“Tres
millones de personas se enfrentan a un invierno muy duro en
Pakistán; necesitamos dotarles, urgentemente, de tiendas
de campaña adecuadas, mantas, atención médica
y agua”.
Así se ha expresado el Presidente de la Federación
Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, Juan
Manuel Suárez del Toro Rivero, a su regreso de Pakistán,
donde realizó una visita de dos días para comprobar
e impulsar, sobre el terreno, el que trabajo que lleva a cabo
la Organización Internacional.
Durante su visita al país, Suárez del Toro Rivero
se reunió con el Presidente del país, Pervez Musharraf,
a quien ofreció directamente el respaldo de la Cruz Roja
y de la Media Luna Roja para atender a los damnificados dejados
por el seísmo, trabajando de forma estrecha con la Media
Luna Roja Paquistaní.
El segundo día de su visita, el Presidente de la Cruz
Roja y de la Media Luna Roja se desplazó en helicóptero
a varias zonas afectadas por el terremoto, como la devastada
ciudad de Balakot. Suárez del Toro se reunió allí
con distintas Unidades de Intervención de Urgencia (UIU)
de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja desplazadas a la región,
como la Unidad de Respuesta ante
Emergencias de Agua y Saneamiento, integrada por un equipo mixto
de la Cruz Roja de Suecia y de Austria, y la Unidad de Cuidados
Básicos de Salud (UCBS) de Cruz Roja Española.
En su visita al Hospital de Campaña de Cruz Roja Española,
Suárez del Toro Rivero pudo comprobar el trabajo que
presta esta Unidad, que atiende a una media de cien pacientes
al día, aquejados por dolencias de todo tipo como traumatismos,
heridas e infecciones respiratorias.
El ‘paciente’ más joven de esta Unidad es
Janat, un bebé de 28 días. Janat sobrevivió
cuatro días bajo los escombros, recién parida,
y llegó al Hospital con heridas en el costado, con graves
problemas respiratorios y con síntomas de deshidratación.
“Sin embargo, después de recibir una atención
básica, su estado ha mejorado muchísimo en apenas
unos días y ya sonríe abiertamente,”, explica
Juan Pablo
Díaz, enfermero de Cruz Roja Española.
Janat, que perdió a sus padres durante el terremoto,
es, quizá, el paradigma de la fortaleza de los supervivientes,
pero no el único. Soleiman, otro niño de 9 años,
paciente también del hospital, no olvidará jamás
que fue el único de su clase que se salvó cuando
la escuela se les vino encima en la mañana del 8 de octubre.
Así lo cuenta también Zawar Jan, una joven paquistaní
que tiene cinco hijos, todos heridos durante el seísmo.
“Me considero muy, muy afortunada; mis hijos sufren por
las heridas que tienen, pero me alegro de que, después
de todo, escapasen del colegio y se puedan quejar ahora”.
Más complicada es, si cabe, la situación de las
personas mayores que se han quedado completamente solas tras
el seísmo. Jamana, de 70 años, con barba blanca
poblada y profundos ojos azules, sufre pérdida de apetito,
insomnio, deshidratación y síndrome ansioso. Jamana
padece, además, una conjuntivitis muy difícil
de tratar; de tanto llorar.
Impactado por estos testimonios y por la devastación
general originada por el terremoto, el Presidente de la Cruz
Roja y de la Media Luna Roja alertó, ante los medios
de comunicación, sobre la trascendencia vital de una
respuesta inmediata por parte de la comunidad internacional
para atender las necesidades de decenas de miles de damnificados
que sobrevivieron al seísmo pero que podrían perecer
en el invierno.
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Juan
Pablo Díaz, enfermero de Cruz Roja Española,
atiende a un bebé en el hospital de campaña
de Balakot.(p13442)
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Asraf,
una joven paciente del hospital de campaña. (p13443)
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Suárez
del Toro habla con Juan Rodrigo, uno de los doctores del
hospital de campaña levantado por Cruz Roja Española
en Balakot.(p13444)
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