Un
año después del devastador terremoto de Pakistán,
los negocios de Abdul Hameed, que construye refugios y edificios
con chapas onduladas de hierro galvanizado, prosperan.
Durante el último año, la construcción
de “municipios de chapas onduladas de hierro galvanizado”,
que han surgido como hongos en pleno proceso de reconstrucción,
ha aumentado de manera impactante. A medida que se acerca un
nuevo invierno, la demanda de chapas para los techos y para
revestir los laterales de los edificios no hace sino crecer.
Para Abdul, de 20 años y habitante del pequeño
pueblo de Narrah, cerca de Balakot, en la Provincia de la Frontera
del Noroeste, es posible que los negocios florezcan, pero cuando
reflexiona sobre el primer aniversario del desastre queda claro
que sus heridas emocionales no están, ni mucho menos,
curadas.
“Parece que ocurrió ayer… Nunca podremos
olvidar el sufrimiento que trajo a nuestro pueblo,” dice
Abdul. “Lo recordaremos, siempre, como una terrible realidad.”
Como consecuencia del terremoto de 7,6 grados murieron 73.000
personas, entre ellas al menos 30.000 niños. Además,
en aquel fatídico día 40.000 niños quedaron
huérfanos.
No obstante, se han hecho buenos progresos en los 12 meses desde
que ocurriera el desastre. La Federación Internacional
de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja ha trabajado
con la Media Luna Roja de Pakistán en el marco de una
impresionante acción de socorro, recuperación
y reconstrucción.
Si bien la fase de socorro puede considerarse un éxito,
y el pasado invierno no se produjo la tan temida segunda ola
de muertes, muchos supervivientes siguen siendo altamente vulnerables
cuando se avecina su segundo invierno después del terremoto.
Abdul ha terminado la reconstrucción para él mismo,
su madre y sus cuatro hermanos, que pueden considerarse afortunados.
Se estima que 66.000 familias (aproximadamente 400.000 personas)
tendrán que hacer frente a las duras condiciones meteorológicas,
con bajas temperaturas, con sólo un refugio provisional
o semipermanente sobre sus cabezas.
Aunque no vivan en tiendas de campaña, sus refugios probablemente
no serán adecuados para garantizar su salud y comodidad
a lo largo del invierno.
La Federación Internacional, en colaboración con
las autoridades y otros organismos humanitarios, ha estado detectando
dónde se encuentran estas poblaciones vulnerables. La
Cruz Roja y la Media Luna Roja cuentan con planes de contingencia
para asistir a 13.500 familias en la Provincia de la Frontera
del Noroeste y en la zona de Cachemira administrada por Pakistán.
La ayuda incluirá 135.000 chapas onduladas de hierro
galvanizado, 13.500 paquetes con material de reparación
de refugios, 8.300 tiendas de campaña, 70.000 mantas,
40.000 edredones y 27.000 lonas impermeables.
Ello se suma a las 220.000 chapas y 22.000 paquetes de material
de reparación ya distribuidos por la Federación
Internacional y la Media Luna Roja de Pakistán en la
Provincia de la Frontera del Noroeste a lo largo del pasado
año.
Hanif Furrhman se encuentra en plena carrera contra el tiempo
para que su familia ampliada de 20 miembros pueda abandonar
las tiendas de campaña e instalarse en su nueva vivienda,
en el pueblo de Batkul, situado en lo alto de una empinada ladera
desde la que se divisa el serpenteante río Indus.
Su vivienda resultó completamente destruida por el terremoto,
pero ahora ha construido nuevas paredes de piedra y todo está
listo para colocar un techo de chapas onduladas de hierro galvanizado.
Hanif ha recibido ya la mayor parte de las 175.000 rupias pakistaníes
prometidas por el Gobierno como ayuda a la reconstrucción,
pero la construcción de su nuevo hogar ha sido un proceso
lento y difícil.
“Primero hubo numerosas réplicas y después
obteníamos el dinero lentamente," explica. "Además,
este verano hemos tenido inundaciones debidas a los monzones,
lo que ha provocado más retrasos.” Hanif espera
poder terminar la vivienda para su familia justo antes de que
llegue la nieve.
Entretanto, los habitantes del pueblo de Rashang, cerca de Banna,
en el valle de Allai, prevén intensas nevadas para este
invierno. Todavía es fácil ver las huellas del
terremoto: restos de edificios destruidos, viviendas mal arregladas
y montones de escombros por los alrededores del pueblo.
Muhammad Samar, voluntario de la Media Luna Roja de Pakistán,
explica que la gente está reconstruyendo sus viviendas
con chapas onduladas de hierro galvanizado, pero que el proceso
no ha concluido y posiblemente se produzcan migraciones forzosas
masivas hacia zonas más bajas del valle.
"En invierno hará un frío glacial, y aunque
siempre hay personas que abandonan la zona, si la reconstrucción
no ha terminado es posible que el 50 % de la población
se vea obligada a migrar temporalmente,” declara.
La Federación Internacional y la Media Luna Roja de Pakistán
están procurando contactar a varios consejos sindicales
para proporcionar refugio a 3.525 familias de la región
incluidas en el plan de contingencia.
Un año después de los catastróficos acontecimientos
del 8 de octubre de 2005, hay mucho que admirar en relación
con los logros alcanzados, pero no cabe la autocomplacencia
ni hay razón para ella teniendo en cuenta los miles de
supervivientes que afrontan un futuro incierto y que deberán,
en sólo unas pocas semanas, hacer frente a intensas nevadas
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Un
año después del devastador terremoto, se
estima que 66.000 familias afrontarán un segundo
invierno sin sus viviendas reconstruidas. (Fotografía:
Jakob Dall/Federación Internacional) (p14750)
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Las
comunidades de pueblos como Rashang, localizado por encima
de la línea de nieve, que todavía no han
concluido el proceso de reconstrucción pueden verse
obligadas a migrar masivamente a los valles para el invierno.
(Fotografía: John Tulloch/Federación Internacional)
(p14748)
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La
Federación Internacional y la Media Luna Roja de
Pakistán disponen de planes de contingencia para
proporcionar refugio este invierno a 13.500 familias.
Entre otros, distribuirán 135.000 chapas onduladas
de hierro galvanizado. (Fotografía: John Tulloch/Federación
Internacional) (p14749)
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