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La Cruz Roja Libanesa sale fortalecida de las hostilidades
22 de noviembre de 2006
Desde 1995, por mandato gubernamental, la Cruz Roja Libanesa (CRL) es la principal proveedora de primeros auxilios y servicios de ambulancia del país. Durante las hostilidades que devastaron el Líbano entre mediados de julio y mediados agosto, encaró el mayor reto de su trayectoria: suplir las necesidades de urgencia de casi 4.000.000 de personas, entre ellas, 800.000 desplazadas internas que huyeron a otras partes del Líbano. Casi 200.000 huyeron a Siria.

Unos 5.000 voluntarios y todo el personal de la CRL fueron movilizados de inmediato. Con extraordinario valor y en muchos casos, a riesgo de su propia vida, todos ellos prestaron servicios clave de ayuda de urgencia médica, primeros auxilios, rescate y evacuación, atención primaria de salud, distribución de suministros de socorro y bancos de sangre.

Por la protección que ofrece el emblema de la Cruz Roja al personal médico y las ambulancias en virtud de los Convenios de Ginebra, también se asignó a los voluntarios la tarea de recuperar cadáveres, una primicia para la CRL, pues la mayoría de las organizaciones estatales y de la sociedad civil no tenía acceso a las zonas bombardeadas. Era difícil enviar artículos de socorro y suministros médicos, sobre todo al sur y el valle de Baka’a, al este del país, principalmente, porque no se disponía de vehículos todoterreno.

Además, varias ambulancias fueron alcanzadas por las bombas israelíes y un voluntario de la CRL murió mientras trataba de evacuar heridos.

Una vez terminado el conflicto, los esfuerzos se orientaron a la reconstrucción y la ampliación de capacidades y recursos de la CRL. Tras evaluar fortalezas y debilidades, se constató que se necesitaba apoyo para los sectores de vehículos, depósitos y logística. Mediante su llamamiento, la Federación Internacional presta un apoyo esencial en dichos sectores.

Durante las hostilidades, la CRL movilizó 210 vehículos de su vetusta flota de ambulancias. La mayoría eran viejos y la destrucción masiva de caminos y puentes planteaba problemas de logística. La CRL solicitó asistencia de emergencia y vehículos. El Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), la Federación Internacional y una serie de Sociedades Nacionales, entre ellas, la Media Luna Roja de Qatar y la Media Luna Roja Kuwaití proporcionaron rápidamente ambulancias y camiones.

La donación de vehículos prosiguió después que cesaran las hostilidades.

En octubre, la Media Luna Roja de Qatar donó 24 vehículos (ambulancias y vehículos todoterreno); la Media Luna Roja Saudita donó cinco ambulancias y otros vehículos, uno de ellos para la sección de la juventud, y la Media Luna Roja Kuwaití otros ocho vehículos. Gracias a estas donaciones, la CRL renovó parte de su flota y reemplazo los vehículos dañados durante el conflicto.

“En lo que respecta a la prestación efectiva y profesional de servicios médicos de urgencia, la población del Líbano depende de la CRL que cubre 80 por ciento de las misiones de ambulancias en el país; a razón de 450 misiones por día”, señala Knut Kaspersen, Jefe de la Delegación de Beirut de la Federación Internacional, y añade: “Por lo tanto, es importante que la Federación centre su asistencia allí donde más se necesita... obviamente, una flota moderna y bien mantenida es esencial.”

Durante el conflicto se recibieron toneladas de suministros de socorro de emergencia y la CRL se percató que su capacidad de almacenamiento era insuficiente.

Zoran Curkovski, Delegado de Logística de la Federación en Beirut, indica que la superficie de almacenamiento fue utilizada más allá de su capacidad y explica: “Entre julio y agosto, la CRL recibió más de 1.000 toneladas métricas de suministros de socorro y su capacidad de almacenamiento era tan solo de 60m2. Además, de ayudar a la CRL a encontrar un depósito apropiado, nos ocupamos de establecer sistemas y procedimientos de gestión logística e impartir la consiguiente formación.”

Varias empresas del sector privado también ofrecieron almacenamiento gratuito y, en el marco del llamamiento del CICR, la Media Luna Roja de Qatar aceptó suministrar combustible por seis meses.

Tras esas evaluaciones, se tomó la decisión de mejorar la capacidad logística de la CRL, principalmente, porque debido a las tensiones permanentes en la región, es imprescindible que disponga de un plan de contingencia que le permita intervenir en forma adecuada en ulteriores emergencias.

La eficacia de los servicios logísticos es crucial para la capacidad de la CRL de manejar la afluencia, el almacenamiento y la distribución de suministros de socorro, así como para garantizar la gestión de su flota que comprende ambulancias, camiones, minibuses y automóviles.

A través del llamamiento de emergencia en nombre de la CRL que hizo en julio y revisó en agosto, la Federación Internacional apoya las actividades destinas a establecer sistemas y procedimientos que garanticen la gestión apropiada de las existencias, los depósitos y la flota de la CRL, así como la completa renovación de dicha flota.

“El apoyo de la Federación a la CRL siempre se centró en fortalecer las capacidades y la validez de nuestra labor a largo plazo quedó demostrada durante las hostilidades. Ahora, nos ocupamos de dotarla de los vehículos y la formación en logística que tanto necesita; proseguir esta labor es necesario para que esté preparada en previsión de futuras crisis”, puntualiza Knut Kaspersen.

Además, los programas en curso abarcan la capacitación del personal y los voluntarios en primeros auxilios y apoyo psicológico para que ayuden a las familias desplazadas, así como la gestión del estrés para los voluntarios y el personal de la CRL.

Las medidas de fortalecimiento de la capacidad también incluyen los servicios sociales y los servicios de salud, la información y las comunicaciones. Actualmente, más de 1.000 voluntarios de la juventud de la CRL siguen prestando asistencia de socorro a las familias desplazadas que aún no tienen techo ni sus propios medios de subsistencia.

Retrato de un voluntario

El 13 de agosto de 2006, pocas horas antes de que la ONU declarara el cese de las hostilidades en el Líbano, Hussein Salam, de 25 años, voluntario de la Cruz Roja Libanesa desde 2001 e integrante de uno de sus equipos médicos, decidió volver a su casa que quedaba a una cuadra. Él y otros 34 voluntarios habían pasado 35 días en el Centro de Emergencia 104 Al-Mreijeh, pequeño departamento donde dormían, cocinaban, comían y desde donde eran enviados a salvar vidas y a retirar cadáveres de los escombros.

Este centro ajetreado se encuentra en el cinturón meridional de Beirut (que tiene casi 750.000 habitante) y solo a dos cuadras del cuartel general de Hezbolá, blanco de los bombardeos israelíes.

Hussein vivía en el último edificio de esa calle. Previendo lo peor, cuando estallaron las hostilidades, su familia huyó a las montañas que rodean Beirut y él siguió cumpliendo sus misiones de emergencia en la Cruz Roja.

Hussein decidió volver a su apartamento a lavar ropa. Cinco de los siete pisos del edificio habían desaparecido, entre ellos, el suyo. “Me alegró que mi gente estuviera a salvo. Un apartamento siempre se puede reconstruir. Llamé a mi familia y le expliqué lo que había pasado”, cuenta Hussein una tímida sonrisa asoma en su rostro de niño.

Entonces, volvió con su bolsa de ropa al Centro 104 y durante un mes siguió prestando asistencia a las víctimas en el suburbio meridional de Beirut. Posteriormente, su familia volvió a la ciudad para alquilar otro apartamento y empezar a reconstruir.
Unos 5.000 voluntarios y todo el personal de la CRL fueron movilizados de inmediato. Con extraordinario valor y en muchos casos, a riesgo de su propia vida, todos ellos prestaron servicios clave de ayuda de urgencia médica, primeros auxilios, rescate y evacuación. (p15004)
Unos 5.000 voluntarios y todo el personal de la CRL fueron movilizados de inmediato. Con extraordinario valor y en muchos casos, a riesgo de su propia vida, todos ellos prestaron servicios clave de ayuda de urgencia médica, primeros auxilios, rescate y evacuación. (p15004)
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Tras esas evaluaciones, se tomó la decisión de mejorar la capacidad logística de la CRL, principalmente, porque debido a las tensiones permanentes en la región, es imprescindible que disponga de un plan de contingencia que le permita intervenir en forma adecuada en ulteriores emergencias. (p-LBN0017) (Marko Kokic)
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