Los
recientes artículos en los que se critica a los gobiernos
por la lenta prestación de ayuda tras el tsunami deberían
ser una “llamado a la acción” para la Federación
Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna
Roja, estima Johan Schaar, Representante Especial de la Operación
Tsunami. Durante su visita a Maldivas, en el mes de febrero,
reconoció que en algunas comunidades, que ya eran vulnerables
antes del tsunami, la situación no había mejorado
significativamente respecto a un año atrás.
“Esto sucede sobre todo en comunidades donde ya había
gran disparidad económica. Si esas desigualdades no se
abordan, se corre el riesgo de marginar aún más
a las personas más vulnerables. La complacencia no tiene
cabida, estos artículos, auténtica expresión
de algunas de esas personas, nos llaman a reflexionar sobre
lo que estamos haciendo y a aceptar que podemos y debemos obtener
mejores resultados para todos aquellos a quienes tratamos de
ayudar”, declaró.
En la lejana isla de Kudahuvadhoo, donde la Federación
está construyendo viviendas para más de 100 familias
desplazadas de otras islas, el Sr. Schaar se dijo complacido
del avance, a pesar de que algunos damnificados sigan alojados
en refugios temporales.
“Esta gente podrá mudarse en un plazo de dos meses
y podemos estar satisfechos con ello. Aquí, las dificultades
logísticas son enormes. Hay que importar todo a Male,
la capital, y luego transportarlo por barco a las islas lo que
puede aumentar las demoras”, señaló.
El Sr. Schaar dejó bien claro que la recuperación
no es “sólo cuestión de construir viviendas”.
Rechazó la idea de que el proceso estaba llevando demasiado
tiempo y añadió: “Aunque, es comprensible
que los beneficiarios estén impacientes por trasladarse
a su vivienda permanente, debemos bregar por resultados duraderos
y de calidad. Tenemos que consultar con las comunidades y asegurarnos
que estén satisfechas de lo que se les ofrece. Cuando
miremos atrás en cinco o 10 años, unos pocos meses
no tendrán tanta importancia. Lo único que contará
es que las viviendas que construimos hayan llegado a ser comunidades
funcionales.”
Sus opiniones fueron respaldadas por el Sr. Hamdun Hameed, Ministro
de Planificación y Desarrollo de Maldivas, en el discurso
que pronunciara en una reunión de estrategia nacional
de la Federación, a la que también asistió
el Sr. Schaar. Se refirió a las grandes expectativas
que tiene la gente en cuanto a que la Cruz Roja y la Media Luna
Roja presten efectivamente una ayuda apropiada.
“Todos reconocemos la importancia de la consulta con las
comunidades. Es una cuestión crítica y delicada”,
dijo el Sr. Hameed . También comentó que debido
a que la población de Maldivas está tan dispersa,
“lo que funciona en una isla, tal vez no funcione en otra.
Incluso en una misma isla, algunas comunidades pueden decidir
trasladarse y otras no.”
Aunque Maldivas es famosa por el turismo de lujo, sólo
en unas 80 de las 1.200 islas hay centros turísticos.
Unas 200 están habitadas por maldivos y, durante el tsunami,
la mayoría sufrió embates de olas de 1,5 a 4,5
metros. Casi 500 personas del atolón de Dhaalu fueron
evacuadas a las islas cercanas de Vaani y Gemendhoo, donde están
a la espera de instalarse en las viviendas que construye la
Federación en la isla de Kudahuvadhoo.
Entre ellas, Ibrahim Osman de 33 años y padre de dos
hijos. Pescador de profesión, fuera de temporada trabaja
aquí y allá y gana unos ocho dólares por
día. “Es difícil vivir así”,
dice y señala la cocina al aire libre y las condiciones
de hacinamiento. “Pero hice todos los trámites
y, pronto, tendré una casa.”
Al otro lado del terreno arenoso que separa un bloque de vivienda
temporaria de todo, encontramos a Ahmad Mussa, que tiene más
de 80 años, y a Rashida Zakaria, su vecina que vive con
sus 12 hijos en un refugio transitorio de dos habitaciones.
Ambas están ansiosas de recibir una vivienda permanente,
aunque no saben muy bien cuando será.
En cuanto a las presiones considerables que se ejercen para
que la Federación muestre resultados, el Sr. Schaar se
mantuvo en sus trece y subrayó que “gastar el dinero
nunca debe ser el objetivo preponderante. Quienes consideren
que es el objetivo primordial, cometerán los peores errores.
Tiene que haber un equilibrio, debemos hacer cuanto esté
a nuestro alcance para evitar demoras, pero sin comprometer
la calidad de los resultados. Estamos reconstruyendo para las
comunidades afectadas, por lo tanto, debemos comprender muy
bien el contexto y no dar la impresión que estamos a
favor de una u otra parte para garantizar que la gente sepa
que somos neutrales y humanitarios.”
Reconoce que cada país afectado por el tsunami tiene
sus peculiaridades, en Maldivas se trata de las enormes distancias
que hay que recorrer en barco y la fragilidad del ecosistema.
La Federación lo preserva mediante la instalación
de sistemas de abastecimiento de agua y saneamiento que respetarán
el medio ambiente y contribuirán a proteger las esenciales
aguas subterráneas. Trabajar en esos entornos y encontrar
soluciones de problemas que hasta ahora no se habían
planteado a la Federación “son dos factores de
singular importancia para que encontremos nuevas maneras de
vernos en cuanto Movimiento”, considera el Sr. Schaar.
“Juntos somos muy versátiles, disponemos de una
gran diversidad de recursos y experiencia, pero no siempre los
utilicemos como corresponde. La única manera de optimizar
nuestro potencial y utilizar cuanto tenemos es encontrar nuevos
medios de colaboración y cooperación. En eso estamos.”
La labor en Maldivas nos ofrece la posibilidad de experimentar
esa nueva colaboración dentro del Movimiento y con otros
actores, pues es uno de los pocos países del mundo donde
todavía no hay una Sociedad de la Cruz Roja o de la Media
Luna Roja, aunque muchos voluntarios entusiastas se proponen
crearla en breve.
El Sr. Schaar considera que las perspectivas son promisorias.
“Después de un año tenemos un grupo de trabajo
y hemos iniciado el proceso de consultas en diversas islas del
archipiélago. También contamos con el reconocimiento
oficial de que la Media Luna Roja cumple una función
muy importante. El reto será establecer una Sociedad
Nacional verdaderamente representativa. Debemos tratar de encauzar
el espíritu de voluntariado que vimos durante el tsunami
y encarnarlo en personas y experiencias que modelen la Media
Luna Roja Maldiva.
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Durante
su visita al lejano atolón de Kudahuvadhoo, Maldivas,
donde la Federación construye viviendas para más
de 100 familias desplazadas de otras islas, Johan Schaar,
Representante Especial de la Operación Tsunami
(izq.), se dijo complacido del avance, pero que la complacencia
no tenía cabida. (p13761)
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Algunas
de las primeras 50 casas, casi listas para ser habitadas,
en la isla de Kudahuvadhoo.
(p13762)
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Ahmad
Mussa, que tiene más de 80 años, y Rashida
Zakaria, su vecina que vive con sus 12 hijos en un refugio
de dos habitaciones, fueron desplazadas a causa del tsunami
y están a la espera de recibir una vivienda permanente.
(p13763)
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