Un
pensamiento invade a todos los que participan en la ayuda de
emergencia para paliar la crisis alimentaria de Níger:
mucha gente tal vez tenga el tiempo contado en este país
de África occidental.
“Nuestra prioridad absoluta es lidiar con la situación
utilizando las herramientas de emergencia que tenemos. La Cruz
Roja echa mano a los recursos desarrollados a lo largo de años
y años de experiencia en intervenciones para comenzar
a actuar de inmediato”, explica Langdon Greenhalgh que
está al frente de la operación de la Federación
Internacional en Níger y los otros tres países
aquejados por la sequía: Burkina Faso, Malí y
Mauritania.
Dando curso a la solicitud de asistencia de la Cruz Roja Nigerina,
un equipo de la Federación, especializado en intervención
en casos de desastre, llegó al país hace dos semanas.
Rápidamente se organizó una distribución
de semillas para 3.500 personas a fin de aprovechar el último
período de siembra y, el 22 de julio, la Federación
hizo un llamamiento por valor de 18.000.000 de francos suizos
(11.500.000 euros o 14.000.000 de dólares).
En el marco de la operación de la Cruz Roja y de la Media
Luna Roja se prestará asistencia durante seis meses a
222.000 de las personas más vulnerables de esos cuatro
países mediante distribuciones de alimentos, semillas
y forraje, programas comunitarios de sensibilización
y apoyo de medios de subsistencia.
Según las últimas estimaciones, en Níger
hay entre 2.500.000 y 3.500.000 personas en peligro. Pero no
se trata de cifras sino de vidas. Además, desde el punto
de vista logístico, es una empresa de talla.
“Esta operación es un enorme desafío debido
a la superficie del país, a que estamos en plena estación
de lluvias y a otros impedimentos que pueden surgir en cualquier
momento cuando se trabaja en zonas apartadas de África
occidental”, añade Greenhalgh.
Movilización rápida
Entre los primeros en llegar a Níger estuvo una unidad
de intervención de urgencia (UIU) de la Cruz Roja Británica.
Varias Sociedades Nacionales tienen una nómina de personal
especializado en distintas disciplinas – logística,
telecomunicaciones, agua y saneamiento, atención primaria
de salud, distribución de suministros de socorro, etc.
– listo a partir a cualquier parte del mundo tan pronto
como se le necesita.
Los integrantes de estas unidades siguen un plan bien rodado
que se utilizó en desastres recientes como el terremoto
de Bam, Irán, y el tsunami de Asia.
Acondicionan los equipos, hacen los trámites de aduana
y fletan un avión. Luego vienen las cuestiones de administración
de personal: seguros, visados y vacunas.
“La preparación da resultado. Por cada cinco minutos
empleados aquí se ganan varias horas en el terreno”,
comenta Neil Brown de 39 años.
El personal del depósito internacional de Bristol, de
la Cruz Roja Británica, cargó en dos vehículos
todoterreno los equipos de administración y comunicaciones
necesarios para instalar una base de operaciones funcional en
Niamey, la capital de Níger. Luego, ambos vehículos
se cargaron en un avión Antonov-12 en el aeropuerto de
Bristol y, a partir de ese momento, comenzó la operación.
En el país
“Aquí, la situación es muy variable. Honestamente,
corremos una carrera contrarreloj para ver con qué rapidez
la comunidad humanitaria puede obtener y prestar asistencia.”
En la sede de Niamey de la Cruz Roja Nigerina se asignó
una sala de conferencias a la unidad británica que inmediatamente
instaló el equipo de comunicaciones vía satélite
y un centro administrativo. Luego, se reunió todo el
plantel de la Cruz Roja: colaboradores de la Cruz Roja Británica
y la Cruz Roja Francesa, el equipo de la Federación y
el personal nacional.
“No llegamos a un agujero negro. Hubo gente que vino antes
que nosotros e hizo evaluaciones, lo que sumado a nuestros preparativos,
nos da flexibilidad y recursos para adaptarnos a la situación”,
afirma Neil Brown.
Plan de acción
Se elaboró un plan para abrir otros centros de alimentación
en las zonas más afectadas y atender a unos 23.000 niños
vulnerables y sus familias. El Programa Mundial de Alimentos
dio la buena noticia que habían llegado al país
más de 4.000 toneladas de cereales, lentejas y aceite;
por lo tanto, el plantel de la Cruz Roja tenía que estar
listo para distribuirlas.
El martes de mañana, un equipo salió rumbo a la
provincia de Tahoua, una de las zonas más afectadas del
país. El miércoles, partió otro para la
provincia de Maradi. Cada día llega más personal,
incluidos expertos en logística, médicos y nutricionistas.
“Me enorgullece formar parte de este Movimiento y de lo
que puede lograr. Aquí podemos aportar una verdadera
diferencia, pues tenemos las competencias necesarias”,
concluye Neil.
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Una
mujer con su hijo en un centro de alimentación
de emergencia de la ciudad de Guidan Roumdji, Níger
meridional. El rostro hinchado del niño es síntoma
de desnutrición. Foto: REUTERS/Finbarr O'Reilly
cortesía de www.alertnet.org
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Un
grupo de mujeres muele mijo cerca de una aldea del sur
de Níger, país que atraviesa una grave crisis
alimentaria. La escasez de alimentos aqueja a la cuarta
parte de la población. Foto: REUTERS/Finbarr O'Reilly/cortesía
de www.alertnet.org
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El
todoterreno de la unidad de logística de la Cruz
Roja Británica con todo el equipo, listo para iniciar
el recorrido por Níger. Foto: Federación
Internacional (p13033)
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