Durante
cinco años, Samaratunge, viuda, dependió del dinero
que ganaba con su granja avícola para comprar alimentos
y para enviar a sus dos hijas a la escuela. Había invertido
más de 180.000 rupias sri lankesas (USD 1.800) en su
granja, sin embargo, no es posible cuantificar en dinero la
inversión en tiempo y esfuerzo que había realizado.
“Era una actividad desinteresada, pero estaba decidida
a reunir suficiente dinero para que mis hijas tuvieran una vida
confortable”, dice.
En pocos segundos, el tsunami de diciembre de 2004 destruyó
todo lo que había construido. La fuerza del agua barrió
su casa y mató a todas las aves de su granja, llevándose
también casi todos los artículos de su hogar.
Afortunadamente, ella y sus hijas sobrevivieron, pero perdieron
su fuente de ingresos.
Aproximadamente, 150.000 personas perdieron sus medios de subsistencia
a consecuencia del tsunami. Se estima que 40.000 viudas, huérfanos,
ancianos y discapacitados necesitan ayuda permanente o a largo
plazo. El Movimiento de la Cruz Roja y la Media Luna Roja reconoció
que restituir los medios de subsistencia constituía un
paso decisivo en el proceso general de recuperación y
en la actualidad, miles de personas en la situación de
Samaratunge están recibiendo ayuda.
Gracias a un proyecto de la Cruz Roja Española y de la
Cruz Roja de Sri Lanka, Samaratunge está recibiendo formación
y material para cultivar plantas ornamentales, que le ayudará
a recuperar un cierto nivel de autonomía. Ella es uno
de las 200 personas que se estan beneficiando de un proyecto
de genración rapida de ingresos de la Cruz roja en su
distrito. En el cual se les aprende a cultivar una variedad
de productos, incluidas setas y plantas ornamentales, y se les
enseña nuevos métodos para producir alimentos
elaborados, como mermeladas y salsas en conserva.
“Utilizaré una parte del jardín de mi cuñada
para cultivar plantas ornamentales, como palmeras, geranios
y orquídeas”, dice Samaratunge. “Espero ganar
suficiente dinero vendiendo esas plantas, y así poder
volver a crear una granja avícola en mi propio terreno.”
“Hemos trabajado estrechamente con el Departamento de
Agricultura del Gobierno de Sri Lanka y con la Cruz Roja de
Sri Lanka en el estudio y determinación de los cultivos
más adecuados y de los potenciales mercados donde podríamos
vender nuestros productos”, explica la Delegada de la
Cruz Roja Española, Marta Alejano Monge.
A través de otro proyecto a más largo plazo, la
Cruz Roja Española participa a la rehabilitación
dela industria local de canela en el distrito de Galle, en el
sur de Sri Lanka. La canela era un cultivo comercial muy común
y cuando el tsunami destruyó o dañó más
de 50 hectáreas de plantaciones, cientos de personas
se vieron afectadas. El Departamento de Agricultura decidió
prestar apoyo técnico al proyecto, impartirá formación
a los agricultores sobre cómo cultivar una canela de
calidad y enseñará a los peladores de canela el
empleo de técnicas modernas seguras y favorables al medio
ambiente.
La Cruz Roja y la Media Luna Roja financian varios proyectos
de micro-créditos comerciales que suponen actividades
generadoras de ingresos de base doméstica, en particular,
los encabezados por mujeres. Entre éstos se cuentan la
formación y asistencia en proyectos de generación
rápida de ingresos en diversos sectores, que van desde
la agricultura y la ganadería (cría de aves, cría
de cerdos y apicultura), a la creación de tejidos en
telar, macramé y jardinería doméstica (viveros,
preparación de compost y cultivo de verduras). Cuando
es posible, se aplica un enfoque holístico a los proyectos
para integrarlos en el marco global de recuperación de
la Cruz Roja y de la Media Luna Roja.
En el distrito de Tangalle, en el sur de Sri Lanka, donde se
construyeron 64 viviendas en un nuevo terreno destinado a asentamientos,
la Cruz Roja Holandesa está finanziando un proyecto para
la fabricación de fibra de coco que impulse los ingresos
de las mujeres, muchas de las cuales no pudieron continuar sus
antiguas actividades fuentes de ingresos en su nuevo lugar de
residencia.
Sesenta mujeres recibieron máquinas para extraer la fibra
de la cáscara del coco, a partir de la cual se elabora
la cuerda. Una de las beneficiarias del proyecto, Siriwathee,
produce en la actualidad 40 madejas de cuerda diarias y las
vende a los agricultores del lugar, con lo gana un promedio
de 50 dólares mensuales. “Mi marido era pescador
antes del tsunami pero ahora no tiene casi trabajo, así
que lo que yo gano sirve para mantener la casa y a los hijos.”
A pesar del amplio apoyo para reimpulsar el sector pesquero,
en algunas zonas, la distribución de aparejos y barcos
no siempre ha sido equilibrada y algunas comunidades han quedado
al margen. La Cruz Roja Británica acaba de finalizar
la distribución de 39 botes Beach Seine en una pequeña
comunidad de pescadores de Batticaloa, en el este de Sri Lanka.
Estas embarcaciones han sido diseñadas para pescar con
redes en aguas poco profundas cercanas a la playa. Cada embarcación
asegura el sustento y la practica de su oficio para 30 pescadores.
Gracias a un innovador acuerdo con la Federación Local
de Propietarios de Barcos, los pescadores, cuyas fuentes de
ingresos sean las más modestas, podrán participar
en las campañas de pesca.
La Federación Internacional también gestiona proyectos
multilaterales de desarrollo de calificaciones y en la formación
profesional, ideados sobre todo para los damnificados que perdieron
sus viviendas, así como para otras personas desplazadas
en el interior del país y que viven en refugios provisionales.
En diciembre se puso en marcha un programa en colaboración
con la Oficina gubernamental de formación profesional
para impartir capacitación en el área de la construcción
a más de mil personas afectadas por el tsunami en tres
distritos de Sri Lanka. En los próximos seis meses se
impartirán 53 cursos, cada uno de los cuales durará
una semana. Al finalizar el curso, cada participante recibe
un equipo de herramientas que le ayudará a mejorar las
posibilidades de encontrar trabajo.
“Reincorporar a la gente al trabajo puede suponer ofrecerles
nuevas calificaciones o mejorar las que ya tienen. Un aspecto
muy positivo es que ya se han inscripto muchos candidatos a
estos cursos”, explica Marjukka Antila, Coordinador del
Programa sobre medios de subsistencia de la Federación
Internacional.
|
 |
 |
|
Siriwathee
(a la izquierda) observa cómo Samaratunge da los
últimos toques a la madeja de cuerda que acaba
de elaborar. La Sociedad de la Cruz Roja Holandesa financia
un proyecto de producción de soga, que impulsa
los ingresos de las mujeres de un nuevo asentamiento creado
por el Movimiento de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja
en la zona sur del distrito de Hambantota, en Sri Lanka.
Fotografía: Rukshan Ratnam/Federación Internacional
(p13670)
|
|
|
|
|
 |
|
La
Sra. Samaratunga (a la izquierda) sigue la demostración
de Marta Alejano Monge, Delegada de la Cruz Roja Española,
sobre la buena ejecución del método de cultivo
en columna. Mediante un proyecto conjunto de la Cruz Roja
Española y de la Cruz Roja de Sri Lanka Samaratunge
recibe formación y material para cultivar plantas
ornamentales, ayuda que le servirá para recuperar
un cierto nivel de autonomía.
Fotografía: Rukshan Ratnam/Federación Internacional
(p13669)
|
|
 |
|
La
Cruz Roja Británica acaba de concluir la distribución
de 39 botes Beach Seine en una pequeña comunidad
de pescadores de Batticaloa, en la zona oriental de Sri
Lanka. Estas embarcaciones están diseñadas
para pescar con red en aguas poco profundas cercanas a
la playa.
Fotografía: Tarun Sarwal/Cruz Roja Británica
(p13688)
|
|