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Yogyakarta: unas sencillas herramientas ayudan notablemente a los supervivientes del terremoto en la reconstrucción
22 de septiembre de 2006
Phil Vine, Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja
El día en que los contenedores azules, con forma de tambor, llegan al pueblo de Semoyo, en las montañas al sur de Yogyakarta, es un día de alivio y aventura. La gente abre los contenedores como si fueran cajas de bombones, y extrae palas, palancas, alicates, martillos, sierras, cinceles, alambre y clavos.

Después, sacan carretillas rojas, en piezas. Habitantes del pueblo y voluntarios de la Cruz Roja Indonesia se sientan en el suelo, bajo unos árboles, y comienzan a montar las piezas con cara de concentración, mientras a los niños les entra la risa.

Durante dos meses, los supervivientes de la zona de Yogyakarta han estado retirando los restos de sus viviendas, destruidas por el terremoto del 27 de mayo. Su objetivo ha sido amontonar los ladrillos y baldosas que no resultaron dañados, para reutilizarlos antes de que empiece la temporada de monzones, en este mes.

Para muchas personas, las herramientas para la reparación de viviendas suministradas por la Federación Internacional y financiadas por el Servicio de Ayuda Humanitaria de la Comisión Europea (ECHO) marcan la diferencia entre un refugio seguro o la miseria. Con las lluvias, y sin un techo sobre sus cabezas, la gente haría frente a un mayor riesgo de aparición de enfermedades respiratorias, dengue y paludismo.

La Cruz Roja Indonesia, con el apoyo de la Federación Internacional, ha distribuido cajas de herramientas a 100.000 familias afectadas por el terremoto que causó 5.800 víctimas mortales y dejó sin hogar a un millón de personas.

Después de descargar la camionada de contenedores azules, un coordinador de la Cruz Roja Indonesia va nombrando a las familias del pueblo que figuran en su lista. Las familias esperan pacientemente a que llegue su turno. Cada cinco familias reciben una caja de herramientas.

La persona que firma el recibo se responsabiliza de las herramientas que, de acuerdo con la costumbre javanesa de "gotong royong", serán utilizadas para ayudar en primer lugar a las personas más vulnerables del pueblo.

“En otros sitios del mundo siempre presentamos este tipo de autoayuda como ideal, pero aquí es una realidad,” observa Cristina López Fuentes, Coordinadora de Socorro de la Federación Internacional en Yogyakarta.

“Fue idea de la Cruz Roja Indonesia… sin ella, no podríamos distribuir 5.000 cajas a la semana," añade.

Aquí no se desperdicia nada. Los tambores, una vez vaciados, se utilizarán para recoger y almacenar agua.

Las cajas de herramientas tienen un coste algo inferior a 125 francos suizos (100 dólares EE. UU./78 euros), pero sirven para reparar, potencialmente, cinco o más viviendas.

“En dos semanas, la gente puede construir una vivienda," explica López Fuentes. “Ellos deciden qué familia empieza.”

El proyecto de distribución de herramientas es sólo uno de los proyectos que la Cruz Roja Indonesia ejecuta en la región de Yogyakarta, respaldada por una contribución del ECHO de 3 millones de francos suizos (2,4 millones de dólares EE. UU./1,9 millones de euros).

“Los indonesios son encantadores... nunca se oye una palabra negativa de ellos," observa López Fuentes. “Antes de que se distribuyeran las cajas de herramientas, pregunté a una habitante del pueblo qué era lo que más necesitaba, y me contestó ‘Lo que nos puedan dar’.”

Tres mujeres recogen su caja de herramientas. Una de ellas saca un largo sarong, con el que envuelve el tambor. Las otras dos se echan el tambor a la espalda.

Empiezan a ascender por la ladera hacia lo que ha quedado de sus casas, riéndose, diciendo adiós con la mano, con tremendas ganas de reconstruir sus viviendas y sus vidas.
El día en que los contenedores azules, con forma de tambor, llegan al pueblo de Semoyo, en las montañas al sur de Yogyakarta, es un día de alivio y aventura. (p14708)
El día en que los contenedores azules, con forma de tambor, llegan al pueblo de Semoyo, en las montañas al sur de Yogyakarta, es un día de alivio y aventura. (p14708)
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Tres mujeres recogen su caja de herramientas. Una de ellas saca un largo sarong, con el que envuelve el tambor. Las otras dos se echan el tambor a la espalda. (p14699)
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La Cruz Roja Indonesia, con el apoyo de la Federación Internacional, ha distribuido cajas de herramientas a 100.000 familias afectadas por el terremoto que causó 5.800 víctimas mortales y dejó sin hogar a un millón de personas. (p14698)
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