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Tiempos más saludables, gracias a un proyecto de saneamiento en las Maldivas
18 de agosto de 2006
Texto y fotos de Joe Lowry, delegado de información de la Federación Internacional en las Maldivas
"La Federación Internacional es una verdadera amiga de las Maldivas", declaró Ahmed Abdullah, Ministro de Agua y Medio Ambiente, cuando dio la primera palada simbólica en el suelo arenoso durante la ceremonia inaugural de las obras de la primer sistema de alcantarillado de la isla de Maafushi.

"Ustedes nos están ayudando a reconstruirnos una vida mejor y nos han dado nuevas esperanzas. Celebramos este notable ejemplo de espíritu humanitario que trasciende todas las fronteras”, añadió.

La minúscula isla de Maafushi, en el Océano Índico, tiene 1.200 habitantes y fue gravemente castigada por el tsunami de diciembre de 2004, que obligó a desplazarse a la décima parte de la población de Maldivas.

Además de destruir casi todos los edificios, la ola destrozó el pequeño depósito de agua dulce y el rudimentario sistema de alcantarillado. Hoy, 19 meses después, casi todas las casas fueron reconstruidas o reemplazadas, 14 de ellas por la Federación Internacional, y se iniciaron las obras del nuevo sistema de alcantarillado, financiado conjuntamente por la Cruz Roja Estadounidense y la Cruz Roja Irlandesa.

Este proyecto forma parte de un programa valorado en 7.500.000 dólares en el que se construirán o repararán cientos de casas de tres islas que se conectarán al sistema de alcantarillado. La filial de Hong Kong de la Cruz Roja China también es asociada en la isla meridional de Gan donde la Cruz Roja Francesa construye casas para los desplazados por el tsunami.

"Esta es una verdadera primicia para nosotros. La Federación ha construido sistemas de alcantarillado municipal, entre otros en Turquía, después de los terremotos de finales de la década de 1990, pero esta es la primera vez que vamos a construir un pequeño pozo de tratamiento de aguas cloacales como éste en las islas”, comenta Jerry Talbot, Jefe de la Delegación de la Federación Internacional en Maldivas.

“Este es el comienzo de una nueva etapa en Maldivas, que no ha escatimado esfuerzos de recuperación desde el tsunami de 2004.”

Maafushi tiene tan solo 260 metros de ancho y se puede recorrer a pie en menos tiempo del que lleva leer este artículo. El tsunami la sumergió por entero en cinco minutos y no es sorprendente que algunos residentes mayores, como Aminath Aboobaker, de 70 años, recuerden aquel día con lujo de detalles.

"Estaba barriendo las calles cuando oí un cuervo dar tal graznido que enseguida me di cuenta que algo pasaba”, recuerda con la mirada fija en el tranquilo mar azul, el mismo mar que 19 meses atrás sembró tanta destrucción en la isla.

“Me fui para casa y tuve la impresión que el cuervo me había seguido... estaba sentada allí y seguía oyéndolo graznar y graznar. Entonces, sentí que algo malo iba a suceder, salí corriendo y vi el agua atravesar los palmares”, cuenta.

“Vi a un niño en la calle y le aferré la mano. El agua había llegado casi a la mezquita, en medio de la isla, la ola nos arrastró, pero, por suerte, sólo hasta la mezquita donde estábamos a salvo. Pocos minutos después, el agua empezó a bajar.”

Adam Ali, un vecino mayor que ella, estaba trabajando en la carpintería del centro turístico de una isla cercana, cuando la ola embistió.

“Nunca lo olvidaré. Había agua por todos lados. Luego, la marea volvió a subir. Nos dijeron que no entráramos en ningún edificio porque se nos podía venir encima. Entonces, nos llegó la noticia de que nuestra propia isla también había sido castigada”, cuenta.

“Estaba muy preocupado por mi familia… tengo nueve hijos y 30 nietos y recién pude conseguir una barca para volver Maafushi bien entrada la noche. Todos estaban bien y se ayudaban mutuamente.”

Ambos ancianos dicen que desde el tsunami, las aguas servidas vuelven a subir a los inodoros y que el agua subterránea, antes pura y dulce, tiene un gusto salobre y huele mal. Por eso, están contentos de que hayan empezado las obras de alcantarillado y agradecidos con los donantes privados que sufragaron los costos.

En su alocución a los isleños, el Ministro de Agua y Medio Ambiente se hizo eco de ese “magnánimo agradecimiento”, pero advirtió que “la luna de miel había terminado”.

“No podemos seguir buscando y obteniendo ayuda externa. Tenemos que trabajar duro para abrirnos camino nosotros mismos”, afirmó Ahmed Abdullah.

El PIB de Maldivas disminuyó de dos tercios en 2005 debido a la caída de los ingresos que generan la pesca y el turismo, y al aumento de los gastos.

No obstante, la economía se reactivó considerablemente en 2006. Se prevé que de aquí a 2010, las islas recibirán 1.000.000 de turistas y que en 2007, el crecimiento económico será del 18 por ciento.

La Federación Internacional y seis Sociedades Nacionales asociadas obran por ayudar al pueblo de Maldivas en el camino de la recuperación para lo cual apoyan: la construcción y reparación de infraestructuras y viviendas; proyectos de agua y saneamiento; sistemas de gestión de desechos, y actividades relacionadas con los medios de subsistencia, la gestión de desastres y la labor con los desplazados.
En la ceremonia inaugural, Ahmed Abdullah, Ministro de Agua y Medio Ambiente, y Jerry Talbot, Jefe de la Delegación de la Federación Internacional en Maldivas, dieron las simbólicas paladas iniciales de un ambicioso programa de alcantarillado municipal en cuatro islas de las Maldivas. (p14498)
En la ceremonia inaugural, Ahmed Abdullah, Ministro de Agua y Medio Ambiente, y Jerry Talbot, Jefe de la Delegación de la Federación Internacional en Maldivas, dieron las simbólicas paladas iniciales de un ambicioso programa de alcantarillado municipal en cuatro islas de las Maldivas. (p14498)

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El sistema suplementario (planta de desalinación) que instalará la Federación Internacional en la isla de Thulusdhoo, abastecerá de agua potable a 5.000 personas. La Cruz Roja Irlandesa es la principal donante de este programa en el que se instalarán sistemas de alcantarillado en cuatro de las islas Maldivas. (p14494)
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Casas construidas por la Federación Internacional en la isla de Kudahuvadhoo. Todas se conectarán al sistema de alcantarillado, financiado por la Cruz Roja Irlandesa, y contarán con un tanque para almacenar agua de lluvia.
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