Es
el vivo retrato de una madre joven y feliz que mira con ternura
a su hijito sano, le arregla el cabello, le besa las manitos
y le hace cosquillas en la nariz hasta que sonríe.
“¿No es precioso Harris? Mi príncipe Harris”,
dice Murasiah jubilosa al referirse a su hijito de seis semanas
y le acaricia su carita con la suya. “Tiene la sonrisa
más divina que he visto en mi vida.”
Murasiah, de 23 años, es una de los miles de damnificados
por el tsunami en Banda Aceh que se beneficia del centro de
llamadas de urgencia del servicio de ambulancias de la Cruz
Roja Indonesia (Palang Merah Indonesia, PMI).
Murasiah recuerda el día en que nació Harris,
el 9 de febrero de 2006. “Llevaba horas con contracciones.
Estaba esperando a mi marido que trataba de conseguir un medio
de transporte en el camino principal que queda casi a un kilómetro
de casa.”
Desde que el tsunami se llevara su casa y se cobrara la vida
de una de sus hermanas y dos de sus hermanos, Murasiah vive
en una vivienda de fortuna construida por Abdurrahman, su marido,
casi al final del terreno del centro de viviendas temporarias
de Alue Naga, un pueblo de Aceh.
“No sé lo que pasó, pero recuerdo que me
arroparon y me hicieron acostar en un vehículo largo
donde estaba mi marido y otras dos personas que me sostenían
y reconfortaban. Después me dijeron que era una ambulancia
de la Cruz Roja”, cuenta Murasiah.
“La llegada de la PMI nos salvó a mí y a
mi hijo”, añade y besa a Harris a quien le brillan
los ojitos como si entendiera lo que dice su madre.
En realidad, fue un vecino que llamó al 188 para pedir
una ambulancia. Se había enterado de ese servicio por
un amigo que una vez tuvo problemas respiratorios y lo trasladaron
de inmediato al hospital en una ambulancia de la PMI.
Dicho servicio cuenta con cuatro vehículos totalmente
equipados que fueron donados por la Media Luna Roja Saudí,
la Organización de la Cruz Roja de Taiwán y Schneider
Electric, una empresa privada. El proyecto comenzó en
octubre de 2005 en las filiales de Banda Aceh y Aceh Besar de
la PMI, y la información se difundió ampliamente
de boca en boca.
En enero de 2006, el consorcio de Sociedades Nacionales de la
Cruz Roja Alemana, Australiana, de Hong Kong y Noruega, que
apoya este proyecto en coordinación con la Federación
Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna
Roja decidió crear el centro de llamadas al 188, que
se puede contactar desde un teléfono fijo o móvil,
para que el servicio fuera más accesible a toda la comunidad.
En febrero, la Cruz Roja Irlandesa se sumó al proyecto
apoyando un programa semanal de una hora en la radio de Banda
Aceh en el cual, entre otros, se informa del servicio de ambulancias.
Desde que comenzara el proyecto, se ha prestado asistencia a
más de 300 pacientes, la mayoría, víctimas
de accidentes de tráfico, pero también personas
con problemas respiratorios o cardíacos.
El servicio de ambulancias está a cargo de 40 voluntarios
y miembros del personal de la PMI con la debida formación
que trabajan por turnos las 24 horas del día. En el centro
se reciben entre una y tres llamadas por día, pero el
número va aumentando a medida que más gente se
entera de su existencia.
Antes del tsunami del 26 de diciembre de 2004, la PMI utilizaba
las ambulancias en la provincia de Aceh, sobre todo para transportar
los muertos en el conflicto armado. Después del tsunami,
la PMI decidió inmediatamente utilizarlas para transportar
las víctimas del desastre. Tras la firma del acuerdo
que pone fin a las hostilidades en Aceh, el servicio de ambulancias
de la PMI ha ampliado su alcance.
Vera Watti, de 29 años, coordinadora del servicio en
Banda Aceh, que en los seis últimos años ha sido
una activa voluntaria del equipo SATGANA de la PMI, especializado
en la intervención en casos de desastre, está
contenta con la nueva función que cumple el servicio
porque “ahora salva vidas; antes, sólo localizábamos
cadáveres”, y señala: “No murió
ninguno de los pacientes a quienes hemos prestado servicio desde
que empezara el proyecto.”
Cut Murnita, de 23 años y voluntaria desde hace cuatro,
perdió sobrinas y sobrinos en el tsunami y dice que su
trabajo en la ambulancia es gratificante: “Me siento feliz
cada vez que podemos responder a una emergencia y administrar
primeros auxilios.”
“Me alegra aún más saber que el paciente
que trasladamos al hospital sobrevivió. Aún hoy,
hay momentos en que imagino a mis sobrinas y sobrinos luchando
por su vida. Hubiera querido estar allí para ayudarles.”
Priyatna, de 31 años, jefe del equipo de Aceh Besar y
voluntario de la PMI desde 1999, comenta que está orgulloso
de formar parte de la Cruz Roja. “Aprecio la neutralidad
de la Cruz Roja, principalmente, en el ámbito del conflicto
armado. Éramos los únicos que podíamos
ir a las ‘zonas de guerra’ y recoger los cadáveres
sin temor de ser agredidos.”
“Ahora, estoy más contento con el servicio porque
ya no nos limitamos a transportar cadáveres. Salvamos
vidas”, añade Prityana.
Marliana, de 16 años, que recibió asistencia del
servicio de ambulancias de la PMI, una vez que tuvo dificultades
respiratorias, afirma que algún día quisiera ser
voluntaria de la PMI. “Si hay gente que pudo salvarme
la vida, yo también puedo salvar vidas. Haré un
curso de primeros auxilios para ayudarme y ayudar también
a los demás.”
Dado que el servicio de ambulancias de la PMI se va ampliando,
las Sociedades Nacionales asociadas barajan la posibilidad de
impartir formación y establecer servicios en otras localidades
de la provincia de Aceh, incluidas Calang, Meulaboh, Nagan Raya
y Teunom.
“Este es un cambio muy apreciado de la función
de la PMI en términos de servicio de ambulancias. Ahora
que disponemos del centro de llamadas al 188, estaremos mejor
preparados para responder a esas llamadas y salvar vidas”,
comenta Pa Bustari, Presidente de la filial de la provincia
de Aceh de la Cruz Roja Indonesia.
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Trasladada
de urgencia en una ambulancia de la Cruz Roja Indonesia,
Murasiah dio a luz a su hijo Harris en el hospital. (p13923)
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El
servicio de ambulancias de la PMI cuenta con cuatro vehículos
totalmente equipados que fueron donados por la Media Luna
Roja Saudí, la Organización de la Cruz Roja
de Taiwán y Schneider Electric, una empresa privada.
(p13922)
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Vera
Watti está contenta de trabajar en el centro de
llamadas de urgencia, pues sabe que cada una de las llamadas
que recibe puede contribuir a salvarle la vida a alguien.
(p13921)
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El
servicio de ambulancias está a cargo de 40 voluntarios
y miembros del personal de la PMI con la debida formación
que trabajan por turnos las 24 horas del día. (p13920)
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Marliana
que fue trasladada de urgencia en una ambulancia de la
PMI cuando tuvo dificultades respiratorias, algún
día quiere ser voluntaria de la PMI para ayudar
ella también a salvar vidas.
(p13919)
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