Hace
un mes, un terremoto devastador se cobró más de
5.700 vidas y dejó a decenas de miles de personas sin
techo en Yogyakarta, Java central. Desde el desastre del 27
de mayo, la Cruz Roja Indonesia, con apoyo de la Federación
Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna
Roja, distribuyó suministros de socorro a más
de 42.000 familias y prestó servicios médicos
a miles de heridos.
Poco a poco, la situación de la salud en la zona afectada
por el terremoto se va normalizando y los hospitales que estaban
atestados de heridos un mes atrás, ya no lo están.
El volumen de casos de traumatología también disminuyó
considerablemente en los últimos días. De ahí
que la administración de muchas instalaciones de salud
de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja se esté transfiriendo
a la Cruz Roja Indonesia, así como a hospitales locales
y autoridades de la salud comunitaria.
La intervención médica internacional de urgencia
fue apoyada por un gran número de Sociedades Nacionales
de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja que movilizaron personal,
suministros y hospitales de campaña pocas horas después
del desastre.
Esta clase de asistencia contribuyó a aliviar la carga
de los hospitales locales y permitió llegar a pueblos
apartados que fueron afectados por el sismo. Por ejemplo, la
Cruz Roja Noruega ofreció la pericia técnica y
médica para instalar y administrar un hospital de campaña
en la zona más castigada de Bantul. Este hospital comprendía
una unidad de cuidados intensivos, un quirófano y 60
camas.
“Desde fines de mayo hemos tratado más de 2.200
pacientes” dice el Dr. April Poerwanto, Coordinador de
la Cruz Roja Indonesia, y añade: “Médicos
y enfermeras de las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja de
Hong Kong, Japón, Noruega y Singapur llegaron casi inmediatamente
para prestar una asistencia que salvó la vida a miles
de heridos.”
Hace unas semanas, el personal extranjero del hospital partió
y fue reemplazado por un equipo de la filial de Makassar, Sulawesi
Sur, de la Cruz Roja Indonesia, lo que demuestra la importancia
y la eficacia de capacitar y compartir pericias entre el personal
y los voluntarios internacionales y locales de la Cruz Roja
y de la Media Roja.
“Seguiremos abiertos, a pesar de que el número
de pacientes está disminuyendo. Recibimos una media de
80 pacientes por día cuando hace una semana o así
eran 330”, indica el Dr. April.
En Punndong, al sur de Bantul, la Cruz Roja Japonesa instaló
dos clínicas que acaban de transferirse a las autoridades
comunitarias.
"El terremoto destruyó los tres centros de salud
de Pundong y, por lo tanto, las clínicas de la Cruz Roja
serán útiles hasta que se puedan construir nuevos
edificios para alojar al personal médico local”,
explica Gigi Sukismi, Director de Puskesmas, Centro de Salud
Comunitaria de Pundong.
Las clínicas instaladas por la Cruz Roja Japonesa y los
furgones médicos de la Cruz Roja Indonesia también
se utilizarán para examinar y prestar la asistencia necesaria
a personas que vuelven a sus pueblos tras haber sido atendidas
en grandes hospitales.
Inmediatamente después del terremoto, la Cruz Roja Francesa
envió una unidad de intervención de urgencia al
distrito de Klaten que atendió a los heridos. Equipos
médicos de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja procedentes
de la República de Corea, Hong Kong y Turquía
también prestaron asistencia en la región junto
con voluntarios de los equipos de rescate Satgana de la Cruz
Roja Indonesia.
Según Marie Evreux, Coordinador de Logística de
la Federación Internacional, el material de la Cruz Roja
Francesa se guardará en reserva por si el volcán
monte Merapi entra en erupción.
“Los suministros también pueden usarse para ayudar
a formar al personal y los voluntarios locales... así
habrá una verdadera transferencia de conocimientos incluso
después que el personal internacional haya partido”,
añade Evreux.
Por su parte, la Cruz Roja Australiana ofreció material
de cirugía ortopédica a los tres hospitales principales
de Yogyakarta: Panti Rapih, Bethesda y Sardjito. Dicho material
incluía placas de metal y tornillos utilizados para reducir
fracturas cuando no es posible enyesar.
“Estos hospitales son céntricos y la higiene es
impecable, elemento esencial para esta clase de material ortopédico
sin el cual, algunos pacientes podrían haber muerto o
quedar paralizados”, señala Tim Keenan, Cirujano
Ortopédico de la Cruz Roja Australiana, y acota: “Una
mujer que operé hace un par de semanas tenía múltiples
fracturas en la cadera que obstruían la circulación,
lo que podría haberle sido fatal.”
El depósito de Yogyakarta de la Federación Internacional
seguirá ofreciendo suministros y equipos médicos
y farmacéuticos a los hospitales locales.
“Les proporcionamos muchas muletas, vendas e intravenosas.
Actualmente, uno de nuestros objetivos es impartir formación
a los voluntarios locales de la Cruz Roja que trabajan en el
depósito donde los equipos rotan cada 10 días”,
explica Selman Bernardi, experto en logística médica
de la Federación Internacional.
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Tim
Keenan, durante una operación quirúrgica
en el hospital Panti Rapih de Yogyakarta. La paciente
presentaba varias fracturas en las caderas y, sin el material
ortopédico de la Cruz Roja Australiana, no se le
hubiera podido salvar. (p14176)
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El
Dr. Imam y un voluntario de la Cruz Roja Japonesa en el
hospital de campaña de Pundong que reemplazará
por algunos meses el centro de salud destruido por el
terremoto. (p14173)
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Material
ortopédico, donado por la Cruz Roja Australiana.
(p14174)
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Un
médico francés trata a una víctima
del terremoto en el hospital de campaña de Klaten.
(p14175)
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Una
voluntaria de la Cruz Roja de Hong Kong en el hospital
de campaña de Panjangrejo. (p14172)
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