Los
pescadores de Aceh asistidos por la ayuda podrían sobreponerse
de la catástrofe y tener un futuro muy brillante. Pero
el peligro de la sobrepesca y el control de la actividad pesquera
en manos de empresarios extranjeros podría privarles
de ese futuro promisorio que tanto merecen.
Las aguas territoriales de Aceh son ricas en atún rojo,
una especie de la que están hambrientos los mercados
extranjeros, en particular, el de Japón. Un atún
que aporta 10 dólares en el mercado local, puede pagarse
200 dólares o más en cualquier otra parte y con
ejemplares de 150 a 200 kilos que se pueden pescar en aguas
profundas como las del estrecho de Malaca, la actividad pesquera,
restaurada con ayuda humanitaria, podría procurar enormes
dividendos a las comunidades locales.
Por lo tanto, hay que conservar las reserves de estos peces.
Si la flota es más numerosa que antes del tsunami, puede
haber sobrepesca, en particular, debido a las pequeñas
embarcaciones que ya trabajan en los arrecifes y los puntos
de fácil acceso que sirven de incubadora a lo largo de
la costa. El número de esas embarcaciones aumenta con
rapidez, y si se cumplen los planes de donantes y organismos
habrá muchísimas más que en 2004. No se
trata de reducir la inversión en la pesca, sino de orientarla
a otros rincones de la actividad pesquera, una vez que se haya
restaurado la flota anterior.
“Con tanta embarcación pequeña, en pocos
años no habrá más pesca. Hay quienes disponen
de embarcaciones y antes no eran pescadores. Tenemos que supervisar
esta cuestión meticulosamente o aquí, en Indonesia,
habrá un agotamiento de reservas de peces similar al
del Mar del Norte de Europa y otros sitios; el atún acabará
por correr la misma suerte que el bacalao europeo”, afirma
Antoine Munoz, Jefe del Proyecto de Rehabilitación Marítima
que dirige la Cruz Roja Belga.
Junto con la Cruz Roja Indonesia y la Federación Internacional,
el Sr. Munoz está reconstruyendo una flota de pesca en
aguas profundas para los pueblos de Meulaboh, costa occidental
de Aceh. Prácticamente, todas las embarcaciones grandes
fueron destruidas o gravemente dañadas por el tsunami
y, mediante este proyecto de un valor de 1.289.000 francos suizos,
no sólo se procederá a 17 reemplazos, al reasentamiento
de 289 pescadores y unos 1.000 familiares, también se
prestará ayuda para que el astillero local vuelva a funcionar
y sea productivo. Llevará ocho meses construir toda la
flota y las primeras embarcaciones se echarán al mar
en diciembre.
El proyecto no se limitará a reponer embarcaciones. Muñoz,
que trabajó por años en cooperativas de embarcaciones
de pesca de su país, preconiza un modelo similar en Aceh.
“Las embarcaciones son la punta del iceberg. Queremos
que los pescadores tengan una vida mejor”, comenta.
Antes del tsunami, muchos barcos pertenecían a un solo
dueño ausente que se quedaba con la mitad de los ingresos
y retribuía a los pescadores con el remanente, una vez
descontados los gastos. Muchos pescadores trabajaban por poco
más de un dólar por día y sin ningún
tipo de seguridad.
Munoz quiere que eso cambie. “Estamos aquí para
ayudar a los pescadores a valerse por sí mismos”,
asevera.
Las cooperativas permitirán que los pescadores compartan
la embarcación y los ingresos. Munoz calcula que podrían
quintuplicar y aún más si se aprovecha el pleno
potencial de los mercados extranjeros. “Si se lograra
asegurar una oferta sostenida de atún, los japoneses
se los llevarían volando de aquí directamente”,
prevé y explica: “Se trata de atunes salvajes no
de granjas como los del Mediterráneo. Es carne sustanciosa
de buena calidad y en tres o cuatro días, una embarcación
que utiliza líneas en lugar de redes puede capturar de
seis a siete ejemplares de 100 a 200 kilos cada uno”.
Según Munoz, gracias al aumento considerable de ingresos
y siendo propietarios de las embarcaciones, los pescadores no
tendrán necesidad de pescar tanto para mejorar su vida
y, entonces, estarán abiertos a las medidas de conservación.
Al respecto, habrá que legislar y contar con el apoyo
de las autoridades, por ejemplo, para establecer sectores donde
esté prohibido pescar a fin de contribuir a la reposición
de las reserves en aguas profundas. “Los pescadores saben
muy bien que conservar y ampliar las reservas mejorará
sus perspectivas económicas a largo plazo.”
Además de poner esta actividad económica en sus
manos, las cooperativas les ofrecerán seguridad social.
Parte de los ingresos se destinará a costear la atención
de salud de la familia, crear un fondo de compensación,
para cuando las condiciones climáticas impiden pescar,
y a apoyar a los pescadores enfermos o lesionados.
El proyecto también aportará beneficios indirectos
a la comunidad. Se podrán reanudar las actividades portuarias
que por el momento están suspendidas y Munoz estima que
una fábrica de conservas creará más puestos
de trabajo en la región.
“Pero las cooperativas son la clave; sin ellas no hay
futuro para la pesca”, mantiene. En el mercado del pescado
de Banda Aceh vio signos alarmantes: se venden peces pequeños,
capturados por embarcaciones pequeñas con redes de malla
pequeña que perjudican las franjas costeras sin miramientos
por las incubadoras. “Traen de todo, autorizado o no.
Es hora de evaluar meticulosamente lo que está pasando
y la mejor manera de invertir la ayuda en la pesca.”
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Una
embarcación varada sobre unas casas de Banda Aceh,
después del tsunami. Prácticamente, todas
las embarcaciones grandes de la flota de pesca en aguas
profundas de los pueblos de Meulaboh, costa occidental
de Aceh, fueron destruidas o gravemente dañadas.
Foto: Olav A. Saltbones/Federación Internacional
(p-IDN0795)
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En
Banda Aceh, la Cruz Roja Belga, junto con la Cruz Roja
Indonesia y la Federación Internacional, está
construyendo embarcaciones en el marco de un programa
de medios de subsistencia. Mediante este proyecto de un
valor de 1.289.000 francos suizos no sólo se procederá
a 17 reemplazos y al reasentamiento de 289 pescadores
y unos 1.000 familiares, también se prestará
ayuda para que el astillero local vuelva a funcionar y
sea productivo. Llevará ocho meses construir toda
la flota y las primeras embarcaciones se echarán
al mar en diciembre.
Foto: Olav A. Saltbones/Federación Internacional
(p-IDN0797)
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Las
aguas en torno a la Provincia de Aceh son ricas en atún
rojo y enormes mercados extranjeros están a la
espera. Pero la Cruz Roja y la Media Luna Roja advierten
que se han previsto embarcaciones en demasía. La
sobrepesca podría acabar con una actividad económica
que necesita mucho más que barcos. Antoine Munoz,
Jefe del Proyecto de Rehabilitación Marítima
que dirige la Cruz Roja Belga, afirma: “Con tanta
embarcación pequeña, en pocos años
no habrá más pesca. Hay quienes disponen
de embarcaciones y antes no eran pescadores. Tenemos que
supervisar esta cuestión meticulosamente o aquí,
en Indonesia, habrá un agotamiento de reservas
de peces similar al del Mar del Norte de Europa y otros
sitios; el atún acabará por correr la misma
suerte que el bacalao europeo.”
Foto: Olav A. Saltbones/Federación Internacional
(p-IDN0800)
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El
proyecto no se limitará a reponer embarcaciones.
Antoine Munoz, que trabajó por años en cooperativas
de embarcaciones de pesca de su país, preconiza
un modelo similar en Aceh. “Las embarcaciones son
la punta del iceberg. Queremos que los pescadores tengan
una vida mejor”, comenta.
Foto: Olav A. Saltbones/Federación Internacional
(p-IDN0799)
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