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Los carpinteritos de Suchi Hati
14 de noviembre de 2005
Por Virgil Grandfield desde Aceh, Indonesia
Aceh occidental – En este día de Ramadán, hay una niña y una docena de niños en el orfanato de Suchi Hati; los demás, casi 150 niñas y niños, fueron a pasar con sus parientes el mes de ayuno musulmán. Los que se quedaron aquí, sólo pueden contar unos con otros y no tienen más que la tienda de campaña que sirve de orfanato en esta ciudad de la costa occidental de la provincia de Aceh, Indonesia.

La mayoría de los chicos duerme hasta bien pasado el mediodía. No es la pereza “proverbial” de la adolescencia, están cansados porque durante el Ramadán tienen que orar de madrugada y a altas horas de la noche. La Cruz Roja Española puede testimoniar que aunque tengan motivos de sobra para renunciar y echarse al abandono, distan de ser perezosos.

Hasta hace siete días, el orfanato, cuyo nombre en indonesio significa corazón puro, era un conjunto de tiendas de campaña destartaladas y agujereadas situado al borde de un enorme campamento de personas desplazadas por el tsunami. Niñas y niños dormían en esterillas de paja extendidas en el suelo sobre láminas de plástico. Quienes se ocupaban de los niños utilizaban un rincón de la tienda para cocinar. Cada cual se las arreglaba como podía.

“Al principio, después que el tsunami destruyera el edificio del orfanato, había una situación de emergencia. Por eso, nos alegraba saber que, por lo menos, podríamos dormir sin correr el riesgo de empaparnos. Para nosotros era suficiente”, comenta el Sr. Dahlianas, Director del orfanato.

En los meses en que se estaban echando los cimientos del nuevo edificio del orfanato, no paró de llover y el viento siguió soplando. Las tiendas de campaña, que eran tan solo un refugio de emergencia, comenzaron a combarse y llenarse de agujeros. El terreno donde estaban los niños se convirtió en un lodazal.

En las noches tormentosas, cuando la lluvia se filtraba por el techo, inundaba la zanja en torno de la tienda de campaña y se deslizaba por todos lados, algunos niños tomaban sus esterillas y se iban a la mezquita que está cerca. Una vez allí, las ponían en el duro piso de mármol y trataban de dormir hasta la hora de las oraciones matinales y las clases.

“Intentaban seguir llevando la vida de siempre”, comenta el Sr. Dahlianas.

Hace un par de meses, cuando la Cruz Roja Española y la Cruz Roja Indonesia se enteraron de lo que pasaba, convencieron a una mujer de que les prestara un terreno para instalar un nuevo campamento, justo al lado de donde se está construyendo el orfanato. También obtuvieron la autorización de una mezquita para reconstruir algunas dependencias anexas y que sirvieran temporalmente de dormitorio para las niñas de otro orfanato en condiciones similares.

La Cruz Roja Española empezó a abastecer de agua potable y a construir instalaciones sanitarias, pocos días después del tsunami y el gran empeño siguiente era reconstruir viviendas permanentes. Pero, en los últimos meses, la Cruz Roja Española y la Federación Internacional constataron que cuestiones como la propiedad de los terrenos y la escasez de materiales comprometían los proyectos de reconstrucción de todos los organismos de ayuda. Los damnificados tendrían que esperar más de lo previsto para recibir sus nuevas viviendas y, por lo tanto, había que hacer algo por su bienestar y su seguridad durante esa espera.

Entonces, la Cruz Roja Española y la Federación Internacional empezaron a buscar soluciones a este problema general. “Consideramos que era una situación de emergencia”, señala Miguel Urquía, Delegado de la Cruz Roja Española. La Federación Internacional, envió 27.000 tiendas de campaña familiares, nuevas y más grandes, para reemplazar las que se habían deteriorado o eran inadecuadas. Además, la Federación y la ONU establecieron un grupo de trabajo interinstitucional que se ocupó de planificar la adquisición, distribución e instalación de más de 15.000* refugios temporales de estructura metálica (los primeros llegarán al país, a principios de noviembre).

La Cruz Roja Española ya puso en marcha su propio proyecto local para proporcionar planos y materiales de construcción de módulos de alojamiento temporal a 900 familias que actualmente viven en tiendas de campaña. Dichos módulos se instalarán en terrenos prestados por pueblos o propietarios de los alrededores.

En cuanto al orfanato de Suchi Hati, la Cruz Roja Española construyó letrinas y duchas, cavó un pozo, instaló tanques de agua y está construyendo una cocina y una sala de reuniones de madera. Además, instaló nuevas tiendas de campaña con tarima de madera, sobretecho de plástico impermeable y cumbrera de madera donde se alojarán los niños.

Se trataba de que lo niños dispusieran de un campamento cómodo y seguro cuando empezaran las clases a finales de septiembre. Los delegados y el personal de la Cruz Roja estaban tan entusiasmados y comprometidos con el proyecto que un fin de semana, Urquía encontró a una docena de ellos trabajando en el campamento en sus horas de descanso.

Pero no eran los únicos; Urquía cuenta que los chicos del orfanato, todos los días iban en bicicleta al nuevo sitio para ver a los constructores.

“Un día, se aparecieron en las obras con pequeños martillos y serruchos. Juntaron restos de madera, se sentaron y empezaron a cortar y martillar”, añade.

Marlina Cut, Encargada del proyecto de la Cruz Roja Española, dice que dentro de poco, los chicos empezarán a fabricar mesas, roperos, sillas y bancos para su nuevo hogar.

“Son muy trabajadores. Fabricaron soportes para tender ropa y los bastidores de sus propios cuartos en las tiendas de campaña”, puntualiza Marlina.

“Teníamos que organizarnos”, dice Karim de 17 años que aspira a ser funcionario del Estado algún día.

“Necesitamos escritorios para estudiar y estanterías para la ropa”.

Salvo la ropa que llevaban puesta, estos chicos perdieron todo en el tsunami, y sólo una tarea fortuita les salvó la vida. En la mañana del 26 de diciembre, los maestros habían decidido que niñas y niños limpiaran el terreno del orfanato. Cuando sobrevino el terremoto, los maestros los reunieron a todos y cuando oyeron que se acercaba la ola, les dijeron que corrieran a refugiarse en la mezquita.

En ese momento, el director estaba en la ciudad y la ola lo atrapó, pero logró nadar hasta el orfanato para ayudar a los niños. Sólo uno de ellos no alcanzó a escapar, pero el Sr. Dahlianas perdió a tres de sus cuatros hijos que estaban en su casa.

El rostro afable del Sr. Dahlianas se ensombrece cuando habla de esa pérdida y se le humedecen los ojos. Prosigue diciendo que nunca consideró la posibilidad de dejar su trabajo con los niños. “Ahora, me siento más cerca de ellos; antes del tsunami sufrían y después sufrieron más.”

Algunos habían perdido al padre, a la madre, o a ambos, antes del tsunami y otros estaban en el orfanato porque la familia es demasiado pobre para nutrirlos. Algunos perdieron a toda la familia en el desastre. El Sr. Dahlianas dice que, a menudo, los chicos cuentan cómo murieron sus padres.

“La situación sigue siendo dura. Antes, tenían su propia cama y su propio cuarto. Ahora tienen que vivir en tiendas de campaña. Pero, aún así, se sienten mejor porque están bien alimentados, tienen buenas tiendas de campaña con piso de madera, mejor saneamiento y electricidad, así como actividades en qué ocuparse. De pronto, llegó la Cruz Roja Española con la buena misión de instalarnos aquí”, añade el Sr. Dahlianas.

Al anochecer de otro día de Ramadán, los chicos de Suchi Hati visitaron las duchas de cabinas de zinc. Poco después, una sirena les advirtió que se había terminado el ayuno y podían beber agua de papaya y comer una especie de torta de manteca de maní. Luego, se precipitaron a una de las nuevas tiendas grandes para rezar las oraciones vespertinas.

Después de las oraciones, los chicos mostraron el mobiliario que habían fabricado con restos de madera. Está muy bien hecho y algunos muebles incluso tienen bisagras y pomos de metal. Los chicos, que aprendieron en el taller de carpintería del viejo orfanato, dicen que seguirán fabricando muebles, así tendrán algo para vender y ganarse la vida cuando sean mayores.

En las nuevas tiendas grandes, la ropa de los chicos está doblada en estanterías o colgada en perchas de manera que, a simple vista, resulta insólitamente pulcra. Pero si se mira más de cerca, se descubre que algunos muebles están adornados con recortes de papel aluminio o garabateados de guitarras eléctricas con el nombre y el distintivo de sus grupos de rock favoritos.

Después de todo, son muebles de adolescentes.

Este chico, hijo del director del orfanato de Suchi Hati, perdió a sus tres hermanos en el tsunami. Después del desastre, su padre nadó hasta el orfanato para ayudar a rescatar a los niños sin saber que ya se les había puesto a salvo en una mezquita cercana, mientras que sus hijos no lograron salir de su casa antes que llegara la ola. El director dice que ahora se siente más cerca de los niños que "sufrían antes del tsunami y después sufrieron más."
Este chico, hijo del director del orfanato de Suchi Hati, perdió a sus tres hermanos en el tsunami. Después del desastre, su padre nadó hasta el orfanato para ayudar a rescatar a los niños sin saber que ya se les había puesto a salvo en una mezquita cercana, mientras que sus hijos no lograron salir de su casa antes que llegara la ola. El director dice que ahora se siente más cerca de los niños que “sufrían antes del tsunami y después sufrieron más.”
Foto: Virgil Grandfield/Federación Internacional (p13422)

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Miguel Urquía, delegado, y Cut Lina, encargada de proyectos, de la Cruz Roja Española, visitan el predio de la mezquita donde se repararán algunas dependencias anexas para alojar a las niñas hasta que se reconstruya el orfanato. La Cruz Roja Española lleva a cabo proyectos destinados a ofrecer refugio temporal a los niños de dos orfanatos y a más de 800 familias de esta zona de la costa occidental de la provincia de Aceh.
Miguel Urquía, delegado, y Cut Lina, encargada de proyectos, de la Cruz Roja Española, visitan el predio de la mezquita donde se repararán algunas dependencias anexas para alojar a las niñas hasta que se reconstruya el orfanato. La Cruz Roja Española lleva a cabo proyectos destinados a ofrecer refugio temporal a los niños de dos orfanatos y a más de 800 familias de esta zona de la costa occidental de la provincia de Aceh.
Foto: Virgil Grandfield/Federación Internacional (p13421)

Los chicos del orfanato de Suchi Hati fabricaron mueblos con los restos de madera que quedaron del campamento construido por la Cruz Roja Española que dispone de un nuevo pozo, letrinas, duchas, una cocina y una sala de reunión, y comprende cuatro tiendas de campaña grandes con tarimas y sobretecho de plástico impermeable para cobijar a los niños de la lluvia. Las letras que pintaron en este pequeño cuadro son las siglas de la Cruz Roja Indonesia y la Cruz Roja Española.
Los chicos del orfanato de Suchi Hati fabricaron mueblos con los restos de madera que quedaron del campamento construido por la Cruz Roja Española que dispone de un nuevo pozo, letrinas, duchas, una cocina y una sala de reunión, y comprende cuatro tiendas de campaña grandes con tarimas y sobretecho de plástico impermeable para cobijar a los niños de la lluvia. Las letras que pintaron en este pequeño cuadro son las siglas de la Cruz Roja Indonesia y la Cruz Roja Española.
Foto: Virgil Grandfield/Federación Internacional (p13424)

Este chico estaba en el orfanato de Suchi Hati antes del tsunami porque sus padres no podían permitirse mandarlo a la escuela. Después del desastre, caminó dos días sin comer ni beber para ir hasta su pueblo y saber que había sido de ellos. Estuvo días buscándolos y durmiendo por las noches en el bosque cercano al pueblo. Los cadáveres de sus padres, hermanos y el resto de su familia extendida no se encontraron. Cuando cumpla 18 años tendrá que dejar el orfanato.
Este chico estaba en el orfanato de Suchi Hati antes del tsunami porque sus padres no podían permitirse mandarlo a la escuela. Después del desastre, caminó dos días sin comer ni beber para ir hasta su pueblo y saber que había sido de ellos. Estuvo días buscándolos y durmiendo por las noches en el bosque cercano al pueblo. Los cadáveres de sus padres, hermanos y el resto de su familia extendida no se encontraron. Cuando cumpla 18 años tendrá que dejar el orfanato.
Foto: Virgil Grandfield/Federación Internacional (p13425)
Primeras oraciones vespertinas después del ayuno. Durante el mes del Ramadán, las escuelas cierran y la mayoría de los niños del orfanato se van a pasarlo a casa de algún familiar. La niña y los niños que se quedaron no tienen ningún pariente. La Cruz Roja Española hace un esfuerzo especial que va más allá de su habitual programa de reconstrucción a largo plazo, para mejorar las condiciones de vida en el refugio temporal de estos niños y los de otro orfanato cercano. La mayoría son huérfanos a causa de accidentes, enfermedades, el conflicto armado de tantos años en Aceh, y algunos a causa del tsunami.
Primeras oraciones vespertinas después del ayuno. Durante el mes del Ramadán, las escuelas cierran y la mayoría de los niños del orfanato se van a pasarlo a casa de algún familiar. La niña y los niños que se quedaron no tienen ningún pariente. La Cruz Roja Española hace un esfuerzo especial que va más allá de su habitual programa de reconstrucción a largo plazo, para mejorar las condiciones de vida en el refugio temporal de estos niños y los de otro orfanato cercano. La mayoría son huérfanos a causa de accidentes, enfermedades, el conflicto armado de tantos años en Aceh, y algunos a causa del tsunami.
Foto: Olav A. Saltbones/Federación Internacional (p-IDN0736)
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