Después
del tsunami del 26 de diciembre de 2004, un proyecto de la Cruz
Roja de Sri Lanka está ayudando a las familias a restablecer
sus medios de subsistencia y al país a recuperar y mejorar
su capacidad de producción de canela, el cuarto producto
en importancia para los ingresos de exportación del país.
El proyecto está financiado por la Cruz Roja Española
y se lleva a la práctica en colaboración con el
Departamento Ministerial de Exportaciones Agrarias.
En el distrito de Galle, el tsunami arrasó más
de 40 hectáreas de plantaciones de canela, destruyendo
los pequeños terrenos de los agricultores, de una superficie
máxima de 2 hectáreas. Muchas plantaciones se
habían establecido hace más de cien años.
Sri Lanka es el principal exportador de canela del mundo, con
una cuota del 80 % del mercado mundial. De acuerdo con el Departamento
Ministerial de Exportaciones Agrarias, los pequeños agricultores
del distrito de Galle producen aproximadamente el 50 % de la
canela del país destinada a la exportación.
“El tsunami ha tenido unas consecuencias devastadoras
para este cultivo, tanto para la industria de exportación
como para los propios agricultores," declara Anura Rupasinghe,
subdirector del Departamento.
Los agricultores no sólo han perdido sus medios de subsistencia;
además, no poseen los conocimientos ni el dinero necesarios
para plantar nuevos árboles y rehabilitar las plantaciones.
En Hikkaduwa, Ambalangoda y Ahungalla, tres de las divisiones
más gravemente afectadas del distrito de Galle, la Cruz
Roja se propone, mediante el saneamiento o la sustitución
de árboles de la canela dañados por el tsunami,
mejorar la situación económica de más de
300 familias que dependen para subsistir de pequeñas
plantaciones de éstos árboles.
El proyecto, de cuatro fases, tiene una duración de dos
años y medio y se está ejecutando en cooperación
con cuatro asociaciones de agricultores.
“El proyecto de la Cruz Roja ayuda a los agricultores
a sanear los árboles que han podido salvar y a eliminar
los destruidos y preparar el terreno para volverlo a cultivar.
Además, el Departamento Ministerial de Exportaciones
Agrarias y la Cruz Roja han impartido unos cursos a los agricultores,
para enseñarles la forma apropiada de regar las plantaciones,
utilizar fertilizantes, controlar las plagas y enfermedades,
podar los árboles y preparar la canela,” explica
Nuria Beneitez, delegada de desarrollo de la Cruz Roja Española.
K. P. Mahinda perdió todos sus árboles, excepto
dos, de su plantación de 1,6 hectáreas, y se alegra
de poder aprovechar estos nuevos conocimientos.
“Es una situación completamente nueva para todos
los agricultores. Ninguno de ellos ha plantado jamás
árboles de la canela. Sólo han estado cosechando
la canela de árboles plantados hace aproximadamente un
siglo.”
Unos pocos cientos de metros más abajo, en la misma carretera,
está el terreno de otro beneficiario del proyecto de
la Cruz Roja, Wimalawathie Mendis. Su plantación de canela
linda con una pequeña plantación de cocoteros
y un canal de agua. Después de que el agua inundara la
plantación, sólo sobrevivieron unos pocos de sus
árboles. Pero el tsunami también tuvo un efecto
positivo inesperado.
“El suelo se ha enriquecido y los nuevos árboles
de la canela crecen más deprisa,” afirma. “Lo
malo es que las malas hierbas también crecen rápidamente
y cuesta mucho trabajo eliminarlas.”
“Hemos aprendido muchas cosas en los programas de formación
y del apoyo que se nos brinda. Ahora planificamos adecuadamente
la plantación de los árboles e incluso analizamos
detalles como la distancia que debe existir entre los árboles,”
añade.
La distancia de plantación es tan importante como el
riego, pues cada grupo de árboles adultos puede contener
hasta 80 plantas individuales y ocupa un espacio considerable.
Los agricultores plantaron los árboles en la maha –la
principal temporada de lluvias– de diciembre de 2005 y
enero de 2006. Esperan que maduren en dos años y medio.
Según Nishantha Mapalagama, representante del Departamento
Ministerial de Exportaciones Agrarias que supervisa el proyecto,
los agricultores obtienen entre 300 y 500 rupias (2,9 a 4,8
dólares EE. UU.) por kilo de canela, en función
de los métodos de recolección y pelado. Cada hectárea
posee un rendimiento aproximado de 1000 kilos de canela.
La cantidad de canela obtenida y su calidad dependen de la habilidad
de quienes pelan y frotan las ramas para elaborar las barras
de canela que posteriormente se utilizarán en la aromatización
de alimentos y tés. Por ello, en el marco del proyecto,
la Cruz Roja quiere capacitar a “peladores”.
Por otra parte, se está estudiando la posibilidad de
impartir formación en materia de embalaje y comercialización
a los agricultores, para que produzcan canela de mayor calidad
y, en consecuencia, obtengan mayores ingresos.
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Wimalawathie
Mendis limpia las malas hierbas de su plantación
en el pueblo de Malawanna, en Hikkaduwa. La Cruz Roja
española y la Sociedad de la Cruz roja de Sri Lanka
trabajan con el Departamento Ministerial de Exportaciones
Agrarias de Sri Lanka para ayudar a los productores de
canela afectados por el tsunami. (p14151)
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Mahinda
perdió todos sus árboles, excepto dos, de
su plantación de 1,6 hectáreas. Hoy está
alegre porque puede beneficiarse del proyecto de la Cruz
Roja que le ayudará a recuperar las plantas que
pueden serlo, a limpiar la plantación de plantas
muertas, rastrojos y malas hierbas y preparar las tierras
para la nueva siembra de canela. (p14150)
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