La
mayoría de quienes vienen a Maldivas, sólo ven
las idílicas playas de arenas blancas de las hermosas
islas turísticas rodeadas de un límpido mar azul.
Sin embargo, en este país de atolones se plantea un problema
de talla para eliminar la basura que se vio exacerbado por el
tsunami del pasado 26 de diciembre y la Federación Internacional
ayuda a la población para que pueda resolverlo.
Según el Programa de las Naciones Unidas para el Medio
Ambiente (PNUMA), el tsunami dejó 290.000 metros cúbicos
de desechos. Autoridades y comunidades limpiaron los escombros
pero gran parte de éstos se acumuló en un solo
lugar y hay que eliminarlos en forma apropiada.
Antes del tsunami, Maldivas ya tenía serios problemas
para eliminar su basura en una forma adecuada e inocua para
el medio ambiente.
Maldivas es un archipiélago de cientos de islas, la mayoría
minúsculas y agrupadas en atolones. La tierra es escasa
y el mar ha servido de vertedero de basura y desechos cuya cantidad
no cesa de aumentar.
Montañas de basura
Selina Chan, Delegada de Agua y Saneamiento de la Federación,
va camino a Thilafushi, una de las islas que sirven de basural.
Además de otros programas, un resultado relativamente
positivo del tsunami son los planes de la Federación
para mejorar los sistemas de gestión de desechos en Maldivas.
Chan considera que los desafíos son considerables: “Aquí
hay de todo, barriles de petróleo, asbesto y materiales
de construcción herrumbrados que contaminan las aguas
subterráneas”, añade.
Mediante este programa de gestión de desechos, la Federación
no sólo se propone eliminar la basura dejada por el tsunami
sino también establecer un sistema idóneo de eliminación
de desechos que el país pueda utilizar a largo plazo.
En Thilafushi, una de las tres islas que sirven de basural regional
desde 1991, se depositan los desechos de Male, la capital, y
las islas aledañas. Cada año se transportan 31.000
camiones de basura a Thilafushi, donde se forman verdaderas
montañas y, poco a poco, se va utilizando para ganar
terreno y aumentar la superficie de la isla con fines industriales.
Aunque se hace una clasificación rudimentaria de la basura,
no hay reciclado alguno.
Los desechos del tsunami se suman al problema que plantea
la basura doméstica
En islas como Thilafushi, aunque en forma rudimentaria, se tratan
los desechos industriales, pero cada isla debe ocuparse de su
propia basura doméstica que, simplemente, se vierte en
sitios previstos a tales efectos; en muchos casos, estos sitios
se encuentran a lo largo de la costa y se deja que se las lleve
la marea.
“Esto tiene efectos nocivos para los arrecifes de coral
que son tan importantes para la pesca y el turismo, principales
fuentes de ingresos de Maldivas”, explica Chan.
La isla Maafushi fue una de las más castigadas por el
tsunami. No murió ninguno de sus 1.800 habitantes y sólo
18 viviendas fueros dañadas. Sin embargo, se le plantea
el doble problema de tener que eliminar la basura doméstica
y los desechos dejados por el desastre. Hay basuras por todas
partes y en toda la isla huele a podrido.
“Aquí, la basura del tsunami es un gran problema.
Además, las viviendas no disponen de tanques sépticos
y, entonces, las aguas servidas van a parar directamente a la
playa”, señala Ali Nasheed Katheeb, Jefe de la
isla Maafushi.
El tsunami dejó cantidades de desechos, de ahí
que las aguas someras y las playas de Maafushi estén
llenas de grandes troncos, barriles de petróleo y restos
de embarcaciones arrastrados desde otras islas e incluso de
otros países afectados.
Peter Robinson, delegado de la Cruz Roja Canadiense, que evalúa
las necesidades de recuperación, opina que la situación
previa en cuanto a la gestión de desechos contribuyó
a crear nuevos problemas. Actualmente, la acumulación
de la basura que dejó el tsunami y la basura doméstica
suponen una verdadero peligro para la salud. Además,
escombros y desechos impiden el acceso a las playas y retardan
la construcción.
“La mayor parte de los escombros puede transformarse en
material útil para la propia isla. Una vez triturados,
se pueden utilizar para rellenar el terreno, construir montículos
de protección del mar o verterse en lugares de las playas
afectados por la erosión”, indica Robinson.
Mayor abastecimiento de agua
La gestión de desechos formará parte de las actividades
de reconstrucción de la Federación que se ha comprometido
a construir 2.159 casas, es decir, 85 por ciento de las viviendas
que se necesitan, según estimaciones del centro nacional
de gestión de desastres del Estado de Maldivas.
Un objetivo importante del programa de gestión de desechos
será la protección y mantenimiento del abastecimiento
de agua. Junto con el proyecto de viviendas, la Federación
ayudará a poner en marcha sistemas de saneamiento idóneos
que requieren poco mantenimiento, protegen las preciosas aguas
subterráneas y contribuyen a mejorar la infraestructura
de saneamiento en su conjunto.
En el marco del programa de la Federación también
se proporcionará todo lo necesario para almacenar agua
en 80 de las islas afectadas por el tsunami: más de 15.000
tanques y sistemas de canales de tejado para garantizar el acceso
al agua potable. A corto plazo, además de sacar los escombros
dejados por el tsunami, se limpiarán los tanques sépticos
que están llenos de agua de mar.
Selina Chan estima que el tsunami agravó la vulnerabilidad
de un sistema de abastecimiento de agua que ya era frágil.
“Los sistemas para recoger el agua de lluvia fueron arrancados
violentamente y los tanques arrastrados hacia el mar. Las aguas
subterráneas fueron contaminadas por el agua del mar.
Incluso en tiempo normal, el abastecimiento de agua potable
es un problema en las islas pequeñas. El tsunami empeoró
la situación, pues acabó con todos los mecanismos
que existían”, explica Ali Nasheed Katheeb, Jefe
de la isla Maafushi, se congratula de que la Cruz Roja y la
Media Luna Roja no se limiten a subsanar únicamente el
impacto directo del tsunami y que también tengan planes
para que la población viva en mejores condiciones que
antes del desastre.
El tsunami causó graves estragos en Maldivas y este país
de atolones aguarda con sumo interés que se consolide
el sistema de gestión de desechos para solucionar problemas
que existían antes del tsunami. desastre.
“Nos alegra mucho que la Cruz Roja haya decidido volver
y solucionar estos problemas”, afirma el jefe de la isla
Maafushi.
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| Montañas
de basura en la isla Thilafushi. (p12827)
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| Selina
Chan, Delegada de Agua y Saneamiento de la Federación,
y Peter Robinson de la Cruz Roja Canadiense inspeccionan
los basurales de Thilafushi. (p12829)
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| En
aguas de Maafushi flotan desechos arrastrados por el tsunami
desde un país tan lejano como Indonesia. (p12828) |
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