemas con la basura en el país de los atolones
2 de mayo de 2005
Lena Eskeland, Maldivas
La mayoría de quienes vienen a Maldivas, sólo ven las idílicas playas de arenas blancas de las hermosas islas turísticas rodeadas de un límpido mar azul.

Sin embargo, en este país de atolones se plantea un problema de talla para eliminar la basura que se vio exacerbado por el tsunami del pasado 26 de diciembre y la Federación Internacional ayuda a la población para que pueda resolverlo.

Según el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), el tsunami dejó 290.000 metros cúbicos de desechos. Autoridades y comunidades limpiaron los escombros pero gran parte de éstos se acumuló en un solo lugar y hay que eliminarlos en forma apropiada.

Antes del tsunami, Maldivas ya tenía serios problemas para eliminar su basura en una forma adecuada e inocua para el medio ambiente.

Maldivas es un archipiélago de cientos de islas, la mayoría minúsculas y agrupadas en atolones. La tierra es escasa y el mar ha servido de vertedero de basura y desechos cuya cantidad no cesa de aumentar.

Montañas de basura

Selina Chan, Delegada de Agua y Saneamiento de la Federación, va camino a Thilafushi, una de las islas que sirven de basural. Además de otros programas, un resultado relativamente positivo del tsunami son los planes de la Federación para mejorar los sistemas de gestión de desechos en Maldivas.

Chan considera que los desafíos son considerables: “Aquí hay de todo, barriles de petróleo, asbesto y materiales de construcción herrumbrados que contaminan las aguas subterráneas”, añade.

Mediante este programa de gestión de desechos, la Federación no sólo se propone eliminar la basura dejada por el tsunami sino también establecer un sistema idóneo de eliminación de desechos que el país pueda utilizar a largo plazo.

En Thilafushi, una de las tres islas que sirven de basural regional desde 1991, se depositan los desechos de Male, la capital, y las islas aledañas. Cada año se transportan 31.000 camiones de basura a Thilafushi, donde se forman verdaderas montañas y, poco a poco, se va utilizando para ganar terreno y aumentar la superficie de la isla con fines industriales. Aunque se hace una clasificación rudimentaria de la basura, no hay reciclado alguno.

Los desechos del tsunami se suman al problema que plantea la basura doméstica

En islas como Thilafushi, aunque en forma rudimentaria, se tratan los desechos industriales, pero cada isla debe ocuparse de su propia basura doméstica que, simplemente, se vierte en sitios previstos a tales efectos; en muchos casos, estos sitios se encuentran a lo largo de la costa y se deja que se las lleve la marea.

“Esto tiene efectos nocivos para los arrecifes de coral que son tan importantes para la pesca y el turismo, principales fuentes de ingresos de Maldivas”, explica Chan.

La isla Maafushi fue una de las más castigadas por el tsunami. No murió ninguno de sus 1.800 habitantes y sólo 18 viviendas fueros dañadas. Sin embargo, se le plantea el doble problema de tener que eliminar la basura doméstica y los desechos dejados por el desastre. Hay basuras por todas partes y en toda la isla huele a podrido.

“Aquí, la basura del tsunami es un gran problema. Además, las viviendas no disponen de tanques sépticos y, entonces, las aguas servidas van a parar directamente a la playa”, señala Ali Nasheed Katheeb, Jefe de la isla Maafushi.

El tsunami dejó cantidades de desechos, de ahí que las aguas someras y las playas de Maafushi estén llenas de grandes troncos, barriles de petróleo y restos de embarcaciones arrastrados desde otras islas e incluso de otros países afectados.

Peter Robinson, delegado de la Cruz Roja Canadiense, que evalúa las necesidades de recuperación, opina que la situación previa en cuanto a la gestión de desechos contribuyó a crear nuevos problemas. Actualmente, la acumulación de la basura que dejó el tsunami y la basura doméstica suponen una verdadero peligro para la salud. Además, escombros y desechos impiden el acceso a las playas y retardan la construcción.

“La mayor parte de los escombros puede transformarse en material útil para la propia isla. Una vez triturados, se pueden utilizar para rellenar el terreno, construir montículos de protección del mar o verterse en lugares de las playas afectados por la erosión”, indica Robinson.

Mayor abastecimiento de agua

La gestión de desechos formará parte de las actividades de reconstrucción de la Federación que se ha comprometido a construir 2.159 casas, es decir, 85 por ciento de las viviendas que se necesitan, según estimaciones del centro nacional de gestión de desastres del Estado de Maldivas.

Un objetivo importante del programa de gestión de desechos será la protección y mantenimiento del abastecimiento de agua. Junto con el proyecto de viviendas, la Federación ayudará a poner en marcha sistemas de saneamiento idóneos que requieren poco mantenimiento, protegen las preciosas aguas subterráneas y contribuyen a mejorar la infraestructura de saneamiento en su conjunto.

En el marco del programa de la Federación también se proporcionará todo lo necesario para almacenar agua en 80 de las islas afectadas por el tsunami: más de 15.000 tanques y sistemas de canales de tejado para garantizar el acceso al agua potable. A corto plazo, además de sacar los escombros dejados por el tsunami, se limpiarán los tanques sépticos que están llenos de agua de mar.

Selina Chan estima que el tsunami agravó la vulnerabilidad de un sistema de abastecimiento de agua que ya era frágil. “Los sistemas para recoger el agua de lluvia fueron arrancados violentamente y los tanques arrastrados hacia el mar. Las aguas subterráneas fueron contaminadas por el agua del mar. Incluso en tiempo normal, el abastecimiento de agua potable es un problema en las islas pequeñas. El tsunami empeoró la situación, pues acabó con todos los mecanismos que existían”, explica Ali Nasheed Katheeb, Jefe de la isla Maafushi, se congratula de que la Cruz Roja y la Media Luna Roja no se limiten a subsanar únicamente el impacto directo del tsunami y que también tengan planes para que la población viva en mejores condiciones que antes del desastre.

El tsunami causó graves estragos en Maldivas y este país de atolones aguarda con sumo interés que se consolide el sistema de gestión de desechos para solucionar problemas que existían antes del tsunami. desastre.

“Nos alegra mucho que la Cruz Roja haya decidido volver y solucionar estos problemas”, afirma el jefe de la isla Maafushi.

Montañas de basura en la isla Thilafushi.
Montañas de basura en la isla Thilafushi. (p12827)
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