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La complacencia no tiene cabida en la recuperación de Maldivas
22 de febrero de 2006
Por Joe Lowry desde Male' en las Maldivas.
Los recientes artículos en los que se critica a los gobiernos por la lenta prestación de ayuda tras el tsunami deberían ser una “llamado a la acción” para la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, estima Johan Schaar, Representante Especial de la Operación Tsunami. Durante su visita a Maldivas, en el mes de febrero, reconoció que en algunas comunidades, que ya eran vulnerables antes del tsunami, la situación no había mejorado significativamente respecto a un año atrás.

“Esto sucede sobre todo en comunidades donde ya había gran disparidad económica. Si esas desigualdades no se abordan, se corre el riesgo de marginar aún más a las personas más vulnerables. La complacencia no tiene cabida, estos artículos, auténtica expresión de algunas de esas personas, nos llaman a reflexionar sobre lo que estamos haciendo y a aceptar que podemos y debemos obtener mejores resultados para todos aquellos a quienes tratamos de ayudar”, declaró.

En la lejana isla de Kudahuvadhoo, donde la Federación está construyendo viviendas para más de 100 familias desplazadas de otras islas, el Sr. Schaar se dijo complacido del avance, a pesar de que algunos damnificados sigan alojados en refugios temporales.

“Esta gente podrá mudarse en un plazo de dos meses y podemos estar satisfechos con ello. Aquí, las dificultades logísticas son enormes. Hay que importar todo a Male, la capital, y luego transportarlo por barco a las islas lo que puede aumentar las demoras”, señaló.

El Sr. Schaar dejó bien claro que la recuperación no es “sólo cuestión de construir viviendas”. Rechazó la idea de que el proceso estaba llevando demasiado tiempo y añadió: “Aunque, es comprensible que los beneficiarios estén impacientes por trasladarse a su vivienda permanente, debemos bregar por resultados duraderos y de calidad. Tenemos que consultar con las comunidades y asegurarnos que estén satisfechas de lo que se les ofrece. Cuando miremos atrás en cinco o 10 años, unos pocos meses no tendrán tanta importancia. Lo único que contará es que las viviendas que construimos hayan llegado a ser comunidades funcionales.”

Sus opiniones fueron respaldadas por el Sr. Hamdun Hameed, Ministro de Planificación y Desarrollo de Maldivas, en el discurso que pronunciara en una reunión de estrategia nacional de la Federación, a la que también asistió el Sr. Schaar. Se refirió a las grandes expectativas que tiene la gente en cuanto a que la Cruz Roja y la Media Luna Roja presten efectivamente una ayuda apropiada.

“Todos reconocemos la importancia de la consulta con las comunidades. Es una cuestión crítica y delicada”, dijo el Sr. Hameed . También comentó que debido a que la población de Maldivas está tan dispersa, “lo que funciona en una isla, tal vez no funcione en otra. Incluso en una misma isla, algunas comunidades pueden decidir trasladarse y otras no.”

Aunque Maldivas es famosa por el turismo de lujo, sólo en unas 80 de las 1.200 islas hay centros turísticos. Unas 200 están habitadas por maldivos y, durante el tsunami, la mayoría sufrió embates de olas de 1,5 a 4,5 metros. Casi 500 personas del atolón de Dhaalu fueron evacuadas a las islas cercanas de Vaani y Gemendhoo, donde están a la espera de instalarse en las viviendas que construye la Federación en la isla de Kudahuvadhoo.

Entre ellas, Ibrahim Osman de 33 años y padre de dos hijos. Pescador de profesión, fuera de temporada trabaja aquí y allá y gana unos ocho dólares por día. “Es difícil vivir así”, dice y señala la cocina al aire libre y las condiciones de hacinamiento. “Pero hice todos los trámites y, pronto, tendré una casa.”

Al otro lado del terreno arenoso que separa un bloque de vivienda temporaria de todo, encontramos a Ahmad Mussa, que tiene más de 80 años, y a Rashida Zakaria, su vecina que vive con sus 12 hijos en un refugio transitorio de dos habitaciones. Ambas están ansiosas de recibir una vivienda permanente, aunque no saben muy bien cuando será.

En cuanto a las presiones considerables que se ejercen para que la Federación muestre resultados, el Sr. Schaar se mantuvo en sus trece y subrayó que “gastar el dinero nunca debe ser el objetivo preponderante. Quienes consideren que es el objetivo primordial, cometerán los peores errores. Tiene que haber un equilibrio, debemos hacer cuanto esté a nuestro alcance para evitar demoras, pero sin comprometer la calidad de los resultados. Estamos reconstruyendo para las comunidades afectadas, por lo tanto, debemos comprender muy bien el contexto y no dar la impresión que estamos a favor de una u otra parte para garantizar que la gente sepa que somos neutrales y humanitarios.”

Reconoce que cada país afectado por el tsunami tiene sus peculiaridades, en Maldivas se trata de las enormes distancias que hay que recorrer en barco y la fragilidad del ecosistema. La Federación lo preserva mediante la instalación de sistemas de abastecimiento de agua y saneamiento que respetarán el medio ambiente y contribuirán a proteger las esenciales aguas subterráneas. Trabajar en esos entornos y encontrar soluciones de problemas que hasta ahora no se habían planteado a la Federación “son dos factores de singular importancia para que encontremos nuevas maneras de vernos en cuanto Movimiento”, considera el Sr. Schaar.

“Juntos somos muy versátiles, disponemos de una gran diversidad de recursos y experiencia, pero no siempre los utilicemos como corresponde. La única manera de optimizar nuestro potencial y utilizar cuanto tenemos es encontrar nuevos medios de colaboración y cooperación. En eso estamos.”

La labor en Maldivas nos ofrece la posibilidad de experimentar esa nueva colaboración dentro del Movimiento y con otros actores, pues es uno de los pocos países del mundo donde todavía no hay una Sociedad de la Cruz Roja o de la Media Luna Roja, aunque muchos voluntarios entusiastas se proponen crearla en breve.

El Sr. Schaar considera que las perspectivas son promisorias. “Después de un año tenemos un grupo de trabajo y hemos iniciado el proceso de consultas en diversas islas del archipiélago. También contamos con el reconocimiento oficial de que la Media Luna Roja cumple una función muy importante. El reto será establecer una Sociedad Nacional verdaderamente representativa. Debemos tratar de encauzar el espíritu de voluntariado que vimos durante el tsunami y encarnarlo en personas y experiencias que modelen la Media Luna Roja Maldiva.

Durante su visita al lejano atolón de Kudahuvadhoo, Maldivas, donde la Federación construye viviendas para más de 100 familias desplazadas de otras islas, Johan Schaar, Representante Especial de la Operación Tsunami (izq.), se dijo complacido del avance, pero que la complacencia no tenía cabida.
Durante su visita al lejano atolón de Kudahuvadhoo, Maldivas, donde la Federación construye viviendas para más de 100 familias desplazadas de otras islas, Johan Schaar, Representante Especial de la Operación Tsunami (izq.), se dijo complacido del avance, pero que la complacencia no tenía cabida. (p13761)

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Algunas de las primeras 50 casas, casi listas para ser habitadas, en la isla de Kudahuvadhoo.
Algunas de las primeras 50 casas, casi listas para ser habitadas, en la isla de Kudahuvadhoo.
(p13762)

Ahmad Mussa, que tiene más de 80 años, y Rashida Zakaria, su vecina que vive con sus 12 hijos en un refugio de dos habitaciones, fueron desplazadas a causa del tsunami y están a la espera de recibir una vivienda permanente.
(p13763)

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