Íbamos
llegando al asentamiento tuareg, protegidos por una ronda de
acacias espinosas y baobabs. Dentro de una casa, en una de las
camas lucía un impecable mosquitero blanco.
Fue aquí, en el lejano norte de Níger, que hace
unas semanas la Federación Internacional de Sociedades
de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja y la Cruz Roja Nigerina
distribuyeron 21.000 mosquiteros. El distrito de Tchirozérine
había sido elegido por la Federación Internacional
para poner a prueba una estrategia innovadora de distribución
de mosquiteros cuando se vacunara a los niños contra
la polio. Veníamos a ver cómo había ido
esa distribución experimental.
Las enseñanzas sacadas de esta experiencia se aplicarán
en todo Níger donde la Federación Internacional
distribuirá 2.030.000 mosquiteros resistentes y tratados
con insecticidas durante la semana de vacunación que
comienza hoy, 19 de diciembre de 2005. Gracias a esa cantidad
de mosquiteros se protegerá a todos los niños
menores de cinco años, que son 3.500.000, y a las mujeres
embarazados. En Níger, uno de cada cuatro niños
no llega a cumplir los cinco años, en muchos casos, debido
a la malaria.
Tchirozérine es un distrito apartado de Agadez, en el
norte de Níger. Las distancias son enormes. En esta zona
se encuentran los tuareg y los fulani, pueblos nómades
que recorren el Sahel en busca de fuentes de agua y pastos para
su ganado bovino y sus cabras.
Tardamos dos días en llegar aquí desde Niamey,
la capital. Hizo falta una planificación considerable
para transportar los 21.000 mosquiteros a centros de salud y
otros puntos de todo el distrito.
“Utilizamos tres tipos de puntos de distribución:
uno fijo en las ciudades, uno en los pueblos y uno móvil
para llegar a las poblaciones nómades”, explica
Elhadj Kollo, coordinador médico de la región
de Agadez.
Durante la distribución experimental, los voluntarios
de la Cruz Roja inscribieron en el registro a unas 22.000 madres,
4.000 más de lo previsto. Tal movilización obedeció
a la campaña de información y la gran demanda
de mosquiteros.
Moussa Inne Koka, Secretario General de la filial de Agadez,
explica el procedimiento que siguieron 72 voluntarios de la
Cruz Roja Nigeria para entregar los mosquiteros a madres con
hijos menores de cinco años.
“El registro lo levantaron los equipos de vacunación
que hicieron visitas puerta por puerta. A las madres que podían
beneficiar de los mosquiteros, se les puso una marca en la uña
del pulgar que servía de identificación para que
se los entregaran en el puesto de distribución.”
A pesar de los considerables desafíos de orden logístico,
92,5% de las madres inscritas en el registro recibieron su mosquitero.
Una de las dificultades fue el número imprevisto de mujeres
que se presentaron en los puntos de distribución de las
ciudades. Entonces, la Federación Internacional se percató
de que en la gran distribución de diciembre tendría
que haber más voluntarios en esos puestos.
Estuvimos en Tchirozérine varias semanas después
de la distribución para ver cómo las familias
usaban los mosquiteros. En un asentamiento, Amina Adimou preparaba
té fuera de su carpa.
“El equipo estuvo aquí para vacunar a mis hijos”,
cuenta.
“Me dijeron que tenía que ir a Aderbissinat para
que me dieran un mosquitero.”
A pesar de que esa localidad queda a cinco kilómetros,
Amina fue a pie hasta el punto de distribución para que
se lo entregaran. Lo instaló en la cama que comparte
con sus hijos.
“El año pasado, el más pequeño tuvo
la malaria. Ahora, sé que podemos dormir protegidos por
la noche”, comenta Amina.
A partir de hoy, 19 de diciembre, 3.850 voluntarios de la Cruz
Roja ayudarán a distribuir 2.030.000 mosquiteros en Níger.
La Federación Internacional estima que es la primera
distribución de tales proporciones.
Stefan Hoyer, asesor de la Federación Internacional sobre
la malaria en África, señaló que campañas
como esta de Níger son cruciales para lograr el objetivo
de desarrollo para el milenio de reducir en dos tercios la mortalidad
infantil de aquí a 2015.
“Las fuerzas conjugadas de los programas de vacunación
y lucha contra la malaria pueden resolver uno de los problemas
clave del control de esta última a escala nacional: la
necesidad de ampliar el apoyo logístico y operativo para
proteger a los niños vulnerables incluso de aquellos
hogares de África que se encuentran en zonas bastante
apartadas.
El programa es financiado por el Fondo Mundial de Lucha contra
el Sida, la Tuberculosis y la Malaria (11.300.000 dólares)
y la Agencia Canadiense de Desarrollo Internacional, por conducto
de la Cruz Roja Canadiense (2.000.000 de dólares).
La Federación Internacional apoya al Ministerio de Salud
de Níger que coordina este programa con asociados tales
como la Cruz Roja Nigerina, la Organización Mundial de
la Salud (OMS), el UNICEF y el Centro de Investigación
Médica y Sanitaria de Niamey.
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Íbamos
llegando al asentamiento tuareg, protegidos por una ronda
de acacias espinosas y baobabs. (p13627)
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Amina
fue a pie hasta el punto de distribución para que
se lo entregaran. Lo instaló en la cama que comparte
con sus hijos. (p13626)
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Tchirozérine
es un distrito apartado de Agadez, en el norte de Níger.
Las distancias son enormes.(p13628)
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| Amina
con sus hijos.(p13629) |
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Mariama
Sidi, Tchirozérine ,distrito apartado de Agadez
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