Desde
1995, por mandato gubernamental, la Cruz Roja Libanesa (CRL)
es la principal proveedora de primeros auxilios y servicios
de ambulancia del país. Durante las hostilidades que
devastaron el Líbano entre mediados de julio y mediados
agosto, encaró el mayor reto de su trayectoria: suplir
las necesidades de urgencia de casi 4.000.000 de personas, entre
ellas, 800.000 desplazadas internas que huyeron a otras partes
del Líbano. Casi 200.000 huyeron a Siria.
Unos 5.000 voluntarios y todo el personal de la CRL fueron movilizados
de inmediato. Con extraordinario valor y en muchos casos, a
riesgo de su propia vida, todos ellos prestaron servicios clave
de ayuda de urgencia médica, primeros auxilios, rescate
y evacuación, atención primaria de salud, distribución
de suministros de socorro y bancos de sangre.
Por la protección que ofrece el emblema de la Cruz Roja
al personal médico y las ambulancias en virtud de los
Convenios de Ginebra, también se asignó a los
voluntarios la tarea de recuperar cadáveres, una primicia
para la CRL, pues la mayoría de las organizaciones estatales
y de la sociedad civil no tenía acceso a las zonas bombardeadas.
Era difícil enviar artículos de socorro y suministros
médicos, sobre todo al sur y el valle de Baka’a,
al este del país, principalmente, porque no se disponía
de vehículos todoterreno.
Además, varias ambulancias fueron alcanzadas por las
bombas israelíes y un voluntario de la CRL murió
mientras trataba de evacuar heridos.
Una vez terminado el conflicto, los esfuerzos se orientaron
a la reconstrucción y la ampliación de capacidades
y recursos de la CRL. Tras evaluar fortalezas y debilidades,
se constató que se necesitaba apoyo para los sectores
de vehículos, depósitos y logística. Mediante
su llamamiento, la Federación Internacional presta un
apoyo esencial en dichos sectores.
Durante las hostilidades, la CRL movilizó 210 vehículos
de su vetusta flota de ambulancias. La mayoría eran viejos
y la destrucción masiva de caminos y puentes planteaba
problemas de logística. La CRL solicitó asistencia
de emergencia y vehículos. El Comité Internacional
de la Cruz Roja (CICR), la Federación Internacional y
una serie de Sociedades Nacionales, entre ellas, la Media Luna
Roja de Qatar y la Media Luna Roja Kuwaití proporcionaron
rápidamente ambulancias y camiones.
La donación de vehículos prosiguió después
que cesaran las hostilidades.
En octubre, la Media Luna Roja de Qatar donó 24 vehículos
(ambulancias y vehículos todoterreno); la Media Luna
Roja Saudita donó cinco ambulancias y otros vehículos,
uno de ellos para la sección de la juventud, y la Media
Luna Roja Kuwaití otros ocho vehículos. Gracias
a estas donaciones, la CRL renovó parte de su flota y
reemplazo los vehículos dañados durante el conflicto.
“En lo que respecta a la prestación efectiva y
profesional de servicios médicos de urgencia, la población
del Líbano depende de la CRL que cubre 80 por ciento
de las misiones de ambulancias en el país; a razón
de 450 misiones por día”, señala Knut Kaspersen,
Jefe de la Delegación de Beirut de la Federación
Internacional, y añade: “Por lo tanto, es importante
que la Federación centre su asistencia allí donde
más se necesita... obviamente, una flota moderna y bien
mantenida es esencial.”
Durante el conflicto se recibieron toneladas de suministros
de socorro de emergencia y la CRL se percató que su capacidad
de almacenamiento era insuficiente.
Zoran Curkovski, Delegado de Logística de la Federación
en Beirut, indica que la superficie de almacenamiento fue utilizada
más allá de su capacidad y explica: “Entre
julio y agosto, la CRL recibió más de 1.000 toneladas
métricas de suministros de socorro y su capacidad de
almacenamiento era tan solo de 60m2. Además, de ayudar
a la CRL a encontrar un depósito apropiado, nos ocupamos
de establecer sistemas y procedimientos de gestión logística
e impartir la consiguiente formación.”
Varias empresas del sector privado también ofrecieron
almacenamiento gratuito y, en el marco del llamamiento del CICR,
la Media Luna Roja de Qatar aceptó suministrar combustible
por seis meses.
Tras esas evaluaciones, se tomó la decisión de
mejorar la capacidad logística de la CRL, principalmente,
porque debido a las tensiones permanentes en la región,
es imprescindible que disponga de un plan de contingencia que
le permita intervenir en forma adecuada en ulteriores emergencias.
La eficacia de los servicios logísticos es crucial para
la capacidad de la CRL de manejar la afluencia, el almacenamiento
y la distribución de suministros de socorro, así
como para garantizar la gestión de su flota que comprende
ambulancias, camiones, minibuses y automóviles.
A través del llamamiento de emergencia en nombre de la
CRL que hizo en julio y revisó en agosto, la Federación
Internacional apoya las actividades destinas a establecer sistemas
y procedimientos que garanticen la gestión apropiada
de las existencias, los depósitos y la flota de la CRL,
así como la completa renovación de dicha flota.
“El apoyo de la Federación a la CRL siempre se
centró en fortalecer las capacidades y la validez de
nuestra labor a largo plazo quedó demostrada durante
las hostilidades. Ahora, nos ocupamos de dotarla de los vehículos
y la formación en logística que tanto necesita;
proseguir esta labor es necesario para que esté preparada
en previsión de futuras crisis”, puntualiza Knut
Kaspersen.
Además, los programas en curso abarcan la capacitación
del personal y los voluntarios en primeros auxilios y apoyo
psicológico para que ayuden a las familias desplazadas,
así como la gestión del estrés para los
voluntarios y el personal de la CRL.
Las medidas de fortalecimiento de la capacidad también
incluyen los servicios sociales y los servicios de salud, la
información y las comunicaciones. Actualmente, más
de 1.000 voluntarios de la juventud de la CRL siguen prestando
asistencia de socorro a las familias desplazadas que aún
no tienen techo ni sus propios medios de subsistencia.
Retrato de un voluntario
El 13 de agosto de 2006, pocas horas antes de que la ONU declarara
el cese de las hostilidades en el Líbano, Hussein Salam,
de 25 años, voluntario de la Cruz Roja Libanesa desde
2001 e integrante de uno de sus equipos médicos, decidió
volver a su casa que quedaba a una cuadra. Él y otros
34 voluntarios habían pasado 35 días en el Centro
de Emergencia 104 Al-Mreijeh, pequeño departamento donde
dormían, cocinaban, comían y desde donde eran
enviados a salvar vidas y a retirar cadáveres de los
escombros.
Este centro ajetreado se encuentra en el cinturón meridional
de Beirut (que tiene casi 750.000 habitante) y solo a dos cuadras
del cuartel general de Hezbolá, blanco de los bombardeos
israelíes.
Hussein vivía en el último edificio de esa calle.
Previendo lo peor, cuando estallaron las hostilidades, su familia
huyó a las montañas que rodean Beirut y él
siguió cumpliendo sus misiones de emergencia en la Cruz
Roja.
Hussein decidió volver a su apartamento a lavar ropa.
Cinco de los siete pisos del edificio habían desaparecido,
entre ellos, el suyo. “Me alegró que mi gente estuviera
a salvo. Un apartamento siempre se puede reconstruir. Llamé
a mi familia y le expliqué lo que había pasado”,
cuenta Hussein una tímida sonrisa asoma en su rostro
de niño.
Entonces, volvió con su bolsa de ropa al Centro 104 y
durante un mes siguió prestando asistencia a las víctimas
en el suburbio meridional de Beirut. Posteriormente, su familia
volvió a la ciudad para alquilar otro apartamento y empezar
a reconstruir.
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Unos
5.000 voluntarios y todo el personal de la CRL fueron
movilizados de inmediato. Con extraordinario valor y en
muchos casos, a riesgo de su propia vida, todos ellos
prestaron servicios clave de ayuda de urgencia médica,
primeros auxilios, rescate y evacuación. (p15004)
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Colaboradores
de la Cruz Roja Libanesa han visitado comunidades para
evaluar necesidades y distribuir artículos de higiene.
La Cruz Roja trabajó en colaboración con
dos ONG. (p15001)
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Tras
esas evaluaciones, se tomó la decisión de
mejorar la capacidad logística de la CRL, principalmente,
porque debido a las tensiones permanentes en la región,
es imprescindible que disponga de un plan de contingencia
que le permita intervenir en forma adecuada en ulteriores
emergencias. (p-LBN0017)(Marko Kokic)
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Actualmente,
más de 1.000 voluntarios de la juventud de la CRL
siguen prestando asistencia de socorro a las familias
desplazadas que aún no tienen techo ni sus propios
medios de subsistencia. (p14637)
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