Para
los damnificados por el tsunami, volver a su barrio o a su pueblo
supone retomar la vida normal. El pasado mes de mayo, 51 familias
de Sigli se instalaron en casas construidas por la Cruz Roja
Francesa. Otras 103 serán ocupadas en el correr de este
mes. La Cruz Roja Francesa tiene previsto realojar 317 familias
a fines de 2007.
“Doy gracias al Señor por habernos dado otra casa”,
dice la Sra. Mariani, sentada en un banco de bambú en
el porche de su nueva casa. Se mudó hace cinco meses
con su hijo de 22 años. El tsunami se llevó a
cuatro miembros de su familia. “Ahora, estoy feliz. Vivimos
más de un año en un campamento para desplazados
internos que el gobierno instaló a unos kilómetros
de aquí. No era fácil. Los baños estaban
sucios, el entorno era sucio, había hacinamiento y hacía
un calor sofocante. Nuestra nueva casa es preciosa y limpia”,
nos comenta.
Rizal y Pepi, su esposa, los vecinos de la casa de al lado,
amoblaron su nuevo hogar con gusto. “Fue un gran alivio
mudarnos aquí, pues mi mujer estaba embarazado. Dio a
luz hace dos meses”, nos cuenta Rizal, mientras balancea
la cuna donde duerme su hijita Nufus. “Hoy no trabajo
y me toca cuidarla.” Él mismo fabricó los
muebles de la nueva casa: la colorida biblioteca del estar,
los armarios de la cocina y el ropero del dormitorio. Afuera,
instaló un cerco de bambú. “Así tenemos
jardín y alrededor del costado plantaremos maíz”,
añade.
Después de un año y medio viviendo el día
a día, ahora, la pareja empieza a hacer planes de futuro.
“Si tuviera un poquito más de dinero, me gustaría
criar pollos y trabajar por cuenta propia. Por el momento, me
encargo de recursos humanos en una empresa de construcción,
pero quisiera ser trabajador independiente. Mi esposa está
aprendiendo a coser y quiere ser modista.” La televisión
está siempre prendida, incluso si nadie la mira. Pepi
plancha, porque la hermana de Rizal vino de visita y aprovechó
para lavar su ropa. La vida vuelve a la normalidad.
Benteng y Blang Paseh, los dos distritos donde la Cruz Roja
Francesa se comprometió a reconstruir casa ya tienen
el aspecto de barrios residenciales. “No hay tanto movimiento
como antes, porque murieron muchos vecinos, pero es bueno, volver
aquí”, afirma la Sra. Nurleni.
Ella vive con sus dos hijas y sus familias, ocho personas en
total, en una casa de 56 m2. “La casa que teníamos
antes era mucho más grande, pero también éramos
más. Algunos de mis hijos se fueron a vivir a otro lado
y mi marido y una de mis hijas murieron en el tsunami. Estamos
contentos de tener un techo sobre nuestras cabezas”, indica
la Sra. Nurleni.
“Aquí tenemos una verdadera vida y nuestro propio
cuarto; nada que ver con los campamentos”, añade
Hernita, su hija, que prepara la comida para toda la familia.
Al igual que muchos habitantes de Aceh, esta familia agrandó
la casa, extendido la pared trasera para que sirva de cocina.
“En Aceh, la cocina suele ser una pieza rudimentaria de
madera, separada de la casa para que el humo y los olores no
impregnen el estar y los dormitorios. Esa pieza no forma parte
del área donde se vive y sólo se utiliza para
cocinar. Por lo general, se deteriora rápidamente y se
reconstruye cada tres o cuatro años”, explica Xavier
Chanraud, Delegado de Reconstrucción de la Cruz Roja
Francesa.
Construir mejor y más rápido
Muy pronto, terminará la segunda fase de construcción
de 103 casas. “Buscamos constantemente mejoras técnicas.
Aquí la gente usa chapas acanaladas de hierro que se
herrumbran muy rápido, tienen un efecto invernadero y
no proporcionan aislamiento acústico. Descubrimos un
nuevo material, celulosa bituminizada, que ofrece un grado muy
satisfactorio de aislamiento térmico y acústico,
y no se herrumbra.”
La Cruz Roja Francesa estudia la posibilidad de llevar a cabo
la tercera fase, directamente, es decir, sin contratar una empresa
de construcción. “Compraremos el material necesario
para cada casa y entregaremos al beneficiario la suma que hace
falta para emplear a los trabajadores que se necesitan en cada
etapa de la construcción. Esto se puede hacer porque
el plano de la casa es relativamente simple y la gente de Aceh
conoce las técnicas. Esperamos reducir los costos de
construcción casi 30 por ciento, terminar las casas más
rápido y no tener que preocuparnos de los contratistas
porque, a veces, no es fácil tratar con ellos”,
puntualiza Xavier.
Desde 2005, la Cruz Roja Francesa viene participando en numerosos
programas de construcción en Sigli donde se construyeron
o rehabilitaron dos escuelas y 12 centros de salud. El programa
de reconstrucción de 317 casas proseguirá hasta
fines de 2007, y en el curso de este mes comenzará la
rehabilitación de otras cinco escuelas.
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Un
beneficiario delante de su casa recien construida por
la Cruz Roja Francesa en Sigli, donde 51 familias viven
desde mayo pasado en nuevas casas. Otros 103 pavillones
estarán terminadas hacia finales de novembre 2006.
en total, la Cruz roja Francesa prevée la construcción
de viviendas para 317 familias para finales de 2007. (p14895)
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Rizal
y su esposa Pepi han decorado su casa de 36 m2 : «Fue
un gran alivio cuando nos instalamos. Mi mujer estaba
embarazada, ha dado luz hace sólo dos meses."
Después de un año y medio pensando sólo
al día a día, esta pareja recomienza a pensar
en proyectos para el futuro. (p14896)
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Uno
de los hijos de la Sra. Nurleni pasa delante de la nueva
casa familiar construida por la Cruz Roja Francesa. Benteng
yBlang Paseh, los dos barrios de Sigli donde la Cruz Roja
Francesa ha construido casas se parecen ahora mucho más
a un barrio residencial. 154 casas han sido construidas:
"No está tan animado como antes, nos dice
la Sra Nurleni, una de las ancianas del lugar, muchos
vecinos fallecieron durente el tsunami, pero es bueno
volver aquí." (p14897)
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