El
refugio para ciclones es un lugar concurrido, lleno de sonidos
de niños que juegan, maestros que dirigen actividades,
y voluntarios que organizan a niños en grupos para darles
un desayuno de leche.
Este refugio, en Prathabaramapuram, acoge tan solo una de las
45 guarderías a las que la Cruz Roja Canadiense apoya
con un programa de alimentación suplementaria en todo
el estado de Tamil Nadu, en el sur de la India. El programa,
que se inició en abril de 2003, tiene el objetivo de
complementar la comida diaria de los niños de la guardería
con leche, huevos, frutas y verduras.
No obstante, después del tsunami, se procura proporcionar
además apoyo psicosocial a algunos de los jóvenes
supervivientes del terrible desastre.
Jayabharathi Annaduram solo tiene cinco años y medio,
pero según su madre, Sengodi, todavía recuerda
las escenas de gente que salía corriendo de sus viviendas
y buscaba protegerse en el refugio.
“Cuando vio los cuerpos, se asustó mucho”,
explica Sengodi, que trabaja como voluntaria en la guardería.
“Me preguntaba una y otra vez: '¿Qué les
ha pasado?'"
Sengodi dice que Jayabharathi aún se acuerda de lo que
vio después del tsunami. “Incluso ahora, dos años
después, todavía tiene pesadillas”, dice.
En Tamil Nadu, después del tsunami, la actividad comunitaria
se concentró en los refugios de ciclones. Las personas
del lugar cuyas viviendas habían resultado destruidas
se fueron a vivir a los refugios, que muy pronto se abarrotaron.
En algunos refugios se distribuían comidas gratuitamente,
otros se convirtieron en depósitos de cadáveres.
Aproximadamente un mes después, todavía traumatizadas,
las personas comenzaron a abandonar los refugios. Pero muchas
no permitían a sus hijos volver a la guardería
de la Cruz Roja.
“La gente pensaba que los espíritus de los muertos
que habían estado en el refugio todavía habitaban
allí”, explica Irene Stanley, responsable del proyecto
de la Cruz Roja Canadiense. “No querían que sus
hijos estuvieran en estos edificios."
Así, siguiendo la costumbre del lugar, se celebró
una ceremonia religiosa para limpiar la instalación y
aplacar los espíritus, y posteriormente se permitió
a los niños volver.
Rápidamente, los voluntarios y el personal se dieron
cuenta de que la intensidad del trauma de los niños hacía
necesario prestarles especial atención. A fin de contribuir
a la recuperación de los niños, la Cruz Roja Canadiense
decidió ampliar en su programa el componente del bienestar
emocional, en 13 de las 45 guarderías.
Se impartió formación a los maestros, que aprendieron
a dar importancia al juego y a su valor terapéutico.
“El juego es central en la vida de los niños, y
se aprovecha para ayudarles a recuperarse en el plano emocional",
observa Irene. “Varias actividades permiten a los maestros
participar en la experiencia que viven los niños con
el estrés y el trauma.”
En el marco del programa –conocido en la zona como programa
de las "Ostras sonrientes"– se estimula a los
niños a pintar. Los dibujos permiten percibir con claridad
la tremenda huella que el tsunami ha dejado en sus vidas. Uno
de los dibujos muestra un día normal de playa, con pescadores
vendiendo su pesca y niños y animales de compañía
jugando en la playa bajo un enorme sol. Muestra también
la ola del tsunami acercándose desde lejos, y en la parte
superior figuran fecha y hora: “26 de diciembre de 2004,
8:30 horas de la mañana.”
Además de ayudar a los niños, los maestros asesoran
a los padres sobre cómo responder a determinadas preguntas
de sus hijos y reconocer los indicios de estrés y trauma.
Janisrani, uno de los maestros, dice que es necesario continuar
trabajando con los niños que todavía muestran
señales de estrés.
“Los niños todavía no quieren jugar cerca
del mar”, explica Janisrani. “Algunos se asustan
cuando llueve.”
Es un largo camino hacia la recuperación, es cierto.
Pero se ven progresos. Sengodi comenta que la terapia de juego
ha ayudado a su hija Jayabharathi, y que hay señales
inequívocas de mejoría.
“Ya no le da miedo venir al refugio”, dice Sengodi.
“Le gusta jugar y aprender. Me doy cuenta de que cuando
viene se olvida de las cosas malas, y de que aquí es
feliz."
La Cruz Roja Canadiense tiene previsto apoyarse en el éxito
del programa “Ostras sonrientes” y ampliarlo a otras
guarderías y escuelas primarias en Tamil Nadu.
|
 |
 |
|
Jayabharathi
Annaduram dirige a los niños en una canción,
en su guardería de Prathabaramapuram. (p15315)
|
|
|
|
|
 |
|
Sengodi,
la madre de Jayabharathi y voluntaria de la guardería,
distribuye dulces a los niños. (p15316)
|
|
 |
|
Irene
Stanley, responsable del proyecto de la Cruz Roja Canadiense,
en la guardería de Prathabaramapuram. (p15317)
|
|