Cuando
era niño soñaba con ser soldado, inspirado por
la visión de un hombre lleno de coraje decidido a proteger
a la población y servir a su país.
Zarkasyi nunca fue soldado, sin embargo, a los 36 años
es sin duda un hombre de coraje cuya alegría en al vida
es servir a su pueblo y a su país por encima de todo.
Como voluntario de la Cruz Roja Indonesia (Palang Merah Indonesia,
PMI) durante más de diez años Zarkasyi se ha convertido
en soldado de la acción humanitaria, siempre listo, en
especial en épocas de emergencia.
Cuando el pasado diciembre el maremoto asesino azotó
su ciudad natal, Meulaboh, en la costa occidental de la provincia
de Aceh, Zarkasyi se contó entre los primeros en acudir
en ayuda de sus vecinos.
Tras trasladar a su mujer y sus hijos a un lugar seguro, regresó
a rescatar a todo aquel que estuviera debatiéndose en
medio de las pilas de lodo y escombro.
Al darse cuenta de que la marejada gigante había arrasado
a cientos de personas, Zarkasyi decidió tomar una licencia
de su puesto público y dedicarse a tiempo completo a
su labor como voluntario de la PMI. Su misión: salvar
tantas vidas como pudiese y dar alimentos y ayuda de socorro
a los sobrevivientes.
Cuatro meses después, Zarkasyi aún se las arregla
para tener tiempo para distribuir ayuda de socorro, además
de ayudar a localizar a personas desaparecidas, entre otras,
sus propios padres.
Habida cuenta de que el Gobierno ha encomendado a la PMI la
tarea de localizar a personas desaparecidas y recuperar cadáveres,
Zarkasyi se dedica de ocho de la mañana a cinco de la
tarde todos los días de la semana a rastrear a personas
en paradero desconocido, estén éstas vivas o muertas.
“Siento que es mi responsabilidad buscar a los desaparecidos,
incluso si han fallecido, por el bien de sus familias”,
decía un Zarkasyi de hablar suave, que junto a su equipo
de 30 voluntarios de la PMI ha recuperado más de 4.600
cadáveres, en su mayoría niños.
Vacunado contra el tétanos y provisto de guantes de goma
y mascarilla, Zarkasyi admite que recuperar cadáveres
no es tarea fácil, en parte por los peligros sanitarios,
pero también porque dichos cadáveres se encuentran
en diversos estados de descomposición.
“No obstante, que los cadáveres estén o
no en descomposición en realidad no importa pues siguen
siendo seres humanos que merecen respeto. Es importante devolverlos
a sus respectivas familias o, en caso de no poder establecerse
su identidad, enterrarlos debidamente”, subrayó
un emotivo Zarkasyi.
Faisal Mulyadi, miembro del equipo de Zarkasy y voluntario de
la PMI desde hace más de seis años, que también
ha perdido a su madre y a un hermano menor durante el desastre
del maremoto, coincidió:
“El trabajo que hacemos aquí es muy especial. Cuando
recuperamos un cadáver nos alegra y al mismo tiempo nos
entristece. Nos entristece lo que les ocurrió, pero nos
alegra saber que al menos vamos a poder restituirles su dignidad,
aún estando muertos.”
Puesto que hay miles de personas a las que se da por muertas
o desaparecidas, dijo Zarkasyi, su equipo todavía ha
de andar un largo camino para recuperar más personas
en paradero desconocido.
Meulaboh, capital de Aceh Barat, tiene una población
de unas 140.000 personas, residente sobre todo en las zonas
costeras. Cuando se abatió el tsunami, en esta zona hubo
40.233 personas muertas, 2.911 desaparecidas y 56.497 que quedaron
sin
hogar.
Hasta el momento, La Federación Internacional y sus Sociedades
de la Cruz Roja y la Media Luna Roja miembros han prestado servicios
a 12.928 familias (más de 64.000 personas) en Aceh Barat
mediante la distribución de alimentos y de ayuda de socorro,
la prestación de servicios de salud y apoyo psicológico.
Jelma de la Peña, jefa de la oficina de la Federación
Internacional en Meulaboh, dijo que su equipo, junto con la
PMI y otras sociedades continuaba realizado evaluaciones de
las zonas afectadas con miras a prestar más socorro y
ayuda de rehabilitación.
|
 |
 |
|
Cuando
el tsunami azotó su ciudad natal, Zarkasyi se contó
entre los primeros en acudir al rescate de sus vecinos.
Hoy continúa ayudándolos. (p12853)
|
|
|
|
|
 |
|
El
equipo de voluntarios al que pertenece Zarkasyi en la
Cruz Roja Indonesia aún busca cadáveres
entre los escombros de Meulaboh. (p12856)
|
|
 |
|
Faisal
Mulyadi, voluntario de la PMI, dice: “Cuando recuperamos
cadáveres, estamos devolviéndoles su dignidad.”
(p12855)
|
|
 |
|
Zarkasyi
y Faisal Mulyadi, miembro de su equipo, se toman un descanso
en el campamento de la Federación Internacional
tras un día de intenso trabajo. (12854)
|
|