Jude
Perera pasea por su casa, que pronto estará terminada,
en el distrito de Kalutara, en el sur de Sri Lanka. Conversa
con el maestro de obras de la Cruz Roja sobre los últimos
toques a dar a las paredes exteriores. Abre el grifo del recientemente
instalado lavadero de su cocina para comprobar si el agua está
conectada, y mide concienzudamente el patio a un lado del edificio.
Esta casa de un extremo del nuevo asentamiento le fue asignada
a Jude por una razón especial: se le quería conceder
un patio lo suficientemente grande como para construir un gallinero,
que será el primer paso hacia su nueva granja avícola.
El objetivo era satisfacer sus necesidades especiales.
“Mi negocio principal es la venta de dulces ceilaneses
en la estación local de autobuses. Pero criar y vender
pollos me proporcionará ingresos adicionales. Eso es
lo que hacía antes de que el tsunami acabara con la mayor
parte de mis pollos”, explica.
En la parte baja de la colina, en el otro extremo del asentamiento,
un carpintero, David Fernando, inspecciona la casa que le han
asignado a él. Le han asignado esta casa en concreto
porque está junto a la calle principal, lo que le facilitará
transportar la madera y otros materiales a un pequeño
taller que espera establecer en el terreno adyacente a su casa.
Las experiencias de Jude y David ponen de manifiesto la importancia
de implicar a los supervivientes del tsunami en su propia recuperación.
Es necesario escuchar a la gente para saber qué necesita.
Según José Ignacio Millán, delegado de
construcción de la Cruz Roja Española, escuchar
a los beneficiarios y comunicarse con ellos durante la planificación
de las viviendas después del tsunami en Sri Lanka está
ayudando a la Cruz Roja a mejorar de manera decisiva la vida
de las familias afectadas.
“Para estas personas, para sus familias y para toda la
comunidad, estos pequeños detalles en nuestra planificación
tienen una enorme importancia”, explica. “El objetivo
es construir casas y, a la vez, ayudar a las personas a restablecer
sus anteriores medios de subsistencia."
Desde el principio del proyecto, la Cruz Roja Española
ha consultado a la comunidad. Se establecieron comités
comunitarios con representantes de los beneficiarios y se designó
a una persona en la Cruz Roja Española como enlace con
la comunidad. Periódicamente se realizan consultas y
se conversa con los comités sobre diferentes cuestiones
como la asignación de viviendas, la infraestructura comunitaria
en el asentamiento y las visitas de inspección de las
viviendas por parte de los propios beneficiarios.
La Cruz Roja trabaja con los comités para organizar,
además, proyectos de servicios comunitarios, conocidos
como "campañas shramadhana", en los que los
beneficiarios ayudan a los contratistas a construir la red de
alcantarillado o en otras actividades de construcción
en pequeña escala.
“Todo el proceso está estructurado para que los
beneficiarios puedan participar en el proceso de construcción
como comunidad, de manera que dirijan el esfuerzo de recuperación
y estén contentos con el resultado”, explica Amila
Suriyaratne, responsable del proyecto de la Cruz Roja encargada
de la obra.
Upashantha Perera, jefe de uno de los comités comunitarios,
lo resume de forma acertada: “Esto ha sido una nueva experiencia
para todos nosotros, y podemos estar orgullosos de haber participando
en la planificación y construcción de nuestras
viviendas y de nuestra comunidad."
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Jude
Perera explica las dimensiones que tendrá su nuevo
gallinero. La Cruz Roja Española ha consultado
a los beneficiarios durante todo el proyecto, velando
así por que sea considerada la opinión de
éstos en todas las etapas y por que sean atendidas
las necesidades especiales de los miembros de la comunidad.
(p14812)
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Unas
viviendas, a punto de ser terminadas, en el asentamiento
de Lagoswatte, distrito de Kalutara. En Kalutara, la Cruz
Roja Española ha construido nuevas viviendas para
70 familias, consultando desde el principio del proyecto
a la comunidad. Periódicamente se realizan consultas
y se conversa sobre diferentes cuestiones, incluidas la
asignación de viviendas, la infraestructura comunitaria
en el asentamiento, y las visitas de inspección
de las viviendas por parte de los propios beneficiarios.
(p14813)
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La
delegada de la Cruz Roja Española, Marta Alejano
Monge, nos habla de los donantes del proyecto de vivienda
Kalutara. Este proyecto de vivienda de la Cruz Roja Española
en Kalutara ha sido posible gracias a la generosidad de
los españoles que donaron dinero a la Cruz Roja
a través de mensajes de texto. Las empresas de
telefonía móvil españolas habían
aceptado donar 1 euro por mensaje. Después de más
de cinco millones de mensajes de texto, y de más
de cinco millones de euros, la Cruz Roja Española
mantiene el esfuerzo de recuperación en esta comunidad
afectada por el tsunami, en este caso a través
de la comunicación tradicional cara a cara, para
construir nuevas viviendas para 70 familias. (p14811)
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