Más
de una semana después del desbordamiento del río
Zambeze, sigue aumentando el número de personas afectadas
por las inundaciones en Mozambique.
Las últimas cifras ponen de manifiesto que en menos de
48 horas se ha producido un incremento muy marcado en el número
de personas desplazadas –de más de 86.000 a más
de 120.000–. En Chupanga, en uno de los campamentos en
el sudeste del distrito de Caia, las cifras han aumentado de
1.500 a 5.348 personas afectadas en menos de tres días.
Durante el fin de semana se han mantenido las operaciones de
rescate y evacuación.
La demanda de ayuda humanitaria es alta. Si se quiere evitar
una crisis humanitaria importante, es necesario distribuir artículos
de socorro ahora.
Miles de personas se han congregado a lo largo de la polvorienta
y pequeña carretera cercana al río Zambeze y aguardan
su turno para recibir ayuda de emergencia. Otras miles han estado
durmiendo al aire libre durante las últimas 24-48 horas,
cocinando los pocos alimentos que lograron llevarse con ellas,
y otras venden sus pertenencias a precios bajos para poder alimentar
a sus hijos.
El viernes, la Federación Internacional de Sociedades
de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja lanzó un llamamiento
de emergencia por valor de 7,5 millones de francos suizos (5,6
millones de dólares EE. UU./4,3 millones de euros) para
apoyar a la Cruz Roja de Mozambique en su respuesta a las devastadoras
inundaciones.
Los fondos se utilizarán para proporcionar refugio provisional
a 100.000 personas de las cuatro provincias afectadas, para
distribuir 5.000 tiendas de campaña, 15.000 lonas impermeables,
40.000 mantas, 20.000 juegos de cocina, barras de jabón
y 40.000 mosquiteros, y para financiar el abastecimiento de
agua potable a las personas afectadas así como la construcción
de 500 letrinas.
Pascao Arumando es una de las personas evacuadas el pasado sábado
con la ayuda de voluntarios de la Cruz Roja de Mozambique. “No
quiero volver allí de nuevo”, dice.
Pascao, madre de tres niños, no pudo hacer nada para
evitar que las aguas se llevaran por delante sus enseres y devastaran
su campo. Hasta que no llegó la barca del ejército
a rescatarla, no supo qué hacer.
“Algunas personas decidieron quedarse en nuestro pueblo;
no entiendo por qué rechazaron venir con nosotros”,
añade, y coge su pequeño bolso lleno de mazorcas
de maíz y pescado seco. Es todo lo que posee para comenzar
una nueva vida en el campamento.
Pascao se ha unido a miles de personas que llegan a Chupanga
y que carecen de refugio, alimentos y de la posibilidad de cubrir
otras necesidades básicas.
En la mayoría de los campamentos de las cuatro provincias
afectadas la situación es similar.
Actualmente existen dos tipos de campamentos. Los centros de
alojamiento, conocidos comúnmente como el sistema de
refugio provisional en donde las personas reciben tiendas de
campaña o lonas impermeables, y los campamentos de reasentamiento,
en los que se integra a las personas en el seno de comunidades
existentes en zonas más elevadas, en donde pueden reasentarse.
La idea es asentar a las personas más cerca de los servicios
básicos como puntos de distribución de agua, escuelas
y clínicas, pero las condiciones actuales han llevado
al límite de su capacidad a algunos de estos servicios.
January Antonio lleva casi una semana en el campamento de reasentamiento
de Gangala, un kilómetro al oeste de Caia. Consiguió
llevarse unos 10 kilos de maíz para alimentar a su familia,
y esperaba volver a su hogar después de uno o dos días.
“Llevamos aquí casi una semana y ya no tenemos
comida, ni para nosotros ni para nuestros hijos", observa
después de contar cómo él y su familia
lograron escapar de las inundaciones.
“He vendido mi pequeña manta para poder comprar
alimentos, y mi esposa ha ido al monte a buscar algo de fruta
para la familia”, explica.
En los tres campamentos de Amilcar Cabral, Daf y Nhambulo 2,
en el distrito de Caia, empiezan a aparecer enfermedades resultantes
del hacinamiento y la falta de instalaciones de higiene. Hasta
la fecha se han registrado 173 casos de diarrea, 312 de paludismo,
253 de personas con problemas oftalmológicos y 5 de disentería.
En otras zonas remotas, especialmente en aquellas a las que
no puede accederse, la situación puede ser peor.
Además, para apoyar la operación de emergencia,
la Federación Internacional ha liberado de su Fondo de
Reserva para el Socorro en Casos de Desastre (DREF de sus siglas
en inglés) 187.000 francos suizos, y la Cruz Roja de
Mozambique cuenta con 250.000 dólares EE. UU. que ha
logrado recaudar de empresas locales.
“Hemos lanzado una campaña de solidaridad para
recaudar dinero también a nivel nacional, para así
hacer frente con urgencia a las necesidades de las personas
afectadas”, observa Fernanda Teixeira, Secretaria General
de la Cruz Roja de Mozambique.
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La
demanda de ayuda humanitaria es alta. Si se quiere evitar
una crisis humanitaria importante, es necesario distribuir
artículos de socorro ahora. (p15398)
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Uno
de los campamentos de reasentamiento, en los que se integra
a las personas en el seno de comunidades existentes en
zonas más elevadas, en donde pueden reasentarse.
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Pascao
Arumando es una de las personas evacuadas el pasado sábado
con la ayuda de voluntarios de la Cruz Roja de Mozambique.
“No quiero volver allí de nuevo”, dice.
Pascao, madre de tres niños, no pudo hacer nada
para evitar que las aguas se llevaran por delante sus
enseres y devastaran su campo. Hasta que no llegó
la barca del ejército a rescatarla, no supo qué
hacer. (p15400)
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Un
voluntario de la Cruz Roja de Mozambique. (p15401)
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