En
las Maldivas, preparar las nuevas casas para que fueran ocupadas
exigió, casi literalmente, que a alguien se le prendiera
la lamparita. Habiendo superado muchos problemas relacionados
con la importación de todo los materiales a este archipiélago
de 1.200 islas minúsculas, los equipos de construcción
de la Federación Internacional tropezaron con otro escollo:
conectar a la red de electricidad, las casas construidas en
la isla.
La historia de cómo se logró, finalmente, conectar
la luz está llena de peripecias, ilustra lo complicada
que fue la reconstrucción y ayuda a responder a la pregunta:
“¿Por qué llevó tanto tiempo reconstruir?”
Mick Wardick, delegado de construcción la cuenta: “Las
casas estaban listas para ser entregadas el pasado agosto, como
se había previsto, y esperábamos que la compañía
estatal de electricidad instalara los cables a principios del
Ramadán, es decir, en septiembre pasado. Por problemas
de logística no pudo ser, pero, finalmente, todo estuvo
listo a principios de noviembre.
Entonces, el contratista dio quiebra y, además, las cajas
externas que había entregado para colocar los contadores
de electricidad no habían sido certificadas a prueba
de humedad por la compañía de electricidad. Como
puede imaginarse, esa es una cuestión importante en un
país donde 99 por ciento de la superficie es mar y el
punto más alto está a dos metros sobre el nivel
del mar. Sin mencionar las lluvias torrenciales que, a veces,
caen por aquí.”
El equipo de construcción estaba amargamente desilusionado.
Un programa de varios millones de dólares atrasado por
un detalle menor. Entre tanto, centenares de personas seguían
viviendo hacinadas en refugios de madera, en algunos casos,
hasta seis en una habitación, sin cocina ni instalaciones
sanitarias y a pocos metros de las atrayentes casas nuevas.
"Primero, decidimos entregarle las llaves a las familias
para que pudieran empezar a llevar sus pertenencias, pero sin
agua ni electricidad, no podían mudarse definitivamente.
No hubiera sido seguro ni higiénico. Además, nos
habíamos comprometido a que se mudaran a casas con todos
los servicios, como las que tienen los habitantes de otras islas”,
prosigue Mick.
“Tratamos la situación exhaustivamente con el Comité
de Desarrollo de la Isla. Entonces, en una reunión, un
constructor de lanchas propuso una solución. Nos dijo
que podía fabricar fácilmente cajas de fibra de
vidrio a menos de 100 dólares cada una, entrega e instalación
incluidas. Era la solución perfecta, pues disponía
de todos los materiales y empleaba mano de obra local; por lo
tanto, nos alegramos mucho de dar el visto bueno al proyecto,
una vez aprobado por la compañía de electricidad”,
concluye Mick.
Ya se mudaron 18 familias y está previsto que el resto
lo haga el 26 de diciembre, exactamente dos años después
de que vieran sus casas de la vecina isla de Gemendhoo hundirse
en el mar. Más información: (http://www.ifrc.org/sp/docs/news/06/06063001/index.asp)
El equipo de la Federación Internacional sigue adelante
con la segunda fase del proyecto en la que se construirán
otras 71 casas (12 financiadas directamente por el Gobierno
de Maldivas) que estarán listas para ser ocupadas el
próximo abril. “Le garantizo que esta vez verificaremos
mucho antes lo de la instalación eléctrica”,
bromea Mick.
|
 |
 |
|
Casa
abandonada de la isla de Gemendhoo, Maldivas. Los 500
residentes alojados en refugios temporales de la vecina
isla de Kudahuvadhoo, pronto se mudaron a sus viviendas
permanentes en esa misma isla. (p15258)
|
|
|
|
|
 |
|
Segunda
fase de las 121 casas que se construirán en la
isla de Kudahuvadhoo, Maldivas. Las casas de la primera
fase, como la que se ve en segundo plano, serán
ocupadas esta semana, dos años después del
tsunami. (p15259)
|
|
 |
|
| Cajas
a prueba de inclemencias fabricadas... (p15260) |
|
 |
|
| …
e instaladas en las casas construidas por la Federación
Internacional en la isla de Kudahuvadhoo, Maldivas. (p15261) |
|