“Cuando hablamos de los grupos más vulnerables,
aquí en Níger, nos referimos a casi 160.000 niños
que sufren desnutrición moderada y a 36.000 gravemente
desnutridos. Esos son los grupos más expuestos a riesgo
en este punto particular y a los que debemos atender primero”,
explica Langdon Greenhalgh, que está al frente de la
operación de socorro de la Federación Internacional
en Níger.
Tras indicar que en las próximas semanas, la Cruz Roja
distribuirá alimentos para 23.400 niños menores
de cinco años, añade:
“Además, en las semanas y meses venideros, haremos
una distribución general, a mayor escala, que abarcará
a unas 536.000 personas de Níger, Malí, Mauritania
y Burkina Faso.”
En una crisis alimentaria como la que atraviesa Níger,
es crucial llegar a cuanta gente sea posible en forma efectiva
y completa. Según Langdon Greenhalgh, la eficacia de
esta operación reside en la labor de los voluntarios
de la Cruz Roja Nigerina y a la buena logística.
En Bagaroua, Níger occidental, las madres llevan a sus
hijos más pequeños al centro de salud. La mayoría
de los niños tiene entre uno y tres años.
Unos duermen en brazos de su madre y otros permanecen junto
a ella mientras hacen cola.
En el centro de salud hay mucho ajetreo. Voluntarios y trabajadores
sociales de la Cruz Roja Nigerina pesan y miden a los pequeños.
Inscriben los datos en las tarjetas de salud y se las entregan
a las madres. Cuatro trabajadores sociales están muy
atareados vacunando a las criaturitas y dándoles medicamentos
para fortalecer su sistema inmunitario.
“Hemos registrado unos 400 casos de niños menores
de cinco años que necesitan alimentos y seguimiento constante,
aquí en Bagaroua y las zonas aledañas” explica
el Dr. Robert Yao, integrante del equipo de la Federación.
“Después del examen médico, reciben raciones
para dos semanas de una mezcla enriquecida de maíz, aceite
de soya y minerales como nutrición suplementaria. Luego,
los voluntarios de la Cruz Roja le enseñan a las madres
a preparar esa mezcla y, por último, se le entregan 100
kilos de arroz que es la ración familiar para un mes.”
“Hasta ahora, la distribución va bien. Los voluntarios
de la Cruz Roja Nigerina recibieron formación y se les
puede movilizar en poco tiempo. No hubo ningún problema
para reclutar voluntarios y la labor que están haciendo
es absolutamente crucial para que las personas más vulnerables
reciban alimentos cuanto antes”, señala Mohamad
Radji que se ocupa de la seguridad de la Federación allí.
Maria Bizo, de 22 años, dice lo mismo que mucha otra
gente sobre las dificultades de procurarse suficientes alimentos.
“No tenemos ganado ni ningún otro ingreso. Entonces,
cuando la cosecha falla, no hay alimentos. Además, como
aquí en Bagaroua tampoco hay mercado es verdaderamente
difícil conseguir lo que necesitamos y encontrar trabajo.
De vez en cuando, mi marido y yo trabajamos en una granja, pero
lo que ganamos un día apenas nos da para comprar la comida
al otro día, que no es suficiente”, cuenta.
Después de la distribución de la Cruz Roja, cuando
Maria Bizo vuelva a su hogar podrá alimentar a Maman
Sani, su hijito de dos años que está desnutrido,
a sus dos hermanos mayores y al resto de la familia.
“En el mercado, el precio de los alimentos sigue aumentando.
La cantidad de alimentos disponibles es poca, pero, además,
el problema es que los precios han subido tanto que la mayoría
de la gente no puede comprarlos”, comenta Greenhalgh.
El ganado también se ha visto gravemente afectado por
la escasez de forraje y en las zonas más castigadas de
Níger y Malí están muriendo muchos animales
más. “Los animales son el bien principal, sobre
todo, para los pastores. La venta de más y más
animales merma la capacidad de los pastores de comprar alimentos
porque, debido al deplorable estado de salud de las bestias,
reciben menos dinero por ellas. Esto, a su vez, implica que
los pastores tengan que vender más animales para compensar
esa disminución del precio de mercado y, así,
reducen sus rebaños a límites peligrosos”,
explica Greenhalgh.
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Voluntarios
de la Cruz Roja Nigerina pesan a un niñito. Según
la Cruz Roja, en Níger, 160.000 sufren de desnutrición
moderada y 36.000 están gravemente desnutridos.
(p13068)
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Madres
con sus hijos hacen cola frente al centro de salud de
Bagaroua, Níger occidental. Después del
examen médico, reciben raciones para dos semanas
de una mezcla enriquecida de maíz, aceite de soya
y minerales como nutrición suplementaria y 100
kilos de arroz para la familia. (p13067)
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“No
tenemos ganado ni ningún otro ingreso. Entonces,
cuando la cosecha falla, no hay alimentos”, dice
Maria Bizo. Aquí le vemos en su casa con Maman
Sani, su hijo menor que tiene dos años. (p13069)
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Voluntarios
de la Cruz Roja Nigerina distribuyen alimentos. En las
próximas semanas, la Cruz Roja distribuirá
alimentos para unos 23.400 niños menores de cinco
años. (p13070)
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En
Bagaroua y alrededores, la Cruz Roja registró unos
400 casos de niños menores de cinco años
que necesitan alimentos y seguimiento continuo. (p13071)
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