Maldivas
es un archipiélago constituido por cientos de islas ampliamente
dispersas cuya altura máxima sobre el nivel del mar sólo
alcanza dos metros. A pesar de la abundancia de agua salada,
Maldivas siempre ha tenido que hacer frente a una escasez de
agua dulce, incluso durante las épocas más lluviosas.
La mayor parte del agua potable procede del agua de las lluvias
que se recoge en depósitos de construcción artesanal.
Durante la temporada seca, la gente utiliza el agua subterránea
procedente de pozos domésticos superficiales.
En 2004, el tsunami no solo destruyó las viviendas, las
infraestructuras y los medios de subsistencia de aproximadamente
un tercio de la población maldiva, sino que también
causó daños en los pozos domésticos, al
provocar la contaminación de las aguas subterráneas
de las islas. En la actualidad, estas aguas huelen y saben mal,
y no son aptas para beber, ni para cocinar o lavar. No obstante,
a medida que disminuyen las precipitaciones, cada vez se utilizan
más las aguas subterráneas, lo que constituye
un importante peligro para la salud pública.
Gadhdhoo, una isla situada en el sur del archipiélago
habitada por 1.400 personas que viven de la pesca y la agricultura,
constituye un ejemplo claro al respecto. Aunque el tsunami no
causó daños en demasiadas viviendas, sí
destruyó cultivos, árboles y plantas de los que
la mayoría de los isleños dependía para
subsistir.
Además, el tsunami indujo un dramático incremento
de los niveles de salinidad en las aguas subterráneas,
lo que provocó la contaminación de los pozos domésticos.
Por ello, la instalación de un sistema complementario
de abastecimiento de agua –planta desalinizadora incluida–
por la Federación Internacional, con ayuda financiera
de la Cruz Roja Australiana, fue motivo de celebración.
“Este sistema complementario de abastecimiento de agua
servirá para atender a las necesidades de la comunidad
de Gadhdhoo y garantizará que posean agua potable de
calidad en las épocas de precipitaciones escasas",
declaró Kathryn Clarkson, delegada de agua y saneamiento
de la Cruz Roja Australiana y coordinadora del programa en esta
materia de la Federación Internacional, en una ceremonia
celebrada para inaugurar y entregar el sistema a las autoridades
locales.
Mohammed Shaheed, jefe de la isla de Gadhdhoo, transmitió
el agradecimiento de su pueblo por este regalo capaz de salvar
vidas, afirmando: "Estamos extremadamente agradecidos a
la Federación Internacional y a la Cruz Roja Australiana
por habernos donado este sistema de abastecimiento de agua,
pues el agua es un elemento esencial en nuestra vida diaria.
Este sistema constituye una solución para todos nuestros
problemas y va a beneficiar, de hecho, a toda la comunidad.”
Para garantizar el suministro de agua de calidad a lo largo
de todo el año, la Federación Internacional ha
distribuido en 79 islas casi 15.000 depósitos para la
recolección de agua de lluvia, a fin de que las familias
puedan almacenar más agua.
Resultó alentador observar que de los 349 depósitos
distribuidos en Gadhdhoo, algunos ya se habían empezado
a utilizar. Abdul Hameed Rushdy, de 68 años, enseñaba
con orgullo sus depósitos de agua, incluido uno donado
por la Federación Internacional.
“En esta parte de la isla, el agua está demasiado
contaminada, así que compré dos depósitos
antes de recibir uno de la Cruz Roja. Tengo 17 hijos y quiero
comprar pronto otro depósito para disponer de agua potable
de calidad y poder satisfacer las necesidades de mi numerosa
familia.”
La instalación de sistemas complementarios de abastecimiento
de agua, que se prevé realizar en otras 20 islas del
archipiélago, forma parte de un programa de la Federación
Internacional encaminado a apoyar al Gobierno de las Maldivas.
En el marco de la fase de reconstrucción posterior al
tsunami, el Gobierno se ha comprometido a mejorar los sistemas
de abastecimiento de agua y lograr su utilización sostenible
a largo plazo.
La sostenibilidad es un aspecto incluido también en el
programa de la Federación Internacional. Se impartirá
formación a dos operarios por isla para que trabajen
en los sistemas de abastecimiento de agua y realicen las labores
de mantenimiento correspondientes. El comité del programa
para la isla de Gadhdhoo ya ha fijado a dos operarios para que
reciban formación y poder así proporcionar agua
potable a la comunidad. Además, el comité está
analizando formas de generar ingresos (venta de agua a barcos
de turistas, a pescadores y a centros turísticos) que
se destinarán al mantenimiento del sistema de abastecimiento
de agua.
A largo plazo, estos proyectos de agua y saneamiento a gran
escala tendrán efectos positivos más allá
de las comunidades directamente afectadas por el tsunami, pero
por el momento la prioridad sigue siendo suministrar agua potable
a otras comunidades afectadas por el tsunami como Gadhdhoo.
Las personas, al igual que Abdul Hameed Rushdy, ya no tendrán
que comprar más depósitos voluminosos para almacenar
agua, sino que podrán dirigirse directamente a los grifos,
día y noche, y utilizar la cantidad de agua potable que
necesiten sus numerosas familias.
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Niños
del lugar posan delante de la nueva planta de tratamiento
de agua de su isla. (p14084)
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Abdul
Hameed Rushdy y algunos de sus 17 hijos con su nuevo depósito
de agua suministrado por la Federación. (p14085)
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Patrick
D'Aoust, Coordinador Regional de Agua y Saneamiento, ayuda
a un niño del lugar a llenar de agua un recipiente.
(p14086)
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El
nuevo edificio para el sistema complementario de abastecimiento
de agua en Gadhdhoo, en el sur del archipiélago
de las Maldivas. (p14087)
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La
delegada de agua y saneamiento de la Cruz Roja Australiana
y coordinadora del programa en esta materia de la Federación
Internacional, Kathryn Clarkson (derecha), y la delegada
de agua y saneamiento de la Cruz Roja Neozelandesa, Jane
Edgar (izquierda), con Mohammed Shaheed, jefe de la isla
de Gadhdhoo, durante la ceremonia de inauguración
del nuevo sistema de abastecimiento de agua de la isla
de Gaghdhoo. (p14088)
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