A
última hora de la tarde del 11 de agosto, el convoy de
las Naciones Unidas, seguido por cientos de coches cargados
de civiles, se dirigía hacia el norte. Había partido
de Marjazoun, en el sur del Líbano, y su destino era
Rashaya. En el pueblo de Kehfraya fue alcanzado por disparos
de la fuerza aérea israelí.
Cuando la Cruz Roja Libanesa recibió la noticia de lo
ocurrido, varias de sus ambulancias abandonaron la estación
de Zahle para acudir rápidamente al lugar de los hechos.
Al llegar, Mikhael se bajó de su ambulancia para asistir
a una persona herida. En una nueva ofensiva aérea le
alcanzaron y mataron. En el ataque murieron 6 personas y 31
resultaron heridas.
Mikhael Jbayleh tenía 34 años, estaba casado y
tenía un niño de tres años y un bebé
de siete semanas. Había trabajado como voluntario para
la Cruz Roja Libanesa durante 10 años y estaba especializado
en la prestación de primeros auxilios en situaciones
de emergencia. Era jefe de equipo en la filial de Zahle, en
el valle de Bekaa. “Era un voluntario dinámico,
motivado y entregado a su trabajo,” recuerda Sami Al Dahdah,
Presidente de la Cruz Roja Libanesa. “Trabajaba casi todas
las noches y ejecutó muchas misiones en el sur del país.
Le vamos a echar de menos mucho, mucho.”
El 13 de agosto se juntaron en Zahle alrededor de 100 vehículos
de la Cruz Roja de todo el Líbano, incluidas ambulancias,
para el funeral del Mikhael. Cientos de voluntarios de todo
el país acudieron para despedirse de él por última
vez. La ambulancia con los restos mortales de Mikhael dirigió
la procesión de vehículos desde la estación
de Zahle, hacia el norte, hasta Riyak, la ciudad natal de Mikhael
en el valle de Bekaa. Miles de personas se agolpaban en los
bordes de las carreteras de los pueblos para saludar al convoy.
Daban palmas y arrojaban arroz, como se hace en el Líbano
cuando alguien muere demasiado joven.
A su llegada a Riyak, parientes y compañeros de Mikhael
portaron el féretro, cubierto con una bandera de la Cruz
Roja, a la iglesia para el funeral. Después de los discursos
del alcalde y de representantes de la Cruz Roja Libanesa, Mikhael
recibió, a título póstumo, la Medalla al
Valor de la Cruz Roja Libanesa y fue enterrado posteriormente
en el cementerio de la ciudad.
“Fue un funeral muy conmovedor,” observó
Knut Kaspersen, representante de la Federación en el
Líbano. “Todos rendimos homenaje no sólo
a la valentía y dedicación de Mikhael, sino, a
través de él, a todos los voluntarios de la Cruz
Roja Libanesa que trabajaron infatigablemente en unas condiciones
tan peligrosas durante las hostilidades para asistir a personas
heridas, desplazadas y vulnerables.”
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Mikhael
Jbayleh tenía 34 años, estaba casado y tenía
un niño de tres años y un bebé de
siete semanas. Había trabajado como voluntario
para la Cruz Roja Libanesa durante 10 años y estaba
especializado en la prestación de primeros auxilios
en situaciones de emergencia. Era jefe de equipo en la
filial de Zahle, en el valle de Bekaa. (p14614)
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A
su llegada a Riyak, parientes y compañeros de Mikhael
portaron el féretro, cubierto con una bandera de
la Cruz Roja, a la iglesia, para el funeral. (p14615)
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