A
sus 28 años, Jenny Kwok es una típica joven profesional
llena de vida y entusiasmo. Con su calzado deportivo brinca
de una barraca a otra para verificar pozos de agua, letrinas,
cañerías y vertedero, libreta y lápiz en
mano y cámara de fotos al hombro.
Jenny, técnica en medio ambiente, es voluntaria de la
Cruz Roja de Hong Kong y vino a Indonesia en junio pasado para
dar una mano a las acongojadas familias desplazadas por el tsunami
del 26 de diciembre de 2004.
En Pidie, el distrito de la provincia de Aceh donde hace sus
rondas, encontró un nuevo significado a su labor, pues
cada día conversa con los residentes de los centros de
alojamiento temporal (CAT) y recoge valiosos testimonios sobre
la manera en que se van sobreponiendo del drama que les tocó
vivir.
Jenny siempre lleva puesta una camisa de mangas largas, un pañuelo
en el cuello y anteojos oscuros bajo la amplia visera que la
protege del sol; a pesar del calor infernal, trabaja gustosa
con su equipo de seis colaboradores de la Cruz Roja Indonesia
(Palang Merah Indonesia-PMI). Inspecciona hasta el último
rincón de cada CAT y, si es necesario, marcha a cuatro
patas por las barracas para asegurarse que vertederos y desaguaderos
funcionen correctamente.
También se ocupa de que las fosas asépticas se
vayan reemplazando poco a poco con cemento y otros materiales
sólidos para que luego sean desenlodadas cada tres meses
a fin de evitar filtraciones de aguas servidas que pueden contaminar
el suelo. Marca cada lugar donde habría que construir
más letrinas y lavaderos para satisfacer mejor las necesidades
de cada hogar.
Además, instruye a los vecinos sobre la importancia de
separar y tratar los desechos orgánicos de los inorgánicos.
"Le pusimos Doña Energía, porque no se cansa
nunca. Como sonríe siempre a veces, es difícil
imaginar el trabajo arduo que hace”, comenta Mega Handayani,
integrante del equipo de la PMI que trabaja con Jenny.
La Cruz Roja de Hong Kong colabora codo a codo con la Cruz Roja
Francesa, y la PMI para mejorar las instalaciones de agua y
saneamiento de los 18 CAT del distrito de Pidie que acogen a
unas 11.000 familias. Esta labor es coordinada por la Federación
Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna
Roja.
Jenny considera que más allá de mejorar el saneamiento
de los CAT, la Cruz Roja contribuye a que las familias desplazadas
recobren su dignidad, pues les ofrece un entorno salubre y decente
donde llevar una vida más sana y feliz.
Jenny, que dejó su empleo en Hong Kong para cumplir esta
difícil labor a título voluntario, se felicita
de haber venido a Indonesia sin hacerle caso a sus amigos que
le advertían de los riesgos e inconvenientes que debería
afrontar en las zonas siniestradas.
“Venir aquí y hacer algo por las familias damnificadas
es la mejor decisión que he tomado en mi vida. Nunca
me había sentido tan motivada ni tan realizada”,
comenta mientras le saca una foto a un niño que se lava
las manos antes de ir almorzar.
Jenny afirma que le anima el ejemplo de los damnificados. “Su
resiliencia me asombra. Me pregunto cómo harían
para sobrevivir a una tragedia similar, personas cuyos lazos
comunitarios fueran más frágiles. Además,
la gente aquí es muy amable y amistosa”, agrega
antes de darle el primer mordisco a la galleta de arroz que
le acaban de ofrecer los vecinos.
Jenny acredita el mérito de su desempeño al Sr.
Kuan, técnico en agua y saneamiento, cuyos años
de experiencia en el terreno guiaron la labor de la joven colega.
Asimismo, aprecia el pleno apoyo y la cooperación de
los colaboradores de la PMI que integran su equipo, pues le
asesoran y le dan cantidad de información que facilita
su trabajo y le permite organizarlo mejor.
“No gano un centavo, pero estoy adquiriendo una experiencia
tan valiosa que no hay dinero que la pueda comprar. En ese sentido,
esta es una misión sumamente lucrativa para mí”,
concluye.
Otro colega de Jenny, Frédéric Gros, técnico
de agua y saneamiento y delegado de la Cruz Roja Francesa, también
considera que trabajar para las familias desplazadas de los
CAT es una experiencia gratificante.
“Abastecer de agua potable a miles de familias cada día,
para mí, es un trabajo especial porque me siento muy
útil, y eso me gusta”, comenta sonriendo Frédéric,
de 27 años, mientras se pone el chaleco de la Cruz Roja
y se prepara a iniciar otra larga jornada.
La Unidad de Intervención de Urgencia, especializada
en agua y saneamiento, de la Cruz Roja Francesa (CRF) llegó
una semana después del tsunami y, desde entonces, viene
trabajando por aumentar la producción de agua potable
a 290.000 litros diarios para satisfacer las necesidades de
23.000 familias de 42 sitios del distrito de Pidie.
La CRF suministra agua para los tanques de algunos CAT y también
abastece a algunos pueblos de los alrededores transportándola
en camiones cisterna.
“Agua para la vida. Estoy verdaderamente satisfecho que
podamos hacer algo para que la gente sobreviva”, comenta
Frédéric, mostrando la botella que se llevará
al terreno y explica que agua y medio ambiente están
estrechamente relacionados: “Un buen medio ambiente produce
agua de buena calidad y un mal medio ambiente produce agua de
mala calidad. Por eso me interesa tanto todo lo que tiene que
ver con el agua y el medio ambiente.”
Frédéric dice que le encanta su trabajo y que
simpatiza con las familias desplazadas, pero reconoce que echa
de menos la vida en Francia, su tierra natal, sobre todo el
vino y el queso.
“Pero toda va bien, en una zona siniestrada donde lo mejor
de la vida es ver a la gente sonriendo y a los niños
jugando, un vaso de agua puede saber a buen vino.”
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Al
igual que los demás residentes de los CAT, Dewy
Susenti lava y cocina los alimentos con el agua potable
que suministra la Cruz Roja Francesa. Foto de Virgil Grandfield
y Tess Usapdin/Federación Internacional. (p13034)
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Las
mujeres de Pidie tejen esterillas para ganarse la vida.
Foto de Virgil Grandfield y Tess Usapdin/Federación
Internacional. (p13035)
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| Jenny
Kwok de la Cruz Roja de Hong Kong enseña a los
integrantes de su equipo de la PMI a crear y administrar
una base de datos. Foto de Virgil Grandfield y Tess Usapdin/Federación
Internacional. (p13064) |
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