Calang,
Aceh Jaya – Casi dos años después del tsunami
arrasador que embistió la otrora pintoresca ciudad de
Calang en la provincia indonesia de Aceh, la labor de reconstrucción
y recuperación contribuye en forma sostenida a que la
vida recobre la normalidad.
Calang, la capital del distrito de Aceh Jaya, respira con nuevo
vigor y la firme determinación de los damnificados de
recuperarse de las olas fatales de diciembre de 2004.
El tsunami se cobró la vida de casi 70 por ciento de
los habitantes, unas 12.000 personas, convirtiendo a Calang
en ciudad fantasma de la noche a la mañana. Los damnificados
tuvieron que sobreponerse de la pérdida de seres queridos
y sus propios recuerdos de la tragedia. Muchos aceptaron que
el tsunami era voluntad de Dios y que la vida debe seguir.
Maurizal, de 39 años, Yushida, su esposa de 33 años,
y sus cuatro hijos iniciaron una nueva vida en su refugio transitorio,
decorado con creatividad, y que construyeron Maurizal, su hermano
y amigos carpinteros en su terreno de Kabong, pueblo que se
encuentra frente a la autopista principal de Aceh Jaya. La casa
beige con cortinas rosadas y blancas llama la atención
a los automovilistas e, indudablemente, destaca entre las demás.
Maurizal y Yushida perdieron su casa en el tsunami y vivieron
casi un año en una tienda de campaña. Luego, estuvieron
en casas de unos parientes por algunos meses hasta que se mudaron
al refugio provisional que les proporcionara la Cruz Roja Indonesia
(Palang Merah Indonesia, PMI) con apoyo de la Federación
Internacional.
Los dos están muy contentos con la nueva casa. Maurizal
dice que aún no puede hacerse a la idea de cómo
será la vivienda permanente para la familia ni cuando
la tendrá si es que la tiene. “Esta casa es suficiente
para nosotros”, añade sonriendo.
Fatima que tiene 38 años y es de Mon Mata, pueblo de
Calang, perdió el padre, el esposo y dos de sus cuatro
hijos. Después del tsunami, vivió en una tienda
de campaña más de 18 meses y forma parte del primer
grupo de beneficiarios que recibirán una de las viviendas
permanentes de dos pisos y dos dormitorios, construidas con
asistencia de la Cruz Alemana.
Con los pocos ahorros que tenían y dinero que les dio
un amigo, Fatima y su segundo marido, que conduce un taxi triciclo,
pusieron una pequeña tienda en la planta baja de su casa.
Dos meses después, el negocio era en un minimercado,
el mejor surtido del pueblo con mercancías de la capital
de la provincia de Banda Aceh.
En otro pueblo de Calang, Zainah Isma, costurera, trabaja el
doble para terminar los vestidos de sus clientas antes del Ramadán.
“Las mujeres se visten de punta en blanco para el Ramadán
y para mí es una ocasión de ganar más”,
explica Zainah que cose un vestido al día por 45.000
o 80.000 rupias.
Madre de tres hijos que van todos a la escuela, gracias a lo
poco que gana ella y al sueldo de su esposo que es guardia de
seguridad, Zainah comenta que a pesar de los momentos difíciles,
la vida sigue su curso en Calang. “No hay más remedio
que seguir adelante y aceptar las cosas como vienen con la mente
y el corazón abiertos.”
Más allá, en Blang, pueblo de pescadores, Rashman
cuenta que con la cafetería, instalada en su casa de
fortuna para aumentar sus ingresos, gana mucho menos que antes
del tsunami, pues la mitad de los clientes murió en la
tragedia.
Aun así, Rashman no se queja. “Mi familia sobrevivió
al desastre qué más pedir. Sólo quiero
que mis hijos terminen los estudios para que puedan ayudar a
reconstruir Calang.”
Ayudar a reconstruir Calang, así como Lamno y Teunom,
dos subdistritos cercanos de Aceh Jaya, es la misión
humanitaria del Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de
la Media Luna Roja, con la PMI al frente y la participación
de otras Sociedades Nacionales de la Cruz Roja y de la Media
Luna Roja.
Recientemente, la PMI y la Federación Internacional coronaron
meses de operaciones de socorro a 14.081 familias del distrito
de Aceh Jaya, entregando certificados de reconocimiento a 32
voluntarios que trabajaron ininterrumpidamente desde que sobreviniera
el desastre.
Bob McKerrow, Jefe de la Delegación de la Federación
Internacional en el país, declaró: “Trabajamos
juntos para contribuir a ofrecer una nueva vida a los damnificados
por el tsunami, pero tal como sucede en todos los casos de desastre,
la recuperación lleva tiempo y la Cruz Roja proseguirá
su labor humanitaria para salvar y mejorar vidas.”
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Maurizal
dice que su familia está contenta y cómoda
en el refugio transitorio que le proporcionara la Cruz
Roja y que él y su hermano ayudaron a construir
en su terreno de Calang. El refugio, decorado con creatividad
por su esposa y sus hijos, destaca entre los demás.
(p15092)
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Fatima,
con los dos hijos que sobrevivieron, comienza una nueva
vida en Calang con ayuda del minimercado que tiene en
la planta baja de su vivienda permanente de dos pisos,
construida con asistencia de la Cruz Roja Alemana. (p15084)
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Seamstress
Zainah tiene la firme determinación de salir adelante
después del tsunami. (p15100)
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El
trabajo en grupo de los pescadores aumenta el rendimiento
y los ingresos de la familia. (p15088)
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Ayudar
a reconstruir Calang, así como Lamno y Teunom,
dos subdistritos cercanos de Aceh Jaya, es la misión
humanitaria del Movimiento Internacional de la Cruz Roja
y de la Media Luna Roja, con la PMI al frente y la participación
de otras Sociedades Nacionales de la Cruz Roja y de la
Media Luna Roja. (p15093)
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