Cuando
el tsunami de 2004 arrasó la minúscula isla de
Kandholhudhoo, Maldivas, 4.000 personas se quedaron sin techo.
Hoy, ven nacer su nueva comunidad en la cercana isla tropical
de Dhuvaafaru, antes deshabitada.
Se trata de uno de los proyectos más ambiciosos emprendidos
hasta ahora por la Federación Internacional en el marco
del proceso de recuperación del tsunami. Se construirán
unas 600 viviendas y edificios comunitarios, entre ellos, escuelas,
un centro administrativos, terrenos deportivos, un albergue
y un hospital. Algunos edificios serán de dos pisos para
que sirvan de refugio durante las marejadas.
Las obras comenzaron hace un tiempo, pero a principios de mayo
se celebró la ceremonia oficial en la cual, Maumoon Abdul
Gayoom, Presidente de Maldivas, y Johan Schaar, Representante
Especial del Secretario General para la Operación Tsunami
de la Federación Internacional, colocaron la piedra fundamental,
símbolo de que se iniciaba el camino de regreso a la
normalidad en condiciones que salvan vidas y que llevará
un año.
En la ceremonia participaron más de 2.000 personas que
llegaron en docenas de dhonies, barcas tradicionales de pesca
y principal medio de transporte en este archipiélago
del Océano Índico que comprende más de
1.000 islas.
Una de las participantes fue Iasath Hassan, madre de cinco hijos
que desde el desastre del tsunami vive en un alojamiento temporal
de dos habitaciones.
“Todo fue destruido en 10 minutos”, recuerda y añade:
“Los niños sólo se salvaron porque se refugiaron
en edificios de dos pisos... No quiero volver nunca más.”
En colaboración con el gobierno, la comunidad y los contratistas,
la Federación Internacional puso todo su empeño
en garantizar que se preserve el medio ambiente de Dhuvaafaru.
El sistema de abastecimiento de agua prevé técnicas
de desalinización y almacenamiento de agua de lluvia.
Para la electricidad, se utilizará energía solar
y, posiblemente, heólica. Durante todo el proceso de
planificación se consultó con la comunidad y se
dio cabal prioridad a su deseo de instalarse cerca de sus viviendas
anteriores.
"Aquí tendremos una vida mejor. Esta isla es mejor”,
dice Iasath y una de sus vecinas igualmente entusiasta acota:
“No nos preocupa el tiempo que lleve. No se pueden precipitar
las cosas… hace falta tiempo para que un árbol
crezca.”
Johan Schaar aprovechó la oportunidad para recordar el
drama de los desplazados internos en todas partes del mundo.
“Desdichadamente, nuestra experiencia dice que los denominados
desplazados internos, a veces, pasan a ser ciudadanos de segunda
clase, pues los gobiernos no les atienden y tampoco pueden ejercer
sus derechos”, señaló y agregó: “Pero
siguen siendo ciudadanos de su país y tienen los mismos
derechos que los demás.”
Asimismo, subrayó que si bien la decisión de trasladar
a la población a otro sitio era “difícil
y delicada”, en este caso se había encontrado una
buena solución.
El President Gayoom aseveró que compartía “la
honda gratitud” del pueblo de Maldivas con todas aquellas
personas del mundo entero cuyas donaciones sufragaron hasta
el 80 por ciento del socorro tras el tsunami.
Hamdun Hameed, Ministro de Planificación y Desarrollo
Nacional, encomió la labor de la Federación y
otras organizaciones.
Maldivas es uno de los pocos países del mundo que todavía
no cuentan con una Sociedad Nacional de la Cruz Roja o de la
Media Luna Roja. El 8 de mayo, el grupo encargado de formarla,
junto con la Federación Internacional y personal de las
Sociedades Nacionales participantes, organizó actividades
recreativas y un concierto en Male', la capital, para celebrar
el Día Mundial de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja.
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Iasath
y Vifa Hassan esperan con ansia su nueva vivienda en la
isla de Dhuvaafaru. (p14025)
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Vista
aérea de la isla de Dhuvaafaru, Maldivas, donde
la Federación construye 600 viviendas para los
damnificados por el tsunami de 2004. (p14026)
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Maumoon
Abdul Gayoom, Presidente de Maldivas y Johan Schaar, Representante
Especial de la Federación Internacional, momentos
antes de colocar la piedra fundamental de la primera de
las 600 casas de la isla de Dhuvaafaru. (p14027)
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Uno
de los integrantes de Bodeberu, grupo de percusión,
en plena representación durante el concierto organizado
en Male, la capital de Maldivas, para celebrar el Día
Mundial de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja. (p14028)
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