Nur
Deni, de 35 años, viuda y con tres hijos, logró
aumentar un 40 por ciento su cosecha de cacao desde que participa
en el programa de formación impartido por la Cruz Roja
Australiana.
“Antes de la formación, no sabía cuidar
bien los árboles de cacao ni protegerlos de los insectos.
Ahora, aprendí a podarlos para que produzcan más.
Empecé a hacer compostaje y esperamos que sea un buen
fertilizante para los árboles”, cuenta Nur Deni.
Ella forma parte de los 75 cultivadores de la zona de Trans
Meranti, isla de Simeuleu, que participan en el programa de
formación sobre cultivo del cacao que imparte la Cruz
Roja Australiana y dura 12 meses. Se aplica un método
basado en la comunidad y pequeños grupos reciben apoyo
técnico y material para rehacer su vida en forma sostenible.
En el marco del programa también se creó una serie
de materiales de formación comunitaria que en el futuro
podrán utilizar la Cruz Roja Indonesia y otros formadores.
Para poder participar en el programa, los cultivadores deben
poseer y explotar una plantación de caco de 100 árboles,
como mínimo, que ya sean productivos.
Adquisición de competencias
El proyecto está a cargo de Fahmi, delegado de terreno
de la Cruz Roja Australiana, especializado en medios de subsistencia;
20 cultivadores de la vecina Ganting ya terminaron el programa
de 12 meses y, actualmente, trabaja con los de Trans Meranti
asegurándose que adquieran nuevas competencias y nuevos
conocimientos cada mes.
“Los cultivadores de cacao de Ganting lograron aumentar
el rendimiento de sus cultivos y, ahora, tienen medios de vida
mucho mejores, gracias a la formación. Cuando empezamos,
ambos grupos sabían muy poco de técnicas productivas.
Ahora, saben cuidar muy bien sus árboles de cacao. Los
cultivadores de Trans Meranti están muy motivados, es
un colectivo que trabaja muy bien. Organizan turnos para limpiar
los terrenos y supervisar los cultivos de cada uno”, explica.
Hatta, que tiene 60 años y vive en Trans Meranti, empezó
en 2006, la formación que se dicta dos veces por mes.
“Cuando empecé, sólo sabía plantar,
ahora sé reconocer la buena similla y cuidar del cacao”,
comenta.
Hace cinco años, el gobierno indonesio trasladó
a Hatta y su familia de Aceh Oeste a Simeuleu debido al conflicto
en Aceh. Se le ofreció un terreno de dos hectáreas
para casa y agricultura. Hatta tiene 300 árboles en su
plantación que se eligió para dictar allí
la formación; su fuente principal de ingresos es el cacao
y lo completa con otras frutas y verduras.
“Gracias a la formación tendremos una vida mejor
porque ya tenemos cultivos de mejor calidad. Después
de la formación, el rendimiento será aún
mayor. Tenemos un plan para formar un grupo de cultivadores
que puedan vender en el mercado”, añade.
En la formación participan 30 mujeres, muchas más
de lo que se había previsto en un principio. Nur Deni
y sus colegas se ríen cuando se les pide que comparen
la participación de hombres y mujeres.
“Las mujeres planifican y los hombres mantienen”,
dice Nur Deni.
“Nos gustaría formar un colectivo no sólo
para cuidar de nuestros cultivos sino también para vender
la producción en los mercados”, puntualiza Lastriana,
de 48 años, otra participante en la formación.
La formación también lleva a los cultivadores
a interrogarse sobre lo que convendría plantar también
en sus tierras para que a largo plazo, ellos y sus familias
dispongan de una selección más segura con que
ganarse el sustento.
El programa de formación sobre cultivo del cacao es sólo
un componente del proyecto de medios de subsistencia de la Cruz
Roja Australiana que abarca programas para volver a plantar
manglares, distribución de manuales escolares, cultivo
de cangrejos de fango y cosecha de verduras. El proyecto está
financiado hasta fines de 2007.
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Hatta
de Trans Meranti, que cursó la mitad de la formación
para mejorar el rendimiento de su plantación de
cacao, dice que ya ha aprendido mucho. (p15404)
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Las
cultivadoras de Trans Meranti representan un alto porcentaje
de los participantes en la formación sobre cultivo
del cacao. (p15405)
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En
esta formación, las cultivadoras de Trans Meranti
aprenden la importancia que tiene la calidad de las semillas.
(p15402)
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| Divididos
en tres grupos de 25, 75 cultivadores siguen esta formación
que se dicta en el aula y en el terreno. (p15403) |
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