Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (IFRC) Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (IFRC)
Búsqueda :

Noticias
 
IMPRIMIR
Página de inicio
Noticias
Comunicados de prensa
Discursos
Artículos de opiníon
Audio y vídeo
Semillas para los campesinos hambrientos de Níger
3 de noviembre de 2005
Cristina Estrada, Tahoua
El nacimiento de un niño siempre trae nuevas responsabilidades. En el pueblo de Abala Sani es tradicional celebrar la llegada de un bebé con un festín y sacrificar un cordero para darle una buena bienvenida.

Ahora bien, Inoussa Oursouba, campesino cuya esposa acababa de dar a luz un varón, su décimo hijo, esa tradición le ponía en aprietos porque las finanzas familiares estaban prácticamente agotadas y no podía permitirse comprar un cordero.

“El año pasado la cosecha fue muy mala. Este año ni siquiera pudimos comprar semillas de caupí y de mijo. Hasta tuve que pedir dinero prestado para comprar alimentos.”

“Así que para comprar el cordero, le tuve que pedir a un amigo que me prestara más dinero.”

En Níger muchas familias atraviesan una situación precaria porque la cosecha de 2004 fue muy escasa debido a la sequía y la plaga de langostas. El precio de los cereales aumentó 80 por ciento. Para comprar víveres y semillas, los campesinos empezaron a vender el ganado y otros bienes tales como utensilios de cocina, ropa, alhajas, pero el precio del ganado se vino abajo, y dejó a las familias con muy poco por sus bienes tan preciados.

Inoussa Oursouba cuenta que fue a pie hasta el mercado de Dogondoutchi, 275 kilómetros al sur, donde vendió una vaca por la suma irrisoria de 70.000 francos CFA (menos de 130 dólares). Con esa cantidad sólo pudo comprar semillas de mijo y no su mezcla preferida de semillas de mijo y cupí que se pueden plantar en el mismo campo.

El futuro de su familia se anunciaba sombrío, pero un programa de la Cruz Roja le da esperanzas. Además de distribuir alimentos a niños desnutridos y sus familias aquejadas por la hambruna en el Sahel, la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja se propone atender las necesidades de seguridad alimentaria a más largo plazo tanto en Níger como en Burkina Faso, Malí y Mauritania. Junto con la Cruz Roja Nigerina, también está evaluando las ventajas de las distribuciones en efectivo, los bancos de cereales, los programas ganaderos y otros proyectos para restablecer la capacidad de resistencia de las familias.

A fin de romper el círculo de la pobreza y mejorar la cosecha de este año, la Cruz Roja Nigerina, con apoyo de la Federación Internacional, distribuyó 10 toneladas de semillas de cupí a unas 3.000 familias de la provincia de Tahoua, al norte de la capital, que es una de las más pobres del país. En julio, cada familia recibió 30 kilos de semillas, lo que le permitió plantar una hectárea que producirá casi 100 kilos de cupí.

Las semillas fueron distribuidas por diez voluntarios de la Cruz Roja en los pueblos que, según una evaluación del gobierno, eran los que necesitaban más ayuda de urgencia, indicó Issa Mano, Director del Ministerio de Agricultura en Tahoua.

“La idea era ayudar a los productores ofreciéndoles semillas. Afortunadamente, nos reunimos con representantes de la Cruz Roja y les pedimos que nos prestaran asistencia para ayudar a los campesinos”, añadió Issa Mano.

Bachir Andillo, voluntario de la Cruz Roja Nigerina, dice que se optó por el cupí porque crece más rápido que el mijo o el sorgo.

“Nos centramos principalmente en hogares encabezados por mujeres o personas mayores porque son las más necesitados y no pueden costearse las semillas. La necesidad es inmensa, de manera que tenemos que seleccionar. En algunos pueblos sólo pudimos ofrecer semillas a quienes estaban en peor situación, pero en otros, todo el mundo recibió semillas.”

Ahora bien, limitarse a distribuir semillas no basta para asegurar el futuro de la gente.

Los campesinos dependen exclusivamente de la lluvia, porque no hay ningún sistema de riego. En este período de crecimiento, prácticamente, no llovió; de ahí que a finales de julio, los campesinos aún no hubieran podido plantar todas las semillas.

Aboubakar Malik, otro campesino de Abala Sani, piensa que esta temporada cada vez más seca retrasará la cosecha: “Este último mes, en esta zona no ha llovido. Por lo tanto, la cosecha que normalmente es a finales de septiembre, recién se hará a finales de octubre.”

Actualmente, los precios de los cereales están por las nubes, pero justo antes de la cosecha se desplomarán. Entonces, los campesinos tendrán que encontrar la manera de guardar los cereales hasta que los precios vuelvan a subir, pero a muchos, el hambre les obligará a vender a bajo precio.

Inoussa Oursouba comenta que a su familia las semillas de la Cruz Roja le llegaron justo a tiempo. Ahora, sólo le queda esperar que la cosecha sea abundante.

Cuando le preguntan que hará si la cosecha vuelve a ser mala se encoge de hombros. La familia Oursouba no tiene más nada que vender, así que, probablemente, emigre, tal vez a Côte d’Ivoire. Es muy común que para sobrellevar las crisis, los campesinos terminen por irse a otro país en busca de trabajo. “Pero en realidad nadie quiere dejar su tierra”, afirma Inoussa.
Cuatro de los hijos de Aboubakar Malik, campesino de Abala Sani, están en Côte d’Ivoire. Si no les puede mandar algún dinero, él también tendrá que irse a trabajar allí. (p13427)
Cuatro de los hijos de Aboubakar Malik, campesino de Abala Sani, están en Côte d’Ivoire. Si no les puede mandar algún dinero, él también tendrá que irse a trabajar allí. (p13427)
ENLACES RELACIONADOS
Actividades en Níger
Crisis alimentaria en el Sahel
Más noticias
El año pasado, los 10 acres de tierra de cultivo que Inoussa heredó de su padre fueron devastados por la plaga de langostas. (p13426)
El año pasado, los 10 acres de tierra de cultivo que Inoussa heredó de su padre fueron devastados por la plaga de langostas. (p13426)
IMPRIMIR