La
Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja
y de la Media Luna Roja y la Media Luna Roja de Pakistán
distribuyen materiales de refugio y suministros de socorro en
las zonas afectadas por el terremoto de Pakistán septentrional
para ayudar a familias vulnerables a sobrevivir en los fríos
meses que se aproximan.
En las altitudes más altas nevó y, más
de un año después del terremoto de octubre de
2005, millares de personas aún no disponen de una vivienda
permanente.
Las distribuciones de la Cruz Roja y la Media Luna Roja comenzaron
a principios de diciembre en torno a la devastada ciudad de
Balakot y está previsto que prosigan hasta fines de enero.
Se proporcionará material de refugio y artículos
básicos de socorro a 13.500 familias, es decir, a casi
100.000 personas de toda las Provincia de la Frontera Noroccidental
y la zona de Cachemira administrada por Pakistán.
A medida que las condiciones climáticas empeoran, a los
organismos de ayuda les resulta más difícil transportar
suministros a las zonas apartadas. La Federación Internacional
y la Media Luna Roja de Pakistán prevén utilizar
helicópteros de los Servicios Aéreos Humanitarios
de las Naciones Unidas para las distribuciones de este mes en
localidades rurales.
Los principales suministros son chapas acanaladas de hierro
galvanizado para mejorar los refugios; cajas de herramientas
para reparaciones; acolchados; mantas y toldos alquitranados
que se distribuirán a quienes aún no han recibido
asistencia suficiente para pasar el invierno.
La tarea es urgente. Irfan Hameed, funcionario de terreno de
la Media Luna Roja de Pakistán, advierte que las condiciones
climáticas serán sumamente rigurosas a juzgar
por las nevadas más tempranas que de costumbre que hubo
en el valle de Allai, Pakistán septentrional.
“Este año, el invierno será crudo, más
crudo que el año pasado cuando vimos desplomarse tiendas
de campaña de invierno bajo el peso de la nieve, pero
esta vez estamos distribuyendo chapas acanaladas de hierro galvanizado
que duran más que esas tiendas”, añade.
En el pueblo de Shohal Najaf, cerca de Balakot, Mast Alam, de
60 años, almacenero y jefe de una familia de 12 personas,
sigue viviendo en una tienda de campaña, 15 meses después
del desastre.
Dice que las chapas de hierro que recibió serán
cruciales para ayudarle a mejorar las condiciones de alojamiento.
“Soy asmático y, el año pasado, me fue muy
difícil vérmelas con el frío... construiré
mi refugio en una semana para poder sobrevivir al frío.
Para mí fue una bendición recibir esas chapas
a tiempo”, concluye.
Al igual que Mast Alam y su familia, muchos damnificados por
el terremoto siguen adelante en condiciones sumamente arduas,
pues al reto de sobrevivir se suman los gélidos vientos
del Himalaya. Muhammad Asif, habitante del pueblo de Patlang,
al norte de Balakot, se prepara para hacer frente a un período
difícil.
Este hombre de 37 años que perdió a su esposa
en el terremoto, cría solo a sus dos hijos pequeños
y se ocupa de sus ancianos padres. Continúa juntando
madera mientras nos habla de sus preocupaciones por la situación
de su familia.
“El año pasado, mi padre tuvo una neumonía
y las temperaturas no eran tan bajas como este año. Por
suerte recibimos asistencia… las chapas de hierro y los
utensilios de cocina son de muy buena calidad y eso cuenta mucho.
También nos complace que los voluntarios de la Media
Luna Roja Pakistaní nos traten con respeto y amabilidad”,
comenta.
En invierno, las condiciones son arduas para todos en Pakistán
septentrional, pero la nieve y las bajas temperaturas afectan
sobre todo a grupos vulnerables como los ancianos, los niños
y, en particular a las mujeres, porque debido a actitudes culturales
puede resultarles difícil acceder a la ayuda a la que
tienen derecho.
Irfan Hameed dice que esto preocupa particularmente a la Federación
Internacional y la Media Luna Roja Pakistaní.
“Ponemos mucho empeño en asegurarnos que cumplimos
con las normas culturales y prestamos mucha atención
a las costumbres locales. Por ejemplo, creamos un sistema por
el cual se nombra a un hombre de la familia o la comunidad para
que recoja los artículos destinados a las mujeres, en
particular, las viudas. Este método fue muy bien acogido
por la comunidad”, explica.
“También establecimos una buena relación
con los ancianos y los clérigos de los pueblos, lo que
nos permite trabajar en asociación con ellos y garantizar
que la ayuda llegue a quienes más la necesitan”,
añade.
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Mast
Alam, que tiene 60 años y sufre de asma, firma
el recibo de las chapas de hierro que le fueron entregadas
y dice que le ayudarán a proteger a su familia
de 12 personas de las gélidas temperaturas. (p15285)
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En
toda la Provincia de la Frontera Noroccidental y la zona
de Cachemira administrada por Pakistán se distribuirá
un total de 135.000 chapas de hierro galvanizados para
ayudar a 13.500 familias a mejorar sus refugios para pasar
el invierno. Aquí, los voluntarios listos a distribuirlas
en Shoal Najaf, cerca de Balakot. (p15284)
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Reserva
de madera de Muhammad Asif que afirma que la asistencia
que recibió recientemente de la Cruz Roja y la
Media Luna Roja será de gran ayuda, aun cuando
teme que este invierno sea más crudo que el del
año pasado. (p15286)
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