Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (IFRC) Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (IFRC)
Búsqueda :

Noticias
 
IMPRIMIR
Página de inicio
Noticias
Comunicados de prensa
Discursos
Artículos de opiníon
Audio y vídeo
El cuento que salvó vidas en Simeuleu
19 de diciembre de 2005
Por Teresita P. Usapdin con la colaboración de Amalia Soemantri y Vina Agustin en la isla de Simeuleu, Indonesia
“Mis abuelos vivieron para contar el smong de 1907 y, por eso, sobrevivimos al terremoto y el tsunami del año pasado”, cuenta Jairman, de 49 años, maestro principal de la Escuela Sekolah Menengah Petama (SMP) de la isla de Simeuleu, al recordar cómo él y su familia se salvaron de los tsunamis que arrasaron la isla.

Smong, que quiere decir tsunami u ola gigante en el idioma local, se ha vuelto un término común en cada hogar de Simeuleu, sobre todo, después de los dos tsunamis que azotaron la isla en espacio de tres meses (26 de diciembre de 2004 y 28 de marzo de 2005). Mientras huían corriendo para salvarse, todos los isleños gritaban smong, smong, smong.

Después del tsunami de 1907 en el que, según los isleños, hubo muchos muertos y cientos de casas fueron destruidas, Smong era un cuento muy popular que se contaba a los niños a la hora de dormir.

Los padres se lo contaban a sus hijos para enseñarles a detectar los signos precursores en caso de que hubiera otro smong. El cuento se fue transmitiendo de generación en generación y, hoy en día, los damnificados afirman que les salvó la vida.

A diferencia de muchas otras zonas de Sumatra donde los tsunamis se cobraron miles de vidas, sólo ocho habitantes de Simeuleu perecieron en el desastre de marzo de 2005.

“Podrían haber muerto muchos más, si nuestros antepasados no nos hubieran legado el cuento del Smong en el que se describen los signos precursores y todo el mundo recuerda. Cuando sobrevino el terremoto, inmediatamente lo recordé y, desde ese momento, tuve la impresión de escuchar la voz de mi abuela”, explica Jairman y cita lo que ella le decía: “Después del terremoto mira el mar; cuando las aguas se retiran, después viene el smong. No esperes un segundo y corre para salvar tu vida.”

“Cuando las aguas empezaron a retirarse, salimos corriendo con mi familia a terrenos más altos sin llevarnos nada. Todos huimos a la montaña. En el tsunami de este año no murió nadie, pero el mar se tragó las 40 casas de mi pueblo”, añade Jairman.

La familia de Jairman vivía en Linggi, un pueblo situado al pie de la montaña. Al igual que sus vecinos, ahora, viven en un centro temporal de Upper Linggi. “Aún estamos bastante asustados para volver. Todavía no. La experiencia del tsunami fue demasiado fuerte para asumirla y aquí sigue habiendo réplicas de vez en cuando”, dice Jairman y sacude la cabeza.

La isla de Simeuleu – dividida en ocho subdistritos, incluido el de Sinabang, la capital – cuenta con unos 80.000 habitantes para quienes Smong no es sólo un cuento sino una herramienta tradicional y eficaz de alerta temprana que todos, incluso los niños, conocen muy bien y a la que atienden con la debida seriedad.
“Queremos seguir transmitiendo ese saber. Aquí en nuestra escuela, los 28 maestros incluyen el cuento Smong de 1907 en los cursos de historia para asegurarse de que los alumnos conozcan bien esta cuestión importante”, prosigue Jairman mientras señala las aulas.

De hecho, si se le pregunta sobre el smong a algún de los 415 alumnos de la escuela SMP responderá algo así: “Ah, si el smong... un tsunami con olas más altas que los árboles. Nuestros padres y maestros nos lo contaron. Todo nuestros amigos también conocen ese cuento.”

En Salur, que se dice fue uno de los pueblos más castigados por el tsunami de 1907, donde hubo muchos muertos y la mezquita más alta y más antigua de Simeuleu fue totalmente destruida, todo el mundo tiene algo que contar sobre el smong.

Al oírnos hablar del tema, Muin, un pescador, nos señala las ruinas de la mezquita. “Este es el mismo terreno donde estaba la mezquita más alta y más antigua de Simeuleu. Después de que fuera derribada en 1907, se reconstruyó, pero en el terremoto de 2002 se derrumbó y, este año, otra vez. Así, que tendremos que volver a construirla.”

Muin se encoge de hombres, abre sus brazos y añade: “No ha problema, lo haremos una y otra vez, si hay que hacerlo.”

El pescador nos muestra una tumba cerca de la mezquita que tiene grabada la fecha 27-3-1907. “Aquí está enterrada una de las víctimas del tsunami de 1907 que como ven, también fue en marzo.”

Emiamin, de 70 años, recuerda que un día antes del terremoto, búfalos, cabras y vacas se comportaron de manera extraña y corrieron a la montaña, en lugar de quedarse cerca de la playa como lo hacen cada tarde. Además, el canto de los pájaros era mucho más estridente que de costumbre.

“Le dije a mi familia que algo andaba mal. De pronto, me vino a la mente un recuerdo de susto. Me di cuenta que eran los mismos signos precursores que nos describían nuestros abuelos sobre el smong. Entonces, aquí, todos estábamos alerta y sin perder un segundo huimos a la montaña.

Mudi, de 25 años, otro vecino de Salur, cuenta que cuando vio que las aguas se retiraban después del terremoto, llamó a sus padres y sus hermanas y se fueron corriendo a terrenos más altos. “Era el signo del smong”, acota Mudi y recuerda lo que le habían contado sus amigos.

Emiamin, Mudi y el resto de los 647 habitantes de Salur dicen que se quedaron seis meses en la montaña por miedo de que se repitiera la tragedia. Sólo volvieron al pueblo después del Ramadan para reconstruir sus casas y tratar de salir adelante.

En el pueblo de Desa Lauke, subdistrito de Simeuleu Tengah, Rusiani de 30 años y madre de tres hijos cuenta que antes de la tragedia, ella y otros vecinos notaron que las olas eran más fuertes e irregulares que de costumbre. Al darse cuenta que pasaba algo raro, reunió a sus tres hijos y también se fueron a terrenos más altos.

Puede que a los habitantes de Simeuleu, sus antepasados les contaran otros cuentos, pero el del Smong siempre será el que mejor recuerden, pues no se trata de un cuento más, pues enseña a reconocer esos signos precursores que hacen la diferencia entre la vida y la muerte.

La preparación en previsión de desastres, basada en la sensibilización de la comunidad y sistemas de alerta temprana, es prioritaria para la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja.

De hecho, en las zonas devastas por el tsunami, la Federación, en cooperación con la Cruz Roja Indonesia (PMI), amplió su programa comunitario en dicha esfera.

En centros de alojamiento temporal, escuelas y comunidades, el equipo de voluntarios de la PMI proyecta un nuevo vídeo de dibujos animados sobre preparación en previsión de desastres en el que se recalca que reconocer y divulgar los signos precursores de distantes calamidades es fundamental y se subraya la importancia de la intervención en casos de desastre, la protección del medio ambiente y los primeros auxilios. Aunque este programa está destinado principalmente a los niños, los mayores también aprecian el dibujo animado.

Además, la Cruz Roja ha ampliado la formación de voluntarios y dirigentes comunitarios a quienes imparte cursos de gestión de desastre. Una vez terminados los cursos, unos y otros integran los equipos comunitarios de intervención, preparados a entrar inmediatamente en acción si sobreviene un desastre. Dicha formación abarca: ejercicios de rescate y evacuación; primeros auxilios; atención de salud de urgencia; apoyo psicosocial y organización comunitaria.

Familiarizados con los signos precursores de los desastres, sobre todo el smong, los damnificados traumatizados por el tsunami vuelven a reunirse en la playa como de costumbre para disfrutar de la fresca brisa del mar y el suave murmullo de las olas en compañía de los búfalos echados tranquilamente en la arena, pero siempre guardan en un rincón de su memoria el cuento del Smong que ha salvado incontables vidas y lo seguirá haciendo ahora y siempre.

Jairman, maestro principal de la Escuela Sekolah Menengah Petama (SMP) de la isla de Simeuleu, Indonesia, incluye el cuento Smong en el curso de historia para que las nuevas generaciones aprendan a reconocer los signos precursores de ese desastre.
Jairman, maestro principal de la Escuela Sekolah Menengah Petama (SMP) de la isla de Simeuleu, Indonesia, incluye el cuento Smong en el curso de historia para que las nuevas generaciones aprendan a reconocer los signos precursores de ese desastre.
Foto: Teresita P. Usapdin/Federación Internacional (p13636)

ENLACES RELACIONADOS
Operación tsunami
Actividades en Indonesia
Más noticias
Los alumnos de la escuela SMP saben muy bien qué es el smong: un tsunami con olas más altas que los árboles.
Los alumnos de la escuela SMP saben muy bien qué es el smong: un tsunami con olas más altas que los árboles.
Foto: Teresita P. Usapdin/Federación Internacional (p13640)

Emiamin, de 70 años, recuerda que los búfalos y otros animales se comportaban en forma extraña el día antes del tsunami, los mismos signos precursores de smong que le habían contado sus abuelos. Cuando los habitantes de Simeuleu ven a los búfalos echados tranquilamente en la playa, saben que no les acecha ningún peligro.
Emiamin, de 70 años, recuerda que los búfalos y otros animales se comportaban en forma extraña el día antes del tsunami, los mismos signos precursores de smong que le habían contado sus abuelos. Cuando los habitantes de Simeuleu ven a los búfalos echados tranquilamente en la playa, saben que no les acecha ningún peligro.
Foto: Teresita P. Usapdin/Federación Internacional (p13637)

En este terreno se alzaba la mezquita más alta y más antigua de Simeuleu. Reconstruida por primera vez después el terremoto y el tsunami de 1907, el terremoto de 2002 la derrumbó y se volvió a construir, pero el terremoto y el tsunami de este año volvieron a acabar con ella. Los habitantes están dispuestos a reconstruirla una vez más.
En este terreno se alzaba la mezquita más alta y más antigua de Simeuleu. Reconstruida por primera vez después el terremoto y el tsunami de 1907, el terremoto de 2002 la derrumbó y se volvió a construir, pero el terremoto y el tsunami de este año volvieron a acabar con ella. Los habitantes están dispuestos a reconstruirla una vez más.
Foto: Teresita P. Usapdin/Federación Internacional (p13639)
Un habitante de Salur muestra la tumba donde yace una de las víctimas del tsunami de 1907.
Foto: Teresita P. Usapdin/Federación Internacional (p13638)
IMPRIMIR