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Sigue aumentando el número de afectados en Mozambique
20 de febrero de 2007
Tapiwa Gomo, Maputo
Más de una semana después del desbordamiento del río Zambeze, sigue aumentando el número de personas afectadas por las inundaciones en Mozambique.

Las últimas cifras ponen de manifiesto que en menos de 48 horas se ha producido un incremento muy marcado en el número de personas desplazadas –de más de 86.000 a más de 120.000–. En Chupanga, en uno de los campamentos en el sudeste del distrito de Caia, las cifras han aumentado de 1.500 a 5.348 personas afectadas en menos de tres días. Durante el fin de semana se han mantenido las operaciones de rescate y evacuación.

La demanda de ayuda humanitaria es alta. Si se quiere evitar una crisis humanitaria importante, es necesario distribuir artículos de socorro ahora.

Miles de personas se han congregado a lo largo de la polvorienta y pequeña carretera cercana al río Zambeze y aguardan su turno para recibir ayuda de emergencia. Otras miles han estado durmiendo al aire libre durante las últimas 24-48 horas, cocinando los pocos alimentos que lograron llevarse con ellas, y otras venden sus pertenencias a precios bajos para poder alimentar a sus hijos.

El viernes, la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja lanzó un llamamiento de emergencia por valor de 7,5 millones de francos suizos (5,6 millones de dólares EE. UU./4,3 millones de euros) para apoyar a la Cruz Roja de Mozambique en su respuesta a las devastadoras inundaciones.

Los fondos se utilizarán para proporcionar refugio provisional a 100.000 personas de las cuatro provincias afectadas, para distribuir 5.000 tiendas de campaña, 15.000 lonas impermeables, 40.000 mantas, 20.000 juegos de cocina, barras de jabón y 40.000 mosquiteros, y para financiar el abastecimiento de agua potable a las personas afectadas así como la construcción de 500 letrinas.

Pascao Arumando es una de las personas evacuadas el pasado sábado con la ayuda de voluntarios de la Cruz Roja de Mozambique. “No quiero volver allí de nuevo”, dice.

Pascao, madre de tres niños, no pudo hacer nada para evitar que las aguas se llevaran por delante sus enseres y devastaran su campo. Hasta que no llegó la barca del ejército a rescatarla, no supo qué hacer.

“Algunas personas decidieron quedarse en nuestro pueblo; no entiendo por qué rechazaron venir con nosotros”, añade, y coge su pequeño bolso lleno de mazorcas de maíz y pescado seco. Es todo lo que posee para comenzar una nueva vida en el campamento.

Pascao se ha unido a miles de personas que llegan a Chupanga y que carecen de refugio, alimentos y de la posibilidad de cubrir otras necesidades básicas.
En la mayoría de los campamentos de las cuatro provincias afectadas la situación es similar.

Actualmente existen dos tipos de campamentos. Los centros de alojamiento, conocidos comúnmente como el sistema de refugio provisional en donde las personas reciben tiendas de campaña o lonas impermeables, y los campamentos de reasentamiento, en los que se integra a las personas en el seno de comunidades existentes en zonas más elevadas, en donde pueden reasentarse.

La idea es asentar a las personas más cerca de los servicios básicos como puntos de distribución de agua, escuelas y clínicas, pero las condiciones actuales han llevado al límite de su capacidad a algunos de estos servicios.

January Antonio lleva casi una semana en el campamento de reasentamiento de Gangala, un kilómetro al oeste de Caia. Consiguió llevarse unos 10 kilos de maíz para alimentar a su familia, y esperaba volver a su hogar después de uno o dos días.

“Llevamos aquí casi una semana y ya no tenemos comida, ni para nosotros ni para nuestros hijos", observa después de contar cómo él y su familia lograron escapar de las inundaciones.

“He vendido mi pequeña manta para poder comprar alimentos, y mi esposa ha ido al monte a buscar algo de fruta para la familia”, explica.

En los tres campamentos de Amilcar Cabral, Daf y Nhambulo 2, en el distrito de Caia, empiezan a aparecer enfermedades resultantes del hacinamiento y la falta de instalaciones de higiene. Hasta la fecha se han registrado 173 casos de diarrea, 312 de paludismo, 253 de personas con problemas oftalmológicos y 5 de disentería. En otras zonas remotas, especialmente en aquellas a las que no puede accederse, la situación puede ser peor.

Además, para apoyar la operación de emergencia, la Federación Internacional ha liberado de su Fondo de Reserva para el Socorro en Casos de Desastre (DREF de sus siglas en inglés) 187.000 francos suizos, y la Cruz Roja de Mozambique cuenta con 250.000 dólares EE. UU. que ha logrado recaudar de empresas locales.

“Hemos lanzado una campaña de solidaridad para recaudar dinero también a nivel nacional, para así hacer frente con urgencia a las necesidades de las personas afectadas”, observa Fernanda Teixeira, Secretaria General de la Cruz Roja de Mozambique.
La demanda de ayuda humanitaria es alta. Si se quiere evitar una crisis humanitaria importante, es necesario distribuir artículos de socorro ahora. (p15398)
La demanda de ayuda humanitaria es alta. Si se quiere evitar una crisis humanitaria importante, es necesario distribuir artículos de socorro ahora. (p15398)
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Llamamiento de emergencia
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Uno de los campamentos de reasentamiento, en los que se integra a las personas en el seno de comunidades existentes en zonas más elevadas, en donde pueden reasentarse. (p15399)
Uno de los campamentos de reasentamiento, en los que se integra a las personas en el seno de comunidades existentes en zonas más elevadas, en donde pueden reasentarse. (p15399)
Pascao Arumando es una de las personas evacuadas el pasado sábado con la ayuda de voluntarios de la Cruz Roja de Mozambique. “No quiero volver allí de nuevo”, dice. Pascao, madre de tres niños, no pudo hacer nada para evitar que las aguas se llevaran por delante sus enseres y devastaran su campo. Hasta que no llegó la barca del ejército a rescatarla, no supo qué hacer. (p15400)
Pascao Arumando es una de las personas evacuadas el pasado sábado con la ayuda de voluntarios de la Cruz Roja de Mozambique. “No quiero volver allí de nuevo”, dice. Pascao, madre de tres niños, no pudo hacer nada para evitar que las aguas se llevaran por delante sus enseres y devastaran su campo. Hasta que no llegó la barca del ejército a rescatarla, no supo qué hacer. (p15400)
Un voluntario de la Cruz Roja de Mozambique. (p15401)
Un voluntario de la Cruz Roja de Mozambique. (p15401)
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