En
Pulo Aceh, pequeña isla de la costa de Banda Aceh, hay
una joven de mucho temple que lo perdió todo hace 10
meses.
“Mi pueblo estaba cerca del mar y ahora no es más
que arena”, cuenta Zaitun, de 17 años, que perdió
a toda su familia – sus padres, dos hermanas y dos hermanos
– en el tsunami.
A pesar de su hondo pesar, Zaitun persevera: “Trato de
estudiar mucho en el colegio y de charlar con mis amigos. Después
que me diplome este año, estudiaré magisterio.
Mi ambición es enseñar en Pulo Aceh, mi isla.”
Para ayudar a Zaitun a realizar su sueño, los componentes
del Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna
Roja trabajan juntos no sólo para reconstruir vidas y
viviendas, sino también la infraestructura de toda una
comunidad incluidas oportunidades de empleo, escuelas e instalaciones
de agua y saneamiento.
“La Cruz Roja Indonesia (PMI) y la Cruz Roja Británica
nos ayudaron a limpiar nuestro pueblo y nos dieron algún
dinero para empezar a trabajar de nuevo. Lo podemos utilizar
para agricultura y pesca”, explica Zaitun.
Pulo Aceh fue la comunidad elegida por la PMI y la Cruz Roja
Británica para poner a prueba su programa de recuperación
mediante la entrega de dinero. Se ayuda a los beneficiarios
a abrir una cuenta bancaria que la Cruz Roja aprovisiona según
un plan determinado para que puedan volver a generar ingresos.
Dicho programa tiene un enfoque firmemente arraigado en la comunidad,
los beneficiarios participan en cada etapa y se garantiza que
estén plenamente informados, paso por paso. La inversión
ya está dando frutos, vista la paciencia de los habitantes
de Pulo Aceh mientras se establecen los planes de reconstrucción.
Por el momento, quienes dejaron los campamentos de Indonesia
territorial para volver a la isla viven en barracas temporales
construidas por el Estado. En algunos pueblos, pocas personas
pueden permanecer por largo tiempo debido al escaso abastecimiento
de agua potable.
“Los pozos están llenos de agua salada y la gente
no puede volver a sus pueblos si no hay agua potable”,
señala Teh Tai Ring, Delegado de Agua y Saneamiento de
la Cruz Roja Estadounidense.
Personal de la Cruz Roja Estadounidense descubrió dos
manantiales en las montañas desde donde se puede instalar
tuberías para hacerla llegar directamente el agua a las
viviendas que construirá la Cruz Roja Británica.
Acaban de terminarse las obras de embalse e instalación
de un sistema de filtrado por gravedad en uno de los manantiales
y en el otro han comenzado. Cada casa también dispondrá
de una letrina.
“Además, cada pueblo tendrá su propio comité
que se encargará del mantenimiento de las infraestructuras
de agua y saneamiento. A los integrantes de esos comités
se les impartirá formación en promoción
de higiene y sensibilización de riesgos para la salud
y reducción de enfermedades y dolencias”, añade
Tairing.
La educación preocupa a todos los habitantes ya que las
familias que regresaron a Pulo Aceh, por el momento, no disponen
de escuelas para sus hijos. De ahí que la Cruz Roja Alemana
esté construyendo cuatro escuelas incluida una escuela
elemental en Gugop, el pueblo de Zaitun, para que los niños
de Pulo Aceh puedan volver a las aulas.
Zaitun camina por las costas de su querida isla y recoge hermosas
conchas entre restos de lo que alguna vez formaba parte de la
vida diaria de la gente: ropa, zapatos, escombros... Medio enterrados
en la arena hay juguetes.
Zaitun se detiene, señala los escombros de unos cimientos
de cemento y dice serenamente: “Esa era mi casa.”
Se seca las lágrimas, baja la cabeza y retoma su camino:
una superviviente única cuya determinación de
volver a vivir en su isla le permite seguir adelante.
La experiencia de Zaitun no sólo simboliza la devastación
que el tsunami impuso a muchos habitantes de todo el Océano
Índico y la notable entereza de los damnificados, sino
también el trabajo conjunto que permite a la Cruz Roja
reconstruir casas, vidas, medios de subsistencia y economías.
Todo eso lleva su tiempo, pero en el futuro, Zaitun tendría
una nueva casa, agua potable del manantial y una escuela donde
cumplir su sueño de ser maestra de la futura generación
de niños de Pulo Aceh.
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Con
los ojos puestos en el futuro – Detrás de
ella yacen los cimientos de su casa, pero Zaitun, que
perdió a toda su familia en la ola destructora,
mira al horizonte de Pulo Aceh con la esperanza de un
futuro promisorio para su isla.
Foto: Stacey Winston/Federación Internacional (p13406)
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El
manantial de Fiona – Últimos días
de trabajo en el sistema de filtrado por gravedad en lo
alto de la selva que circunda el pueblo de Gugup, Pulo
Aceh. La Cruz Roja Estadounidense lleva a cabo proyectos
de agua para apoyar los programas de reconstrucción
y medios de subsistencia de la Cruz Roja Británica
en la isla y a lo largo de la costa occidental de Aceh.
Para instalar este sistema de filtrado y construir el
pequeño embalse, muchachas y muchachos acarrearon
cientos de bolsas de arena de 45 kilos, recorriendo el
kilómetro que va de la playa de Gugup derecho a
este manantial de montaña al que con cariño
le pusieron el nombre de Fiona McSheehy, Asesora Técnica
de la Cruz Roja Británica
Foto: Virgil Grandfield/Federación Internacional
(p13404)
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Reconstruir
juntos – La Federación Internacional y las
Sociedades Nacionales de la Cruz Roja de Alemania, Estados
Unidos, Gran Bretaña e Indonesia trabajan juntas
en la reconstrucción de la isla de Pulo Aceh. Ali
Samsudin, Jefe de Ulee Payar, y su hijo Khairani frente
a la barraca temporal donde viven y ondea la bandera de
la PMI. En este pueblo, la Cruz Roja Británica
lleva a cabo programas de vivienda y medios de subsistencia.
Foto: Amalia Soemantri/Federación Internacional
(p13403)
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En
busca de agua limpia – Teh Tai Ring, Delegado de
Agua y Saneamiento de la Cruz Roja Estadounidense, da
una vuelta por Pulo Aceh para inspeccionar una fuente
de agua limpia y apta para el consumo de la comunidad
de Ulee Payar.
Foto: Amalia Soemantri/Federación Internacional
(p13405) |
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