El
día en que los contenedores azules, con forma de tambor,
llegan al pueblo de Semoyo, en las montañas al sur de
Yogyakarta, es un día de alivio y aventura. La gente
abre los contenedores como si fueran cajas de bombones, y extrae
palas, palancas, alicates, martillos, sierras, cinceles, alambre
y clavos.
Después, sacan carretillas rojas, en piezas. Habitantes
del pueblo y voluntarios de la Cruz Roja Indonesia se sientan
en el suelo, bajo unos árboles, y comienzan a montar
las piezas con cara de concentración, mientras a los
niños les entra la risa.
Durante dos meses, los supervivientes de la zona de Yogyakarta
han estado retirando los restos de sus viviendas, destruidas
por el terremoto del 27 de mayo. Su objetivo ha sido amontonar
los ladrillos y baldosas que no resultaron dañados, para
reutilizarlos antes de que empiece la temporada de monzones,
en este mes.
Para muchas personas, las herramientas para la reparación
de viviendas suministradas por la Federación Internacional
y financiadas por el Servicio de Ayuda Humanitaria de la Comisión
Europea (ECHO) marcan la diferencia entre un refugio seguro
o la miseria. Con las lluvias, y sin un techo sobre sus cabezas,
la gente haría frente a un mayor riesgo de aparición
de enfermedades respiratorias, dengue y paludismo.
La Cruz Roja Indonesia, con el apoyo de la Federación
Internacional, ha distribuido cajas de herramientas a 100.000
familias afectadas por el terremoto que causó 5.800 víctimas
mortales y dejó sin hogar a un millón de personas.
Después de descargar la camionada de contenedores azules,
un coordinador de la Cruz Roja Indonesia va nombrando a las
familias del pueblo que figuran en su lista. Las familias esperan
pacientemente a que llegue su turno. Cada cinco familias reciben
una caja de herramientas.
La persona que firma el recibo se responsabiliza de las herramientas
que, de acuerdo con la costumbre javanesa de "gotong royong",
serán utilizadas para ayudar en primer lugar a las personas
más vulnerables del pueblo.
“En otros sitios del mundo siempre presentamos este tipo
de autoayuda como ideal, pero aquí es una realidad,”
observa Cristina López Fuentes, Coordinadora de Socorro
de la Federación Internacional en Yogyakarta.
“Fue idea de la Cruz Roja Indonesia… sin ella, no
podríamos distribuir 5.000 cajas a la semana," añade.
Aquí no se desperdicia nada. Los tambores, una vez vaciados,
se utilizarán para recoger y almacenar agua.
Las cajas de herramientas tienen un coste algo inferior a 125
francos suizos (100 dólares EE. UU./78 euros), pero sirven
para reparar, potencialmente, cinco o más viviendas.
“En dos semanas, la gente puede construir una vivienda,"
explica López Fuentes. “Ellos deciden qué
familia empieza.”
El proyecto de distribución de herramientas es sólo
uno de los proyectos que la Cruz Roja Indonesia ejecuta en la
región de Yogyakarta, respaldada por una contribución
del ECHO de 3 millones de francos suizos (2,4 millones de dólares
EE. UU./1,9 millones de euros).
“Los indonesios son encantadores... nunca se oye una palabra
negativa de ellos," observa López Fuentes. “Antes
de que se distribuyeran las cajas de herramientas, pregunté
a una habitante del pueblo qué era lo que más
necesitaba, y me contestó ‘Lo que nos puedan dar’.”
Tres mujeres recogen su caja de herramientas. Una de ellas saca
un largo sarong, con el que envuelve el tambor. Las otras dos
se echan el tambor a la espalda.
Empiezan a ascender por la ladera hacia lo que ha quedado de
sus casas, riéndose, diciendo adiós con la mano,
con tremendas ganas de reconstruir sus viviendas y sus vidas.
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El
día en que los contenedores azules, con forma de
tambor, llegan al pueblo de Semoyo, en las montañas
al sur de Yogyakarta, es un día de alivio y aventura.
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Después,
sacan carretillas rojas, en piezas. Habitantes del pueblo
y voluntarios de la Cruz Roja Indonesia se sientan en
el suelo, bajo unos árboles, y comienzan a montar
las piezas con cara de concentración, mientras
a los niños les entra la risa. (p14705)
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Tres
mujeres recogen su caja de herramientas. Una de ellas
saca un largo sarong, con el que envuelve el tambor. Las
otras dos se echan el tambor a la espalda. (p14699)
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La
Cruz Roja Indonesia, con el apoyo de la Federación
Internacional, ha distribuido cajas de herramientas a
100.000 familias afectadas por el terremoto que causó
5.800 víctimas mortales y dejó sin hogar
a un millón de personas. (p14698)
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