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Acabar con la sombra del tsunami
23 de diciembre de 2005
Por Teresita P. Usapdin con la colaboración de Amalia Soemantri y Vina Agustin en la isla de Simeuleu, Indonesia
A Butet no hace falta recordarle el día en que el tsunami arrasó su barrio. Esta muchacha no olvidará nunca la pérdida de su madre, su padre y una hermana. Pero cuando mira para afuera, desde su casucha de Banda Aceh, a cuatro kilómetros del mar, ve por encima de su cabeza, la mole de un barco de 3.600 toneladas.

Hasta el 26 de diciembre era una central flotante, anclada mar adentro, que producía electricidad para Banda y alrededores. Aquel día el tsunami la arrastró tierra adentro y la depositó en el distrito de Butet de Punge. A su paso aplastó las viviendas y, desde entonces, Punge vive a su sombra.

Un año después, Butet y su otra hermana viven en una casucha de dos habitaciones fabricada con desechos del tsunami. El techo es de chapa y tiene tantos agujeros que en esta estación en la que llueve a cántaros, el lugar parece un colador patas arriba. Butet no tiene demasiado, pero lo poco que tiene está empapado.

No se conoce la cifra exacta de quienes sufren tales privaciones, pero son miles. Tal vez, algunos estén incluidos en la última cifra de desplazados internos que asciende a 192.000 y otros no. De ahí que para la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja sea prioritario mejorar su situación, así como la de otros 67.500 damnificados de Aceh que siguen alojados en tiendas de campaña. Frente a la casucha, se está instalando una unidad de refugio transitorio de estructura metálica donde las hermanas estarán más cómodas hasta que se les entregue una vivienda permanente.

Esta es una de las 20.000 unidades diseñadas especialmente para el programa de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja que se instalarán por todo Aceh y Sumatra Norte, de aquí a marzo de 2006, para que miles de damnificados que siguen alojados en tiendas de campaña y refugios de fortuna se instalen allí y vivan en condiciones decentes. Estas unidades livianas de 26 m2, algunas de las cuales ya se ven en la isla de Nias, en distintos lugares de Banda Aceh y en el distrito Aceh Besar, se pueden transportar con facilidad e instalar rápidamente. Tenían que ser livianas porque hasta muchas de las zonas más afectadas habrá que transportarlas en barcazas y desembarcarlas con facilidad cualesquiera que sean las condiciones.

La Federación costea los gastos de fabricación y transporte, y confía la instalación a sus asociados operativos de Aceh, ya sean Sociedades Nacionales de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja u otros organismos de socorro que se encargan de preparar el terreno en las comunidades y contratar a trabajadores locales, también remunerados por la Federación, para que las instalen con ayuda de los futuros residentes. Las Naciones Unidas prestan asistencia en la coordinación.

Contribuyendo a suplir las necesidades de refugios temporales más firmes en toda la zona afectada, la Federación espera alentar a los organismos a seguir centrándose en la entrega de buenas viviendas permanentes a la mayor brevedad.

Ahora, el programa se ampliará para ayudar a otros damnificados que viven en condiciones precarias en espera de viviendas permanentes. Al anunciar esta decisión, la Federación informó que tras la primera fase por un valor de 100 millones de dólares, también era preciso abordar las dificultades de quienes viven en barracas o en casa de familiares.

La Federación seguirá verificando la situación para responder a las necesidades cambiantes. Según los últimos datos, 15.000 familias siguen viviendo en barracas y muchas más en casas de vecinos y familiares. “En primer lugar, debemos trasladar a quienes están alojados en tiendas de campaña porque viven en pésimas condiciones, pero quienes viven en barracas o en casas de familia también sufren. El hacinamiento, en particular, puede crear tensiones e incomodidad y, a raíz de ello, ya es evidente algún movimiento de las familias de acogida a las barracas. Debemos seguir muy de cerca esta cuestión. Las estadísticas no lo dicen todo”, declaró Arnulv Torbjornsen, Jefe de la Delegación de Indonesia de la Federación.

Torbjornsen añadió que el objetivo de la Federación es que los damnificados vuelvan al lugar donde vivían. “Dado que todavía no está claro cuando se terminarán de construir las viviendas permanentes, decidimos ampliar el programa de refugio transitorio en la medida en que lo permiten los recursos. Nadie debería permanecer por mucho tiempo en refugios de emergencia. La gente debe poder reconstruir su vida y no podrá comenzar a hacerlo hasta que no vuelva a su respectiva comunidad. Estos refugios ofrecerán esa posibilidad a muchos damnificados.”

La Cruz Roja Canadiense instalará 1.600 unidades; la primera se montó en el pueblo de Meunasah Kulam, Aceh Besar. Desde su tienda de campaña, Mardiah observaba como se iba levantando su vivienda temporal. Ella perdió familiares y su casa en el tsunami, pero al ver a los vecinos instalar las unidades de estructura metálica, sonreía. Según le comentó a un periodista, viviendo en una tienda de campaña se sentía como “una pulga en un sombrero”.

Jean Pierre Taschereau, que está al frente del programa de la Cruz Roja Canadiense en Aceh Besar, considera que estos refugios supondrán una mejora significativa de la situación de los damnificados. “Por empezar, las nuevas viviendas no se inundarán cuando llueva y las condiciones sanitarias mejorarán muchísimo.”

Lo mismo se piensa en Nias – que también fue gravemente afectada por el terremoto del pasado 28 de marzo – donde la semana pasada, la Federación y la Cruz Roja Indonesia instalaron 64 de estas unidades. En Kampung Pande, a las afueras de Banda Aceh, Pak Irdus, líder del pueblo, afirmó que los primeros refugios les daban esperanzas. El tsunami se llevó 350 de los 500 hogares de este pueblo, así como todas las viviendas, las tiendas y los estanques de peces.

El Banco Asiático de Desarrollo construirá viviendas permanentes y sistemas de agua y saneamiento, pero, mientras tanto, la organización Servicios de Socorro Católicos supervisa las instalaciones de los refugios en calidad de asociada de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja. Unas 52 familias dejarán las tiendas de campaña para alojarse allí.

“Aunque no sea una vivienda definitiva, supone una gran mejora respecto a lo que teníamos. Ahora, podemos mirar al futuro con mayor certidumbre. Es un buen ejemplo de cooperación interinstitucional”, comentó Pak Irdus.

Reunión de vecinos de Nias para organizar la instalación de los refugios transitorios que acaban de recibir.
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Foto: Corinne Treherne/Federación Internacional (p13655)

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La unión hace la fuerza como lo demuestran las mujeres de Nias para habérselas con el material de sus nuevos refugios. Diseñadas especialmente para Indonesia, estas unidades se montan con facilidad.
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Foto: Corinne Treherne/Federación Internacional (p13656)

En pleno trabajo en Meunasah Kulam. La gente debe poder reconstruir su vida y no podrá comenzar a hacerlo hasta que no vuelva a su respectiva comunidad. Estos refugios ofrecerán esa posibilidad.
En pleno trabajo en Meunasah Kulam. La gente debe poder reconstruir su vida y no podrá comenzar a hacerlo hasta que no vuelva a su respectiva comunidad. Estos refugios ofrecerán esa posibilidad.
Foto: Corinne Treherne/Federación Internacional (p13658)

Mardiah frente al refugio que le están instalando en Aceh Besar. Ya no tendrá que seguir viviendo en una tienda de campaña y en su nueva casa estará más cómoda. Por empezar, no se inundará.
Foto: Corinne Treherne/Federación Internacional (p13659)
Todos en fila en un pueblo de Nias esperando que se den los últimos retoques. Llevó menos de un día instalar la estructura de acero galvanizado. En espera de una vida mejor, los habitantes de Nias tendrán más comodidad hasta que se terminen de construir las viviendas permanentes.
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Foto: Corinne Treherne/Federación Internacional (p13660)
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