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Indonesia: La vida vuelve a apoderarse de la devastada ciudad de Chalang
9 de agosto de 2005
Karl Schuler, Chalang, Indonesia
La pequeña ciudad de Chalang, en la costa noroccidental de Sumatra, es una casi isla que se adentra en el océano Índico. Rodeada de colinas cubiertas de palmeras, la ciudad con su puerto y su mercado de pescado era un verdadero paraíso. Pero la mañana del 26 de diciembre de 2004, el tsunami arrasador embistió la ciudad y su fuerza destructora no dejó ningún edificio en pie. Se supone que de sus 12.000 habitantes, sólo sobrevivieron 3.500.

Suherman, voluntario de la Cruz Roja Indonesia (PMI), tiene 16 años y es uno de los supervivientes del cataclismo. Alertado por el terremoto que precedió el tsunami, se refugió con sus padres, hermanas y hermanos, en un pueblo situado en medio de las colinas. Cinco días después, logró volver a su ciudad destruida y encontró a los primeros socorristas de la PMI que habían logrado abrirse camino hasta allí desde Banda Aceh, que se encuentra a 120 kilómetros, a pesar de que las carreteras estuvieran destrozadas.

Novel integrante de la Cruz Roja de la Juventud, fundada recientemente, Suherman puso todo su empeño y abnegación en las tareas de rescate y desescombro. “Los primeros días y semanas, recogimos cadáveres y ayudamos a los damnificados a encontrar un lugar donde instalar un refugio de fortuna con mantas y láminas de plástico”, explica serenamente. Luego, señala el lugar donde estaba su liceo del que no queda nada. Sabe que murieron por lo menos 15 de sus 56 compañeros de clase. El número exacto de víctimas aún se desconoce porque muchas familias partieron después de la catástrofe.

Actualmente, Suherman forma parte del grupo de voluntarios de la Cruz Roja de la Juventud que comparte con voluntarios más veteranos, la barraca de madera donde se instaló transitoriamente la sección local de la Cruz Roja. Juntos organizan la distribución de suministros de socorro para 15.000 personas repartidas entre 31 pueblos y diversos campamentos de Chalang y alrededores.

Hengky G. Alvarez, Delegado de la Federación Internacional nos muestra los suministros almacenados con esmero en dos enormes tiendas de campaña que sirven de depósito. El día de nuestra visita, se preparaba la distribución para el campamento de Deah Baru, situado a la salida de Chalang, no muy lejos de la costa, donde viven 256 familias en barracas provisorias. Antes del tsunami, Deah Baru tenía 1.900 habitantes. Sólo un tercio de esa cifra sobrevivió.

El Sr. Satria, de 45 años, jefe del pueblo, ahora tiene el campamento a su cargo y nos explica por qué la ayuda de la Cruz Roja sigue siendo importante: “Antes de la catástrofe, las familias de aquí se dedicaban principalmente a la agricultura y la pesca o tenían un pequeño comercio. Como perdieron todo, aún no disponen de ingresos fijos y, por lo tanto, están muy contentas de recibir alimentos, artículos de higiene y otros artículos de primera necesidad que la Cruz Roja distribuye una vez por mes.” La reparación de los canales de riego y el desalado de los arrozales arruinados por el agua de mar sigue adelante, en el marco de los programas “dinero por trabajo”. No obstante, y en el mejor de los casos, la primera cosecha de arroz recién será dentro de unos meses.

Suherman participa activamente en la distribución de artículos de primera necesidad a los habitantes del campamento. Todo se preparó con minucia: nombre y apellido de los 256 jefes de familia figuran en la lista establecida de antemano. También se lleva un inventario detallado de los suministros distribuidos – sal, aceite, azúcar, jabón, sábanas y bidones de agua – y los beneficiarios acreditan la entrega con su firma.

El gobierno decidió reconstruir la ciudad de Chalang y rehabilitarla en cuanto capital de distrito. Hoy en día, lo que más sorprende al visitante es la cantidad de tiendas de campaña y barracas prefabricadas que se erigen cerca del puerto viejo y sirven de oficina a organismos de ayuda indonesios o internacionales. La sección española de Médicos del Mundo instaló un hospital de campaña bien equipado que incluye servicios de maternidad. Las barracas de madera que albergan a más de 3.000 damnificados sin techo están en la periferia. Un bullicioso mercado con puestos y pequeños restaurantes ha vuelto a invadir la calle. La Cruz Roja también participará en la reconstrucción de viviendas e infraestructuras sociales.

Chalang renacerá de sus cenizas, gracias en parte, al denuedo y la determinación de Suherman y otros jóvenes de su generación.

Suherman e Isvandi, integrantes de la Cruz Roja de la Juventud de Chalang, en Aceh, Indonesia.
Suherman e Isvandi, integrantes de la Cruz Roja de la Juventud de Chalang, en Aceh, Indonesia. Foto: Federación Internacional (p13051)
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Puesta del sol en Chalang, en el primer plana algunas de las primeras casas previstas en la fase de reconstrucción. Foto: Federación Internacional (p13052)

Distribución de suministros de socorro entre 31 pueblos y diversos campamentos de Chalang y alrededores.
Distribución de suministros de socorro entre 31 pueblos y diversos campamentos de Chalang y alrededores. Foto: Federación Internacional (p13056)
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