El
Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna
Roja está ayudando a que se realicen los planes y los
sueños de los habitantes de distritos de Sri Lanka siniestrados
por el tsunami. En Rekawa, ciudad de la costa meridional, esos
planes y sueños se materializaron en viviendas; casas
para quienes perdieron la suya en el tsunami devastador del
26 de diciembre de 2004.
Little Malta Village, el proyecto de reconstrucción liderado
por la Cruz Roja Maltesa comprende 63 casas situadas en lo alto
de una colina con árboles frondosos a 350 metros del
anterior asentamiento de la playa.
Las casas se traspasaron a la comunidad el 10 de julio en una
ceremonia a la que asistieron Mahinda Rajapakse, Primer Ministro
de Sri Lanka y el profesor Carmel L. Cutajar, Presidente de
la Cruz Roja Maltesa.
Lansinona Wijesuriya desborda literalmente de alegría
mientras espera que le entreguen la llave de su nuevo hogar.
“Estoy muy contenta. Aquí me siento segura”,
comenta.
El hijo de la Sra. Wijesuriya trabaja en Colombo, la capital,
y ella vive sola. “Mi casa fue completamente destruida.
Yo también habría muerto, si aquella mañana
no hubiera ido al templo”, añade.
Todo el mundo, incluido el primer ministro del país,
los propietarios de las casas nuevas y los integrantes de las
Sociedades Nacionales de la Cruz Roja de Malta y de Sri Lanka
tienen motivos de congratularse: este es el primer proyecto
de viviendas permanentes que se termina y en esas casas vivirán
los miembros de una comunidad que perdieron su hogar en el tsunami.
“Es un honor que sea la Cruz Roja que haya terminado el
primer proyecto de viviendas”, dijo el Sr. Rajapakse en
su alocución durante la ceremonia multitudinaria.
La familia de Jaliya Ediriweera y E.P. Esilin Nona, su esposa,
ambos de 77 años, preparó dulces tradicionales
de Sri Lanka para festejar ese día e invitó a
los integrantes de la Cruz Roja a compartir su alegría
y su primera comida en la casa nueva.
“Estamos muy agradecidos con la Cruz Roja, pues nos dio
alimentos, agua y, ahora, una casa. Si no nos la hubieran dado,
tendríamos que vivir en la calle”, afirma Ediriweera.
El tsunami destruyó su casa y su plantación de
cocoteros.
“También estamos agradecidos con el pueblo de Malta
que donó el dinero para terminar este proyecto”,
añade Jagath Ratnawira, su vecino.
El profesor Cutajar señala que el gobierno y el pueblo
de Malta fueron muy generosos cuando la Cruz Roja hizo su llamamiento
tras el tsunami; algunos donaron la totalidad de su pensión
mensual.
Esta es la primera operación internacional de la Cruz
Roja Maltesa, una Sociedad Nacional relativamente joven que,
actualmente, festeja sus 14 años.
“Globalmente, el resultado ha sido muy satisfactorio”,
concluye el profesor Cutajar con una sonrisa.
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La
señora Lansinona Wijesuriya sonríe radiante
mientras espera que le entreguen la llave de su nueva
casa. Foto: Federación Internacional (p13028)
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Vecinos
de Rekawa en la ceremonia de inauguración de las
casas nuevas. Foto: Federación Internacional (p13029)
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