Shasikala
Dilrukshi, una escolar de 17 años, está sentada
en la veranda de su casa, enfrascada en la lectura de un libro.
Una sencilla escena, interpretada diariamente en todo el mundo.
Sin embargo, hace tan sólo dos meses, a Shasikala le
parecía inimaginable.
“Cuando me esforzaba por leer, se me llenaban los ojos
de lágrimas y me dolía la cabeza”, recuerda.
“En la escuela, incluso, no podía ver claramente
la pizarra. Tenía que pedir a mi amiga que me leyera
las anotaciones, porque yo no podía enfocarlas. Mi hermana
y yo compartíamos unas gafas, pues mi familia no podía
permitirse comprar unas para mí."
En una casa cercana a la de Shasikala vive la modista Jasintha
Fernando, de 37 años, que empezó a sentir dificultades
para ver cuando trabajaba en el extranjero. De vuelta en su
país, recibió unas gafas en el hospital de oftalmología
de Colombo, que la ayudaron a ver mejor y le permitieron continuar
trabajando. Pero después del tsunami de diciembre de
2004, en el que desaparecieron sus gafas y su medio de subsistencia,
Jasintha volvió a encontrarse en una situación
desesperada.
Actualmente, gracias al apoyo de la Cruz Roja Australiana y
la Organización Internacional para las Migraciones (OIM),
Shasikala es la orgullosa propietaria de unas gafas totalmente
nuevas. Ya no tiene dolores de cabeza y es capaz de seguir las
clases al ritmo de sus compañeros. También Jasintha
ha vuelto al trabajo y gana dinero después de haber recibido
unas gafas para sustituir las que perdió en el tsunami.
Hasta la fecha se han beneficiado del proyecto conjunto de la
Cruz Roja Australiana y la OIM miles de personas como Shasikala
y Jasintha. El objetivo del proyecto es tratar problemas de
la visión a través de la prestación de
servicios de optometría y oftalmología en seis
distritos afectados por el tsunami en el sur y el este de Sri
Lanka.
A finales de agosto de 2006 se habían examinado los ojos
de 50.000 personas y distribuido 40.000 gafas. Además,
se habían derivado 3.500 pacientes para someterles a
operaciones de cataratas.
“En el transcurso del proyecto esperamos realizar exámenes
oftalmológicos a alrededor de 100.000 personas, entregar
gafas a 75.000 y, posiblemente, derivar a más de 7.000
para operarlas de cataratas”, explica el Dr. Qasim Sufi,
Coordinador de Salud de la OIM en Sri Lanka.
El proyecto incluye el establecimiento de clínicas oftalmológicas
durante una o dos semanas en escuelas, templos y otros lugares
comunitarios de fácil acceso. Alrededor de un mes antes
de la instalación de las clínicas se avisa de
los servicios gratuitos en carteles y notas, y calesas de dos
ruedas con micrófonos y tiradas por vehículos
circulan por las calles para dar publicidad al proyecto.
Las clínicas están dirigidas por optometristas
con cualificación profesional para detectar problemas
de la visión, administrar tratamientos para infecciones
oculares, distribuir gafas y derivar a los pacientes a los hospitales
de distrito para su tratamiento ulterior (p. ej. operaciones
de cataratas).
Debido al éxito de las primeras campañas en los
distritos de Kalutara y Matara, el Ministerio de Salud utiliza
las clínicas como puntos de entrada para prestar diferentes
servicios como campañas de educación en materia
de VIH/SIDA, programas de nutrición e incluso servicios
de odontología.
Pero el proyecto no sólo atiende a las necesidades de
familias afectadas por el tsunami. A través del fortalecimiento
de la capacidad local encaminado a asegurar que también
en el futuro se atienda a las necesidades de atención
oftalmológica de la población, el proyecto contribuye
a la sostenibilidad a largo plazo del sistema de atención
de salud en Sri Lanka.
La Cruz Roja Australiana y la OIM ejecutan en los seis distritos
programas de formación para más de 230 enfermeras
y terapeutas ocupacionales especialistas en atención
oftalmológica, y para otros 200 trabajadores de atención
primaria oftalmológica y funcionarios médicos.
Además, las unidades de atención oftalmológica
de los hospitales de distrito recibirán equipos y suministros
médicos básicos para el diagnóstico y el
tratamiento de problemas oftalmológicos, mientras que
se educará a las comunidades en lo relativo a las principales
causas y la prevención de los problemas de la visión.
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Víctimas
más mayores del tsunami esperan su turno para el
examen oftalmológico. Prefieren esperar sentados
debajo de un cartel, en la sombra, mejor que en la cola.
(p14751)
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Una
niña en el examen oftalmológico. Los niños
y mayores esperan en diferentes colas y se les prestan
servicios adaptados a sus necesidades específicas.
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Una
larga cola de gente esperando para someterse a un examen
oftalmológico. En el día en que se tomó
la fotografía, ¡fueron examinadas más
de 1.500 personas! En la amplia aula de la escuela se
han instalado numerosas mesas para que los optometristas
cualificados realicen los exámenes. (p14753)
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