La
tarde había estado calurosa y nublada, pero acababa de
empezar a llover a cántaros. Aris Ningrawee no se cobijó
y afrontó la lluvia en espera de los funcionarios de
la Cruz Roja Tailandesa. Otros 19 granjeros de peces como él
vinieron a su encuentro en Baan Khao Nok. Algunos llegaron en
bote hasta la orilla y otros a pie desde el pueblo porque los
visitantes les ofrecerían 500 peces y la posibilidad
de recobrar sus medios de subsistencia.
Los funcionarios de la Cruz Roja Tailandesa llegaron en un camión
cargado de grandes recipientes de plástico llenos de
Pla Ga Phong Khao (róbalo blanco). Los beneficiarios
hicieron cola para recibir la cantidad de peces que criarán
hasta que sean suficientemente grandes para venderlos.
Baan Khao Nok, en la provincia de Phang Nga, no fue demasiado
golpeado por el tsunami de diciembre de 2004. No hubo muertos
ni casas dañadas, pero todas las granjas de cría
de róbalos fueron destruidas y con ellas se esfumaron
los medios y las esperanzas de ganarse la vida.
Financiado por el Programa de Recuperación del Tsunami
de la Federación Internacional, este proyecto abarca
Phang Nga, Phuket, Trang, Satun, Krabi y Ranong, provincias
de la costa meridional de Tailandia afectadas por el tsunami.
El presupuesto del proyecto asciende a unos 11 millones de baht.
“Los peces que nos dieron son una enorme ayuda para nosotros.
Es mucho más útil que darnos dinero. Tendremos
trabajo y algo que hacer para ganarnos la vida. Y cuanto más
peces tengamos para criar, más dinero podremos ganar”,
comenta Aris.
“Antes no tenía deudas y podía ahorrar de
20.000 a 30.000 baht por mes. Ahora, yo y otros vecinos tenemos
enormes deudas. La situación es aún peor porque
el precio que nos pagan por el róbalo bajó casi
la mitad y segimos teniendo los mismos gastos de combustible
y de crianza para los peces.”
Cada granjero de peces recibió 20.000 baht del Departamento
de Pesca a título de indemnización de los daños
sufridos. El dinero tardó seis meses en llegar y se gastó
rápidamente para reconstruir las jaulas flotantes y el
equipo de pesca.
Antes del desastre, estos granjeros vendían el pescado
a intermediarios que ahora lo compran en el estedel país
o en el extranjero. “El mercado es cada vez más
competitivo. Sobre todo porque el róbalo de Indonesia
y Viet Nam es mucho más barato. Solíamos vender
unos 1.000 por mes, pero, ahora, no más de 500”,
explica Aris.
“Los peces son nuestro medio de subsistencia. No sabría
hacer otra cosa.”
Ya se han entregado uno 8.000 peces a granjeros de Baan Khao
Nok y Huay Mai Pai, un pueblo cercano. Se trajeron de la provincia
de Krabi y se distribuyeron en tres etapas. En cada una de ellas
se verificaron para garantizar que fueran de buena calidad y
pudieran sobrevivir en agua de mar.
Esos 11 millones de baht no son mucho, si se piensa que el proyecto
abarca a todos los granjeros de las zonas afectadas por el tsunami.
Tan solo para Kao Yao Noi y Kao Yao Yai, provincia de Trang,
el costo asciende a 1.500.000 baht.
“Estoy contenta y complacida con este proyecto”,
afirma Susanna Soderstrom, Coordinadora del Programa de Recuperación
del Tsunami en Tailandia, que representa a la Federación
Internacional en la distribución, y añade: “Cumple
con dos objetivos: darles de qué ocuparse y facilitarles
una actividad sostenible a largo plazo que les permita salir
adelante. Esperamos que los peces ayuden a los granjeros y sus
familias.”
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Financiado
por el Programa de Recuperación del Tsunami de
la Federación Internacional, este proyecto abarca
Phang Nga, Phuket, Trang, Satun, Krabi y Ranong, las provincias
de la costa afectadas por el tsunami. Este es el pueblo
de pesca de Baan Khao Nok en Phang Nga. (p14223)
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Baan
Khao Nok, en la provincia de Phang Nga, no fue demasiado
golpeado por el tsunami de diciembre de 2004. No hubo
muertos ni casas dañadas, pero todas las granjas
de cría de róbalos fueron destruidas y con
ellas se esfumaron las esperanzas y los medios de ganarse
la vida. (p14219)
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Los
funcionarios de la Cruz Roja Tailandesa llegaron en un
camión cargado de grandes recipientes de plástico
llenos de Pla Ga Phong Khao (róbalo blanco). Los
beneficiarios hicieron cola para recibir la cantidad de
peces que criarán hasta que sean suficientemente
grandes para venderlos. (p14225)
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Ya
se han entregado unos 8.000 peces a granjeros de peces
de Baan Khao Nok y Huay Mai Pai, un pueblo cercano. (p14220)
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Un
grupo de granjeros de peces con los funcionarios de la
Cruz Roja Tailandesa en Baan Khao Nok. “Ofrecernos
peces es mucho más útil que darnos dinero.
Esto nos ayuda mucho en la inversión a largo plazo.
Tendremos un trabajo y algo que hacer para ganarnos la
vida. Y cuanto más peces tengamos para criar, más
dinero podremos ganar”, comentó uno de ellos.
(p14224)
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