“Aquí,”
dice Roy Nibourette, de 43 años, Coordinador de Programas
de la Cruz Roja de Seychelles y pulsa las teclas de su teléfono
móvil. “Esta es la última alerta de tsunami
que el Centro de Desastres me envió por mensaje de texto.
Hubo varias alertas similares en estas últimas semanas
y tantas otras veces nos dijeron que podíamos quedarnos
tranquilos. Gracias a dios.”
Ahora bien, si es verdaderamente grave y se aproxima un tsunami
como el que asoló Seychelles el 26 de diciembre de 2004,
entonces, Roy dispone de cuatro horas. Cuatro horas para reunir
de inmediato a sus voluntarios que se precipitarán a
las playas cercanas a los grandes hoteles para alertar a bañistas
y mochileros del desastre inminente.
Pero, ¿cómo alerta Roy a la gente? ¿Haciendo
señas con los brazos y dando alaridos? Aunque gritara
a voz en cuello no bastaría. Por eso, en el futuro será
distinto ya que la Cruz Roja Alemana aportó altavoces,
chalecos salvavidas y ganchos, para rescatar de corrientes peligrosas
a quienes se estén ahogando. Ese equipo se necesitaba
de urgencia para mejorar la intervención de Roy y sus
voluntarios en futuros casos de desastre.
“Sí, tenemos la suerte de vivir en un paraíso,
pero desde el pasado 26 de diciembre, sabemos que la seguridad
y la libertad que irradia este país puede ser una ilusión
peligrosa”, comenta Roy.
El 12 de abril de 2005, cuando un Antonov cuatrimotor aterrizó
en el aeropuerto internacional de Mahe, fue un gran momento
para el pueblo de Seychelles. Venía cargado de suministros
de socorro de la Cruz Roja Alemana por valor de 240.000 euros:
equipos de prevención de desastres; medicamentos que
se necesitaban de urgencia; sillas de ruedas; tiendas de campaña;
generadores y bombas de agua. También traía dos
automóviles, los primeros vehículos oficiales
de la Cruz Roja de Seychelles en sus 15 años de existencia.
Salvo las ambulancias, hasta ese momento, la Sociedad Nacional
dependía totalmente de vehículos privados para
cumplir su labor.
“Estamos muy agradecidos con la Cruz Roja Alemana y esperamos
poder trabajar juntos por largo tiempo”, afirmó
Collette Servina, Presidenta de la Cruz Roja de Seychelles.
El tsunami del 26 de diciembre y las lluvias torrenciales de
los dos días siguientes subrayaron la importancia de
la preparación en previsión de desastres.
Indudablemente, si se compara con la enorme cantidad de muertos
en los otros países afectados, se tiene la impresión
que en Seychelles el saldo no fue tan grave: tres muertos, 57
heridos y 500 personas sin hogar. No obstante, en esas cifras
subyace un sufrimiento que jamás podrán traducir
las estadísticas. El tsunami causó enormes estragos
a los medios de subsistencia de pescadores y agricultores de
todo el archipiélago.
Inmediatamente después del tsunami, la Cruz Roja Alemana
mandó un equipo de expertos para ayudar a la Cruz Roja
de Seychelles a evaluar los daños y determinar las necesidades.
Se necesitaban de urgencia medicamentos básicos y primeros
auxilios, pero también se habló de gestión
de desastre y sistemas de alerta temprana. Al igual que los
demás países siniestrados por el tsunami, Seychelles
tenía que encontrar sus propios medios de prepararse
mejor en previsión de desastres naturales. De ahí
que la Cruz Roja Alemana quisiera ayudar a la Cruz Roja de Seychelles
a impartir formación al personal y los voluntarios para
difundir alertas tempranas; ampliar los programas de primeros
auxilios en accidentes de carreteras o playas, y sensibilizar
más sobre el VIH/SIDA.
Gracias a la constante colaboración entre ambas Sociedades
Nacionales, la Cruz Roja de Seychelles puede ofrecer más
cursos de primeros auxilios como el que se imparte en la clínica
English River de Victoria.
“La gente está muy interesada en este curso, ya
que después del tsunami pudo constatar todo lo que hace
la Cruz Roja. Al igual que los nuevos voluntarios, quienes ya
lo eran siguen siendo fieles a la Cruz Roja y con renovada energía
para hacer más aún, y nosotros dependemos de ellos”,
señala Roy.
En los cinco últimos años, la Cruz Roja de Seychelles
formó a 300 personas en primeros auxilios y 16 de ellas
forman parte de los voluntarios de la institución. En
el futuro, se prevé impartir cursos de primeros auxilios
en hoteles, así como a maestros de escuela y policías.
La educación sobre el VIH/SIDA es otro elemento importante
que la Cruz Roja de Seychelles quiere ampliar.
“La Cruz Roja se propone hacer campañas en sitios
centrales y públicos para contribuir a reducir el estigma.
En diciembre de 2004, en Seychelles se habían contabilizado
203 casos de VIH/SIDA, entre enero y marzo, la incidencia fue
relativamente alta, pues se registraron 17 casos más,
pero suponemos que las cifras reales son más altas ya
que, debido al estigma, muchos enfermos no vienen a vernos hasta
que están muy enfermos”, explica Bettina Burgthaler,
Jefa de la Oficina Regional de la Cruz Roja Alemana con sede
en Nairobi, Kenya.
Además de impartir cursos, la Cruz Roja trata de sensibilizar
mediante campañas de carteles y folletos de información.
La Cruz Roja Alemana procede a ultimar un acuerdo de colaboración
con la Cruz Roja de Seychelles en los cinco próximos
años. Según este último, la Cruz Roja Alemana
prestará asistencia financiera e institucional.
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En
el vuelo del Antonov de la Cruz Roja Alemana llegaron
dos pequeños vehículos Toyota, los primeros
vehículos oficiales en los 15 años de historia
de la Cruz Roja de Seychelles, que hasta ese momento dependía
de vehículos y ambulancias privadas.
Foto: Falko Siewert/Cruz Roja Alemana
(p-SYC0016)
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En
el avión de auxilio de la Cruz Roja Alemana llega
material para la preparación para desastres, medicamentos
que se necesitan con urgencia, sillas de ruedas, tiendas
de campaña, bombas de extracción de agua
y dos automóviles Toyota, todo lo cual tiene un
valor de 240.000 euros.
Foto: Falko Siewert/Cruz Roja Alemana
(p13144)
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La
Cruz Roja de Seychelles utiliza altavoces al realizar
ejercicios de alerta temprana por tsunami; en esta imagen,
escolares en la playa de Anse Royale, al sur de isla de
Mahe. Entre los suministros de socorro de la Cruz Roja
Alemana, cabe citar megáfonos, chalecos salvavidas
y ganchos para rescatar a personas en peligro de ahogarse.
Foto: Falko Siewert/Cruz Roja Alemana
(p-SYC0005)
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La
Cruz Roja de Seychelles despliega su plantilla formada
por tres miembros y a unos 100 voluntarios para realizar
su tarea de vigilancia de las familias afectadas por el
tsunami en la isla de Praslin.
Foto: Falko Siewert/Cruz Roja Alemana
(p-SYC0001)
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Conrad
Bristol, de 47 años, en su propiedad. El ganado
y las tierras de este agricultor quedaron enterrados bajo
el barro durante una violenta tormenta posterior al tsunami.
Foto: Falko Siewert/Cruz Roja Alemana
(p-SYC0008)
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