Con
su bebé de 10 meses en la falda, Halima está sentada
frente a su casa en la comuna de Illela, unos 30 kilómetros
al sur de Tahoua, capital de la provincia, y una de las más
aquejadas por la hambruna de Níger.
Le da al bebé cucharaditas de la mezcla de Unimix (alimento
a base de harina, enriquecido con vitaminas y minerales) que
la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz
Roja y de la Media Luna Roja distribuyó a 177 niños
de esta comuna.
“Está mucho mejor, es un cambio total respecto
a como estaba antes. Ha estado enfermo desde el momento en que
nació, todo por la desnutrición”, afirma
Halima.
Jacouba todavía tiene el vientre hinchado, síntoma
de la falta crónica de alimentos durante su corta vida,
pero sus ojos brillan y respira normalmente. Halima está
contenta de poder decir que ha vuelto a darle el pecho porque
el bebé recuperó el apetito.
El año pasado, la sequía y la plaga de langostas
diezmaron los cultivos de Níger, el precio de los cereales
se disparó y el de los animales se desplomó. Todo
ello dejó a la familia de Halima y a millares de familias
más en condiciones de suma vulnerabilidad.
“Nuestra situación era una calamidad, estaba tan
preocupada por Jacouba. No teníamos ningún alimento
y dependíamos de los que nos daban algunos parientes”,
cuenta Halima.
Las familias de niños desnutridos también recibieron
dos sacos de arroz para evitar que tengan que dividir la ración
del niño.
Las distribuciones de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja en
Níger, que comenzaron a principios de agosto, están
destinadas a 24.500 niños y sus familias de las regiones
de Agadez, Maradi, Tahoua y Zinder. La Federación Internacional
amplió su propio llamamiento de asistencia y en las seis
próximas meses, se propone asistir a unas 532.000 personas
de Níger, Malí, Burkina Faso y Mauritania.
Los equipos de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja que se encuentran
en Tahoua ya han terminado las distribuciones para casi 1.700
de los 8.000 niños a quienes se prestará asistencia
en la región. El caso de Jacouba es un ejemplo positivo,
pero aún queda mucho por hace y la vida de muchos otros
niños sigue pendiendo de un hilo.
“Esto es lo peor que he visto aquí. La gente no
tiene dinero para comprar comida, imagínese, medicamentos.
Ni siquiera se molestan en venir para recibir tratamiento porque
no pueden costearse nada”, comenta el Dr. Amadou Kambewasso,
funcionario de distrito del Ministerio de Salud.
El Dr. Kambewasso no quiere entrar en detalles de lo que podría
haber pasado aquí sin la ayuda humanitaria, se limita
a decir que hubiera sido “mucho, mucho peor” y añade
que falta poco más de un mes para la próxima cosecha;
recién entonces, se sabrá si hay alguna posibilidad
de estabilizar la situación.
Así que por el momento, las distribuciones de alimento
gratuitos de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja le han sacado
un peso de encima. “Estoy muy contento de que hayan venido”,
afirma el Dr. Kambewasso.
Además de los centros de alimentación para desnutridos,
la Federación Internacional ha iniciado la distribución
general de raciones de mijo, sorgo, lentejas y aceite suministradas
por el Programa Mundial de Alimentos para más de 220.000
personas de las regiones de Agadez y Tillabéri.
|
 |
 |
|
Halima
está más tranquila porque Jacouba va recuperando
fuerzas, gracias a la alimentación suplementaria.
(p13191)
|
|
|
|
|
 |
|
En
la comuna de Illela, la próxima cosecha será
dentro de dos semanas. (p13192)
|
|
 |
|
Jacouba,
de 10 meses, come la mezcla nutritiva que se distribuyó
a más de 170 niños de su comuna. (p13194)
|
|
 |
|
La
comuna de Illela es una de las más aquejadas por
la hambruna. (p13193)
|
|