Más
de 18 meses después que el tsunami devastara la provincia
de Aceh, Indonesia, los damnificados comienzan una nueva vida
con una perspectiva más filosófica y la determinación
de salir adelante y superar la traumática experiencia.
“La vida es según se toma. Debemos aprender a aceptar
las cosas como vienen porque si no, seremos prisioneros para
siempre de nuestra trágica experiencia y nos apiadaremos
más de nosotros mismos”, afirma Darnita en su casa
transitoria bien ordenada, alfombrada y equipada de electrodomésticos,
donde también hay copas, platos, flores de brillantes
colores y fotos de familiares que sonríen desde la pared,
todo lo cual traduce su actitud positiva frente a la vida.
Darnita, de 38 años, perdió su casa en el tsunami.
Desde entonces, ella y su familia, como muchas otras, vivieron
en tiendas de campaña por más de 18 meses.
Ahora, Darnita disfruta de la comodidad de su refugio transitorio
con su esposo y sus tres hijos mientras se termina de construir
su vivienda permanente.
Estos refugios de estructura de metal y madera – proporcionados
por la Federación Internacional en asociación
con la Cruz Roja Indonesia (PMI), otras 32 Sociedades Nacionales
de la Cruz Roja y la Media Luna Roja, más otras organizaciones
humanitarias – sirven para colmar la brecha entre las
tiendas de campaña y las viviendas permanentes.
“Casa grande o casa chica da igual. El hogar es el sitio
donde uno vive tranquilo, disfruta de las simples alegrías
de la vida familiar, duerme bien y se levanta con ánimos
para encarar un nuevo día”, añade Darnita
que antes del tsunami vivía en una casa de tres dormitorios.
“Hago lo mejor que puedo con lo que tengo”, prosigue
y señala que incluso adornaba con flores y nuevas chucherías
la tienda de campaña donde vivían. “Trato
que todo luzca bien y bonito porque así, yo también
me siento bien. Estamos agradecidos y contentos con nuestra
nueva. Nos sentimos bien y al seguro.”
Diplomada y aficionada al canto y la decoración de interior,
Darnita prefiere comprar, vender y negociar diversos artículos
que van de ropa a electrodomésticos, lo que complementa
los ingresos de su marido que es conductor y contribuye a que
los hijos sigan yendo a la escuela.
“La educación de nuestros hijos es nuestra prioridad.
Estoy contenta porque en la escuela les va bien”, comenta
mientras saca un sobre de un cajón y nos muestra las
medallas de sus hijos que logró rescatar de las ruinas
de su casa.
“Mi hija de 11 años quiere ser médico; el
varón de nueve, piloto, el más chico, de seis,
soldado”, nos cuenta Darnita mientras nos los va señalando
en una foto y acota que ella y su marido harán cuanto
esté a su alcance para que los sueños de sus hijos
se realicen.
“Ni siquiera el tsunami puede impedir la realización
de esos sueños”, asevera Darnita y nos muestra
el uniforme que le gusta usar a su hijo menor para hacer de
soldado cuando juega con sus amigos.
Darnita también es una líder comunitaria que considera
a sus vecinos como si fueran de la familia. Nos habla de sus
planes para ayudarles, en particular a las mujeres, a adquirir
competencias que les ayuden a recobrar la confianza y ganarse
la vida.
Con apoyo de la Cruz Roja Indonesia y la Cruz Roja Australiana
– que están al frente de la construcción
de los 203 refugios transitorios del estadio de Banda Aceh donde
viven actualmente – Darnita dice que organizarán
cursos de costura, bordado, manualidades, arreglos florales
y administración de pequeñas empresas.
Las mujeres también adquirirán nociones de atención
básica de salud, saneamiento ambiental, jardinería
y decoración de interior “para hacer de esta comunidad
un mejor lugar donde vivir”.
Además, le enseñarán a los niños
a cantar, bailar danzas tradicionales, dibujar y leer poesías
como hacen sus propios hijos.
“Queremos velar por la felicidad de las familias porque
si las familias son felices la comunidad también lo es”,
recalca.
Darnita reconoce que organizar a la gente no es fácil,
pero con confianza dice que tiene un truco para hacerlo: “véanlo”.
Entonces, enciende el karaoke, pone un disco, toma el micrófono
y entona una canción de amor muy popular. Antes que termine
la segunda canción ya hay gente a su alrededor que no
tarda en unirse a ella y cantar para alegrar su corazón.
A medida que los vecinos se van pasando el micrófono,
Darnita sonríe y dice: “Si empieza bien, el resto
será fácil.”
Para demostrarlo, le pide a un grupo de mujeres que se acerque
a un rincón de la casa donde les muestra un arreglo de
flores que hizo. Tras recibir instrucciones detalladas, cada
mujer trata con entusiasmo de hacer uno. “Ey, puedo hacerlo.
Es más fácil de lo que pensaba”, dice una
de ellas.
Darnita nos mira y nos hace una guiñada: “¿Vieron?
¿Qué les decía?”
Darnita no es excepción en Aceh donde muchos damnificados
como ella están dispuestos a reconstruir su vida, su
familia y su comunidad.
Habiendo terminado de construir 10.000 refugios transitorios
en más de 200 pueblos de Aceh y la isla de Nias, y con
otros 10.000 en construcción, la Cruz Roja y la Media
Luna Roja amplían su programa comunitario para respaldar
iniciativas de beneficiarios luchadores como Darnita.
Entre otros programas está el financiado por la Cruz
Roja Irlandesa que incluye charlas en la radio, boletines y
avisos comunitarios con el objetivo de ofrecer un foro para
mejorar el flujo de información entre los beneficiarios,
la Cruz Roja y la Media Luna Roja y que estas últimas
puedan proseguir su misión de salvar y mejorar vidas.
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Darnita
quiere que su casa luzca bonita sea del tamaño
que sea. (p14464)
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Ade
Syaujol, que tiene seis años y de grande quiere
ser soldado, muestra su talento de cantante para deleite
de la audiencia. (p14468)
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Los
vecinos que perdieron sus medios de subsistencia en el
tsunami emprenden negocios a pequeña escala tales
como la compra y venta de ropa, para sufragar sus necesidades
diarias. (p14466)
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Todas
las tardes, después de la escuela, a los niños
les encanta ir a columpiarse bajo el árbol que
está frente al refugio transitorio. (p14467)
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La
Federación Internacional, con la Cruz Roja Indonesia
y la Cruz Roja Australiana al frente, entregó 369
refugios transitorios a familias desplazadas que habían
vivido más de 18 meses en tiendas de campaña
desde que sobreviniera el desastre. (p14465)

Más de 18 meses después del tsunami, la
Federación Internacional, terminó de construir
10.000 refugios transitorios, entre ellos, los 203 a cargo
de la Cruz Roja Indonesia y la Cruz Roja Australiana en
el estadio de Banda Aceh. Otros 10.000 están en
construcción en otros pueblos de Aceh y la isla
de Nias. Al equipo encargado de la construcción
de los refugios transitorios en Aceh, dirigido por Corinne
Treherne (en medio), le complace que los beneficiarios
estén contentos con sus nuevas casas tras haber
vivido más de 18 meses en tiendas de campaña.
(p14470)
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